Ese fue el resultado de mi centro de votación, el Tirso
de Molina, en San Bernardino. Una zona de clase media humilde
y trabajadora.
Mi compañero de cola, un joven de un barrio cercano,
estudiando con gran esfuerzo cuarto semestre y votando por
primera vez. A las tres y media llego la horda chavista algunos
con armas en cerca de cuarenta motos de baja cilindrada, todas
nuevas, de paquete, dirigidos por un "catire" con bandana
en lugar de gorra que sí tenía tremenda máquina
y portaba un radio transmisor. Me imagino que ya sabían
los resultados pues nos insultaron y amenazaron a todos los
que esperábamos para sufragar.
Lo más triste del episodio fue cuando uno de los custodios
militares rodeado por los bandidos electorales le puso la
cacerina a su rifle AK y el jefe de los rojos se le enfrentó
y lo obligó a deponer su actitud de defensa de los votantes.
¡Lindos chicos estos rojos rojitos!
Las cortas conversaciones entre votantes tenían que
ver en su mayoría con los deficientes servicios públicos
y la inseguridad, siendo los recipientes favoritos, Barreto
y Bernal.
Siento mucho haber violentado la confidencialidad de la cola
con este escrito que seguramente servirá a los ya mencionados
para vengarse de los vecinos con las nuevas listas negras
que seguramente ya se están elaborando.
Ahora bien, en vista de los resultados anunciados por el
CNE luego de varias horas de tener los números en su
poder, me indica que yo voté en otro país y probablemente
en otro planeta. Me imagino que Tibisay, al igual que sus
maestros Carrasquero y Rodríguez, será elevada al
Olimpo revolucionario.
"La masa física se equilibra con la fuerza moral". (Simón
Bolívar) ¡Será!
seppel@cantv.net