Todos entendemos que los militares no pueden permitir demasiados
cuestionamientos en sus cuarteles ya que su efectividad operativa
podría verse seriamente deteriorada si una orden lanzada
al batallón, para que ataquen, llegase a ser respondida
con un ¿y por qué?. Pero una cosa son los militares
y otra cosa muy diferente son los civiles, para quienes lo
más importante es justamente el saber y el poder cuestionar.
No importa las urgentes razones que existían para revolucionar
al país ni tampoco si las intenciones hubiesen sido buenas
o no, pero el hecho es que por la vía que vamos, nos
estamos arriesgando a perder nuestra nación y una de
las principales razones de ello es la existencia de tantos
loros-loritos que repiten su "vamos-bien-vamos-bien".
Da risa, de esa que provoca llanto, ver como el país
invierte billones de dólares en armamentos para defender
unas fronteras geográficas cuando en todos los demás
sentidos nos estamos desahuciando. Ya vemos como PDVSA, por
el solo hecho que el gobierno no sabía o no se atreve
a manejarla con los que tenían la experiencia, fue entregada
a una tribu, privada, que con sus ritos rojos rojitos muy
probablemente la estará volviendo una carcaza, con lo
que estos mismos dizque revolucionarios, en cualquier momento,
pueden verse obligados a llamar a esa funeraria de las fracasadas
empresas del Estado que todos conocemos como los-inversionistas-extranjeros.
¿Como paramos esto? Un absoluto mínimo es asegurando
que la Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia, PDVSA
y nuestro sistema de educación no estén formados
exclusivamente por loros-loritos rojos-rojitos… o, por si
acaso, de loros-loritos azul-azulitos.
Da risa, igualmente de esa que provoca llanto, oír a
ese ministro de educación presumir de que él y su
jefe, ese a quien le gusta que lo llamen comandante, tienen
la capacidad para lograr resolver los misterios de la globalización
y con su educación única garantizarles a los jóvenes
unos conocimientos para los cuales existirá una demanda
en el futuro… o hasta siquiera para hoy. Por la vía que
vamos parece que para defendernos como nación, solo contaremos
con profesionales cuyas únicas credenciales serán
las de ser licenciados rojos-rojitos con tremendos diplomas
que los certifican como unos auténticos loros-loritos.
Además, el día de mañana… ¿a quien irán
a demandar esos pobres loros-loritos, si el mercado no quiere
pagarles ni siquiera el salario mínimo?
Comenzando el año es momento propicio para rogar a Dios
que salve a nuestra patria de un uniformismo uniformado que
nos ladra órdenes y que nos permita tener un gobierno
civil que sepa conversar con todas las minorías que posee
nuestra maravillosa biodiversidad social, las que en su conjunto
conforman la auténtica mayoría en nuestra querida
Venezuela. Solicitamos, ya, una Asamblea Nacional que incluya
una legítima representación de los hasta ahora 4.287.467
opositores que han sido certificados como legítimos por
el CNE.
perkurowski@gmail.com
http://radicaldelmedio.blogspot.com/