DANIEL RICARDO HERNÁNDEZ
EL UNIVERSAL
Un alemán fue el responsable de darle vida a lo que
hoy es una de las maravillas tecnológicas más aplaudidas
por el planeta entero: el mp3, el formato que facilitó
el tráfico e intercambio de música a través
de Internet e incrementó en términos exponenciales
las ventas de los reproductores de música digital y otros
dispositivos, como los celulares, con capacidad para hacerlos
sonar.
Hace diez años fue que el mundo enteró comenzó
a jugar con sus bondades, pero en realidad fue hace veinte
cuando vio luz cuando Karlheinz Brandenburg, director de tecnologías
de medios electrónicos del Instituto Fraunhofer, en Alemania;
pero la investigación que a la postre dio con el versátil
formato empezó mucho antes, en 1977. El mp3 comenzó
a gestarse hace treinta años.
El inquieto científico germano, junto a colegas del
Instituto Fraunhofer, detectaron que mucha parte del sonido
no lo escuchamos y por lo tanto al disponerlo en soportes
electrónicos ocupan espacio innecesariamente. Como consecuencia
de ello, los teutones descubrieron que el sonido que sí
se oye podía ser comprimido hasta doce veces. Para ilustrarlo
mejor, basta saber que si un segundo de sonido de CD ocupa
1,4 megabytes en en el doble o un poco más de esos 1,4
megabytes se puede colocar una canción entera, de cerca
de aproximadamente tres minutos de duración.
Esa capacidad de compresión hace que en un CD puedan
caber, en formato mp3, casi todas las canciones que entran
en dos CD en formato natural. Y gracias a esta capacidad también
los reproductores digitales portátiles almacenen mucha,
pero mucha música en sus discretas y diminutas memorias
de silicio, sin necesidad de cargar discos compactos.
Popular a pese a la competencia
Mp3 son las siglas o el diminutivo de MPEG-1 Audio
Layer 3 (o MPEG-1 Capa de Audio 3), siendo MPEG un grupo de
estándares de codificación de audio creadas por el
Moving Picture Experts Group.
Empithree, en inglés, o emepetrés, en español.
No importa cómo se le llame; mp3 ya es casi una marca
que pese a tener una fuerte competencia de formatos similares
e .incluso de mayor calidad, como el WMA, el AAC, ATRAC3,
entre otros, sigue siendo el más descargado, utilizado
e intercambiado; de hecho es el más universal, el que
la casi totalidad de los gadgtes son capaces de reproducir.
Napster, la aplicación que en un principio permitía
la descarga de música de Internet sin pagar un sólo
centavo, fue una de las plataformas que catapultó la
popularidad del mp3. Millones de personas en todo el mundo
llenaron sus discos duros de las canciones más insólitas,
gracias a la libertad que permitió esa aplicación
de intercambio de archivos en formato mp3.
La borrachera tecnológica creada por la disponibilidad
pública del mp3 impulsó también la industria
de desarrollo de aplicaciones para reproducir ese y cualquier
otro formato de música digital. Hay cifras que indican
que nada más en 2006 se vendieron 135 millones de lectores
de mp3 en todo el planeta.
Luego le tocó el turno a los fabricantes de teléfonos
celulares desarrollar equipos con capacidad para reproducir
mp3 y compartirlos con otros dispositivos a través de
Bluetooth. Las compañías que fabrican reproductores
de música y equipos de audio en general también
se vieron motivadas a sacar al mercado equipos que pudieran
reproducir CD con mp3; de hecho muchos automóviles de
hoy en día traen reproductores con soporte para el celebérrimo
formato. Y en cuanto a tendencias, el mp3 se ha convertido
en una moda tal que ya raya en lo común el ver a la gente
llevar, casi a manera de prenda de vestir, un reproductor
colgado del cuello o en la cintura, llámese iPod, llámese
Walkman; la marca es lo de menos; lo que importa es que el
mp3 hizo nacer la industria de la música para llevar.