Zimbabwe lleva tiempo metiéndonos el dedo en el ojo
a todos quienes profesamos el derecho de los países a
decidir sus asuntos internos de manera soberana sin que el
resto del mundo se entrometa, por cuanto nos recuerda que
hay límites a tal principio.
Qué haríamos por ejemplo si ese gran pulmón
de nuestro planeta Tierra que conocemos como el Amazonas estuviese
ubicado en Zimbabwe y ese Mugabe se hubiese dedicado a su
tala y su quema. Por supuesto nadie le puede negar a Zimbabwe
sus derechos prioritarios como indígenas locales de hacer
lo que quieren pero llega el momento en que sus derechos coliden
de manera directa con los nuestros, también legítimos
derechos como indígenas del planeta Tierra que somos
y por lo menos yo estaría en tal caso vociferando "paren
a ese loco… como sea". Por cierto hablando de este tema ambiental
considero que el resto del mundo tiene todo el derecho de
exigirle a países como Estados Unidos y Venezuela, que
le pongan un parado a su consumo desenfrenado de gasolina.
El que un autócrata como Mugabe que lleva 27 años
en el poder haya destrozado por completo a un país que
tenía de todo para lograr un puesto respetable en la
comunidad internacional y que le haya traído tantos sufrimientos
irreversibles a por lo menos dos generaciones de seres humanos
en Zimbabwe, quizás no sea cosa nuestra, "que se j….
pero la soberanía hay que respetarla". No obstante parece
que ya Mugabe-Zimbabwe esta llegando a un límite y muchos
de los más respetuosos de la soberanía, ya reclaman
que se haga algo.
Uno de los instrumentos que más ayuda evitar que se
nos coloque en esa incomoda situación de necesitar elegir
entre el respetar la soberanía de los pueblos y defendernos
de sus soberanas bestialidades, es asegurar que los mecanismos
internos que permiten frenar las locuras de manera interna
funcionen, muy especialmente el de las elecciones. En el caso
de Zimbabwe hay muchos que sostienen que de sólo haber
existido el mecanismo de unas elecciones verdaderamente transparentes,
hace tiempo que el mismo pueblo de Zimbabwe ya se hubiese
soberanamente librado del Mugabe.
Lo anterior me trae a comentar sobre la falta que verdaderamente
hace en el mundo una definición sobre en qué consisten
unas elecciones verdaderamente transparentes, ya que no puede
ser igualmente de legítimo quedar electo en unos sufragios
de cuya transparencia nadie duda y quedar electo en una elección
donde la mayoría duda.
¿Cuál es el porcentaje de credibilidad que debe
tener un sistema electoral para ser legítimo? No creo
que se requiera el 100%, ya que siempre existe un porcentaje
que dudará de todo, casi como por religión, pero
tampoco creo que ese porcentaje deba bajar del 80%. Por supuesto
en la medida que los resultados sean más anormales, más
creíble debe ser el sistema electoral. En casos donde
un Mugabe resulta reelecto durante 27 años o en el caso
donde en unas elecciones parlamentarias en un pueblo dividido
salen 167 a favor de uno y cero a favor del resto, la credibilidad
que el pueblo debe tener en su sistema electoral tendría
que ser del 98%, por lo menos.
Uno de los 4.292.466 ciudadanos del país
sombra. (Todavía quedan actas por escrutar)
perkurowski@gmail.com