MARÍA GABRIELA MÉNDEZ
EL UNIVERSAL
Esferas que son burbujas, lágrimas que son gotas gigantescas,
pequeñas cajitas que son mosaicos, piezas de jackies
que aluden a lo lúdico. En todas incide la luz, en ellas
es posible verse reflejado; son espejos creados a partir de
los materiales que Joel Casique (San Cristóbal, 1958)
ha elegido: bronce bañado en plata, aluminio torneado,
hierro y acero, entre muchísimos otros.
Así están hechas las dieciséis obras que se
muestran en los espacios de la tienda de diseño Durant
& Diego, ubicada en el centro comercial Paseo Las Mercedes,
a beneficio de la fundación Senos Ayuda.
"Siempre he trabajado con la luz", cuenta el artista, "me
ayuda a la descomposición de los volúmenes". Para
él la obra tridimensional tiene que tener mucha libertad:
"Cuando empecé a estudiar en la escuela me producía
mucha ansiedad terminar una obra y que esos átomos estuviesen
tan concentrados. Yo veía tantas cosas estancadas y metidas
en un solo volumen. Pensaba: ¿cómo hago para que
sea lo mismo pero que se libere la pieza y tenga esa frescura
de una obra no pesada, que no pese, que llegue a los ojos?".
La respuesta le llegó a la cabeza justo cuando lanzó
sobre la mesa un montón de piedritas de mármol.
El juego de luces y sombras que se produjo en aquel instante
le hizo pensar en la posibilidad de trabajar en el futuro
con diversos materiales que además de reflejar la luz
pudieran trabajarse en formas tridimensionales y crear sombras
particulares.
"Es pintura y escultura al mismo tiempo, además de una
obra tridimensional. La luz que se refleja en la pared parece
agua", comenta el artista plástico.
El efecto espejo
Desde entonces Casique ha trabajado todos los materiales
que han llegado a sus manos: piedra, mármol, alabastro,
piedras que se llaman jabones, madera, vaciado en bronce,
hierro, aluminio, acero. "Me quedo con todo lo que me pueda
producir libertad para expresarme; la sensación de poder
transmitir a través de los materiales que da la naturaleza".
Pero sin duda se siente seducido por cualquier material que
pueda producir el efecto de espejo: "La seducción que
produce la asunción de cada volumen como una metáfora
reflectante del universo, que se devuelve deformada, anamórfica,
como los 'ojos de buey' y los espejos flamencos del Renacimiento".
Rayos de luz
"Una poética del espacio y un minimalismo llevado a
su máxima expresión es la filosofía artística
que sutilmente brota desde lo más profundo de formas
multiplicadas en rayos de luz y sombras; son imágenes
aleatorias que desde la superficie se proyectan en el muro
en el que se apoyan. Allí relucen antiguas verdades de
civilizaciones pasadas cuando tuvieron un significado metafísico,
que hoy, en las dunas, cuernos, lágrimas o gotas de Joel
Casique, el espectador percibirá lo mismo", ha escrito
Bélgica Rodríguez.
No es la primera vez que Casique trabaja con el efecto del
reflejo. En la IV Bienal del Barro de América (2000),
por ejemplo, presentó una instalación que consistía
en dos inmensas torres de aproximadamente dieciocho metros
de altura, elaboradas con un manto metalizado. Los espectadores
tenían la posibilidad de entrar y con el cielo como techo
además podían verlo reflejado en toda la pared de
la torre.
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