Bogotá.- Los paramilitares colombianos,
que el miércoles rompieron el diálogo de paz
con el gobierno de Álvaro Uribe, negaron este jueves
que ello implique un regreso a las armas, pero no descartaron
que se produzcan hechos aislados de violencia, que el
ejecutivo condenó de antemano.
"La situación es grave porque son casi 32.000 desmovilizados
que estamos más que convencidos que el gobierno
fue falso, que nos hizo trampa", dijo a periodistas
David Hernández, vocero de los paramilitares, reseñó
AFP.
Hernández aseguró que el rompimiento del proceso
no significa que "volvemos a las armas", pero advirtió
que los ex comandantes de las Autodefensas Unidas de
Colombia (AUC), presos en el noroeste del país, "no pueden
tener control sobre los desmovilizados".
El portavoz agregó que "un acto terrorista nunca sería
tutelado por los presos políticos de la cárcel.
Pueden suceder pero serían hechos aislados y Dios
quiera que no ocurran", anotó.
Según Hernández, "los desmovilizados vamos a estar
con la cabeza fría, buscando soluciones y escuchando
a la sociedad civil para ver cómo se saca adelante
el proceso, y para que no vaya a haber un baño de sangre,
como lo prevén muchos analistas".
Por su parte, el ministro del Interior, Carlos Holguín,
admitió que el gobierno está "previendo que
eventualmente pueden ocurrir actos de violencia".
Agregó que "si son instigados, planeados por quienes
están detenidos, pues serían actos delictivos,
y los haría acreedores a perder los beneficios de la
ley de justicia y paz", que contiene el marco jurídico
del proceso de desarme.
Frente al rompimiento del plan de paz, que se inició
en 2003, Holguín aseguró que "la etapa de
negociación está cumplida y concluida".
Lo que sigue es "la etapa del juicio que está a cargo
de la Fiscalía y de los magistrados de Justicia
y Paz, y la etapa de reinserción y reincorporación
a la vida civil", explicó el ministro.
El miércoles, los jefes desmovilizados de las AUC anunciaron
el rompimiento unilateral del proceso, tras una tensa
reunión de tres horas con el comisionado de paz
del gobierno, Luis Carlos Restrepo.
Según voceros paramilitares, el incumplimiento de los
compromisos acordados por el gobierno en la negociación
de paz, y el traslado de los líderes de la organización
de un centro recreativo adaptado como cárcel a una prisión
de alta seguridad, el viernes pasado, dieron lugar a
la decisión.