EDUARDO CAMEL ANDERSON
EL UNIVERSAL
Parece poco relevante, pero el hecho de que Pepsi-Cola de Venezuela detectara el hecho de que el agua embotellada es un producto del cual se consume muy poco en los almuerzos y las cenas (las comidas formales) llevó a la empresa a iniciar una movida que trajo novedades al mercado de las bebidas no alcohólicas ni gaseosas en el país.
"El hecho de que sea un producto tan plano, lo hace poco versátil", dijo Tatiana Pérez, gerente de Categoría de Agua de Pepsi-Cola Venezuela, quien explicó que tal característica hace al agua embotellada un producto que genera menor placer y recompensa al consumirla.
De allí la idea de sacar al mercado la primera agua saborizada Minalba Flavor, un producto sin gas, sin color y sin calorías, llamado a abrir dentro de las aguas el nicho de las saborizadas.
La empresa pretende que ese segmento ocupe 10% de las aguas que se vendan en el país y, a la vez, su meta es ocupar durante el primer año 90% de participación del mercado, un porcentaje que bajará una vez que el resto de los competidores reaccione.
La audiencia objetivo de Minalba Flavor está formada por hombres y mujeres cuyas edades se encuentran entre 18 y 45 años. La idea es que la incorporen al consumo en aquellos momentos en los cuales el agua simple puede resultar insuficiente.
La oferta al consumidor está basada en sabores de limón, toronja rosada y naranja. A través de estudios realizados con grupos, se determinó que los cítricos son los preferidos de los compradores.
Asimismo, la marca optó por no poner ningún color al agua, en vista de que se identificó su transparencia como uno de los valores que asocian los consumidores a Minalba.
El lanzamiento contó con una inversión equivalente a 35% del presupuesto anual de la marca. La ejecución se hará con un despliegue publicitario masivo en medios audiovisuales, impresos, piezas para exteriores y material promocional para los distintos puntos de venta.