VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz 2006, el hombre que
cambió la vida de siete millones de pobres en su país,
Bangladesh, con un banco inclusivo que presta sin exigir garantías
y se interesa "en el futuro y no en el pasado" de la clientela,
viene a Venezuela con una idea para humanizar la economía:
la empresa social.
"El ser humano es mucho más grande que la búsqueda
por maximizar el lucro, la empresa social no incurre en pérdidas
pero no se centra en la generación de dividendos sino
en hacer el bien, en mejorar la vida de la gente", dice Muhammad
Yunus, quien, invitado por el Grupo Banesco, hoy dirigirá
"unas palabras" a Venezuela.
En una veloz rueda de prensa adelantó parte de sus planteamientos.
"Si dejamos de lado los problemas sociales nos espera un desastre",
dice convencido, y añade que la responsabilidad social
de las grandes empresas va mucho más allá de destinar
parte de sus ganancias a la lucha contra la pobreza.
"No es que si yo soy una gran tabacalera destino 5% de mis
ganancias para causas sociales, para ser responsable. Su responsabilidad
social, para mí, es no producir tabaco. Tal vez haya
empresas que utilizan este concepto como relaciones públicas",
señala convencido.
Al abordar el debate sobre la globalización, Muhammad
Yunus indica que la pregunta esencial "no es si es buena o
mala, es si es correcta o incorrecta y esto no lo puede decidir
el mercado porque automáticamente toma la vía incorrecta
porque es más fácil".
"La globalización es una avenida de muchos canales donde
se necesitan reglas de tráfico y policías de tráfico
para proteger a los débiles. La empresa social es la
que tiene que cuidar a los más débiles, que no queden
excluidos", afirma.
Es necesario cambiar la visión de los organismos multilaterales.
"Tengo un debate eterno con el Fondo Monetario Internacional
y el Banco Mundial. ¿No podemos llegar directamente a
los pobres?".
Profundiza en este aspecto y explica que los pobres deben
involucrarse con las obras que se construyen para ellos, ser
propietarios y administradores de las mismas, "si el Banco
Mundial sigue haciendo lo mismo tendrá idénticos
resultados".
El Grameen Bank (el banco creado por Muhammad Yunus) rompió
con la visión clásica de las finanzas no sólo
por prestar exitosamente sin garantías, sino por mostrar,
como él mismo dice, "lo útil que es un poco de dinero
para los pobres, que uno pueda crear su propio empleo. Ayudar
a los pobres para que se ayuden a sí mismos. En Bangladesh
damos microcréditos a 80% de las familias pobres y en
2010 queremos llegar a todos".
Otra enseñanza es la necesidad de que la tecnología
de la información llegue a todos. "Tenemos una compañía
de teléfonos celulares, damos préstamos para que
los pobres se compren un celular".
Incluso, los mendigos reciben financiamiento si venden dulces
o galletas. "No salen de la pobreza pero el dejar de ser mendigos
es un cambio muy grande en sus vidas", subraya Yunus, quien
no deja de señalar que "la pobreza no es creada por los
pobres, es impuesta por el sistema que hemos creado".
vsalmeron@eluniversal.com