Buenos Aires.- El ministro del interior
Aníbal Fernández negó hoy que hubiese habido
represión o heridos, cuando efectivos de seguridad en
la víspera impidieron a maestros en huelga acercarse
al domicilio particular del presidente Néstor Kirchner
en Río Gallegos, a 2.700 kilómetros al sur.
Dirigentes de los docentes habían denunciado que dos
maestros y un reportero gráfico fueron golpeados durante
el episodio, destacó la AP.
En declaraciones a la prensa, Fernández aseguró
que los efectivos de la Gendarmería Nacional (policía
de fronteras) que custodian la casa de Kirchner "solamente
corrieron a los manifestantes. Nosotros no agredimos a nadie.
Los médicos forenses comprobaron que nadie resultó
herido".
El ministro agregó que la Gendarmería, que depende
de su cartera, tiene precisas instrucciones "de no agredir
a nadie" y expresó que el conflicto se ha convertido
"más en una puja política que en una discusión
salarial".
Los maestros de Santa Cruz, la provincia natal de Kirchner,
están en conflicto hace más de un mes, por reclamos
salariales. Ante la falta de acuerdo con las autoridades provinciales,
el gobierno nacional, a través del ministerio de Trabajo,
intervino y convocó en Buenos Aires a representantes
del gremio docente y a funcionarios de Santa Cruz.
Ayer el ministerio dispuso la conciliación obligatoria,
mientras prosiguen las negociaciones, lo que obliga a los
maestros a suspender el paro y volver a dictar clases. Pero
varios dirigentes de los docentes de Santa Cruz anticiparon
que rechazarán la conciliación.
Hace un mes que no se dictan clases en Santa Cruz. Los maestros
del distrito reciben los más altos salarios del sector
docente en todo el país, pero mediante diversas bonificaciones,
ya que sus sueldos oficiales son muy bajos. Esas sumas adicionales
no son tenidas en cuenta a los fines jubilatorios.
El costo de la vida es mayor en la región patagónica,
a la que pertenece Santa Cruz, que en el resto del país.