JOSEPH POLISZUK
EL UNIVERSAL
En nombre de la educación de los niños, niñas
y adolescentes ya hay quienes plantean regular los contenidos
que circulan por los teléfonos celulares, canales de
televisión por cable, cines, portales electrónicos
y periódicos que se leen en Venezuela.
Anahí Arizmendi y Luis Guerrero creen que la creación
del Ministerio de Telecomunicaciones, los planes de estatizar
la Cantv, la reforma de la Ley de Responsabilidad Social en
Radio y Televisión y los últimos pornovideos infantiles
que en diciembre circularon en Caracas son razón para
iniciar un debate que evalúe puntos que van desde la
publicidad que difunden las nuevas tecnologías de la
información hasta el acceso a los portales electrónicos.
La Ley Resorte ya regula la programación de los medios
radioeléctricos. La Ley Orgánica para la Protección
del Niño y Adolescente establece mecanismos para controlar
medios de comunicación. Pero Arizmendi y Guerra, integrantes
de los consejos Nacional y Metropolitano de los Derechos del
Niño y Adolescente, respectivamente, creen que no es
suficiente, por lo que hablan de crear un nuevo marco jurídico
al que llaman Ley de Convergencia.
A título personal, dicen que es momento de buscar la
manera de que los celulares no graben o envíen contenidos
porno, que las empresas tabacaleras y cerveceras no apelen
a las salas de cine para publicitar sus productos o que Internet
no se convierta en un medio para ingresar a cualquier sala
de chat.
¿Cómo lo harán? No saben. Invitan, por eso,
a iniciar una discusión que plantearán al ministro
de Telecomunicaciones, Jesse Chacón, cuando ponga fecha
a la audiencia que le solicitaron la semana pasada.
En los tiempos cuando el ministro de Educación, Adán
Chávez, asegura que Venezuela marcha a una educación
socialista, ya se habla de instalar sistemas como los que
filtran información en países como China o Cuba.
Los promotores de la idea aseguran, no obstante, que su idea
no guarda trasfondos políticos. "A veces se satanizan
las ideas antes de debatirlas", lamenta Arizmendi.
El Gobierno ha dicho que no pretende cerrar RCTV. Argumenta
que esa televisora sólo saldrá de la señal
del canal 2. Deja abierta la posibilidad de que emigre a otros
sistemas pero Arizmendi cree que la televisión por suscripción
no puede ser una patente de corso para pasar cualquier mensaje.
"La televisión no tiene por qué perder mercado
con una ley de convergencia, pero tampoco puede seguir siendo
una niñera barata", dice. "Hay padres que no manejan
los lenguajes de las computadoras y celulares".
Guerra añade que casi un tercio de los más de 15
millones de venezolanos con líneas celulares son menores
de edad, por lo que recomienda adquirir tecnologías que
no permitan repetir los materiales pedofílicos que algunos
estudiantes caraqueños grabaron con sus teléfonos
a finales del año pasado.
Hay más: la presidenta de la Fundación Caracas
para los Niños y el consultor jurídico del Consejo
Metropolitano de Derechos del Niño y Adolescente saben
que el mercado de las telecomunicaciones puede cambiar con
su propuesta. Para ellos se trata, aun así, de una oportunidad
para reinventar el medio y obligar a empresas como las telefónicas
a promocionar servicios con mensajes de texto.