Una niña de once años le halló el lado entretenido a las matemáticas
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DANIEL RICARDO HERNÁNDEZ
EL UNIVERSAL
Dominar la operación matemática de la multiplicación
no es tarea fácil. Se aprende con el método tradicional,
ése según el cual hay que repetir una cifra tantas
veces como indique el multiplicando para obtener el producto.
Muchas pestañas quemadas hacen falta para dominar semejante
técnica, sobre todo en la época en que tradicionalmente,
que es en la niñez.
Pero Perla Vanessa Parra, una jovencita de once años
nacida en Maturín, Estado Monagas, descubrió hace
dos años que existe una manera más divertida de
resolver las operaciones de multiplicación, por medio
de un algoritmo que bautizó con su nombre y que permite
hallar la solución con simples sumas.
Descubrimiento por casualidad
Como suele suceder con los grandes descubrimientos científicos,
esta entretenida manera de obtener el producto de una multiplicación
"me llegó cómo sorpresa, yo no lo estaba buscando",
asegura Perla Vanessa. La pequeña prodigio de la matemáticas
cuenta que fue cuando tenía nueve años cuando dio
con el Algoritmo Perla: "Estaba en mi casa practicando las
tablas de multiplicar para un examen; practicando fue que
me vino a la mente ese algoritmo, aunque al principio no sabía
qué era lo que estaba haciendo. Mi mamá, que es
profesora de matemática, lo vio y se sorprendió".
Cuenta la jovencita que precisamente su madre le recomendó
que no le dijera a nadie lo que había desarrollado, pero
el ímpetu de haber dado con una fórmula útil
pudo más que la obediencia: "Lo escribí en una hoja
sin que mi mamá lo supiera y lo llevé a mi maestra;
ella lo presentó en consejo de docentes porque le pareció
muy interesante", y desde entonces se hizo público al
punto que "está patentado con mi nombre", asegura Parra
quien por esa iniciativa ha recibido una larga lista de premios
académicos.
Pequeña maestra
Perla Vanessa no duda en admitir que "la matemática
es para divertirme". De hecho, desde que tuvo sus primeros
encuentros con los números en un aula de clase hasta
el sexto grado su promedio en la materia no ha bajado de 18
puntos. Y aunque no piensa ser maestra en el futuro sí
manifiesta su vena docente: "Me gusta que a la gente le guste
la matemática; ayudo a mis amigos cuando me lo piden".
Y su algoritmo -al que describe como una tabla de multiplicar
diferente para los niños- ha servido, según cuenta,
para enseñarle a una pequeña prima a multiplicar
desde una época tan prematura como el primer grado de
educación básica.
Lejos de la imagen tradicional que lleva un estudiante de
buenas calificaciones, Perla Vanessa asegura que no es una
nerd; sus calificaciones no salen de 18, 19 y 20 puntos: "De
hecho no me la paso estudiando, me gusta salir con mis amigos;
la gente que me conoce me dice que soy muy coqueta".
La única materia con la que no se lleva del todo bien,
esgrime, "es el inglés, porque a veces no le presto atención;
pero sí lo aprendo muy rápido".
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