Cuando consideramos los escudos que podemos necesitar como
nación siempre nos conviene recordar los peligros que
implica toda barrera. El primero es que la protección
sea imaginaria, o sea que el escudo no sirva para nada, lo
que solo puede empeorar todo, si por confiados bajamos la
guardia. Otro peligro es que resulte en un exagerado aislamiento,
lo cual puede ser hasta más peligroso que las amenazas
originales. Por último, lo peor, el que después
de haber construido la barrera, uno descubra haber quedado
encerrado con el enemigo adentro.
El petróleo es un activo de extraordinaria importancia
geopolítica por lo que para protegerlo se necesita de
un escudo de primera. Inicialmente se había considerado
que con asegurar una meritocracia en PDVSA sería suficiente
pero, habiendo visto cómo tantas corporaciones en el
mundo han terminado sitiadas por una gerencia que tiene su
propia agenda, hasta tal punto que los accionistas de muchas
de las empresas cotizadas ya ni siquiera pueden nombrar a
sus directivas, es obvio que con eso solo no nos alcanza.
Por supuesto, la alternativa actual de un sistema de control
que obedece señas tribales sirve aún menos, ya que
eso solo puede terminar en que un chamán secuestre a
PDVSA, o que se debilite tanto que se pierda por otras vías.
El único escudo que tiene posibilidades reales para defender
nuestro petróleo, de manera sostenible, es la de reintroducir
un sistema de méritos basado en conocimientos profesionales,
al mismo tiempo que conectamos a PDVSA, directamente, en el
día a día, con el bolsillo de cada venezolano y
creando con ello 26 millones de pedevesos. La propuesta llamada
"La Negra" y que comenzó a dibujarse como una buena posibilidad
de ello, lamentablemente no se le ocurrió a quien en
estos momentos maneja la franquicia de las ocurrencias.
Igualmente necesitamos de escudos de primera para el cuidado
del ambiente y para asegurar las posibilidades de lograr educar
a nuestros hijos para que sean competitivos en el mundo de
mañana. Millones de guardabosques, costas, montañas,
llanos, ríos, aire, aguas venezolanos serán necesarios
y aún así la tarea no será fácil. En educación,
no nos queda sino buscar lo mejor de lo mejor y, aun así,
habrá que rezar para que eso nos alcance para algo en
este mundo tan competitivo.
Por supuesto, también nos caería de maravillas
un escudo que nos proteja contra las ideas del ocurrente de
turno, tales como que el estatizar la distribución de
la electricidad y las empresas de comunicación tengan
algo que ver con proteger a nuestra nación... pero eso
puede que ya sea demasiado pedir.
perkurowski@gmail.com
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