Washington.- El candidato izquierdista a la Presidencia de Ecuador, Rafael Correa, quien mantuvo una campaña electoral cargada de retórica antinorteamericana, tendrá que encontrar la forma de entenderse con Estados Unidos en varios temas críticos una vez sea proclamado ganador de los comicios.
El Departamento de Estado ya ha dicho que las relaciones bilaterales entre Washington y Quito dependerán "de las políticas que siga el Gobierno y si éstas son o no son consonantes con nuestros propósitos", destacó AP.
Pero, para llegar a ese punto hay todavía algunos temas puntuales que Correa tendrá que encarar, aunque no lo quiera.
Primero, debe cruzar los dedos para que el Congreso de EEUU no excluya a su país de las preferencias arancelarias andinas, que vencen a final de año.
Segundo, aun si no cumpliera su promesa de no reanudar las negociaciones de libre comercio detenidas desde mayo, tendría que atender de todos modos los reclamos de empresas norteamericanas sobre violaciones contractuales de las autoridades ecuatorianas.
Tercero, Correa, quien ha mostrado incomodidad por la presencia militar norteamericana en el país, deberá definir su política sobre el narcotráfico y el futuro uso de la base aérea de Manta para interceptación del narcotráfico internacional.
Además, Ecuador tiene en la campaña antidrogas un reclamo pendiente con Estados Unidos: éste le ha impuesto ciertas sanciones militares, incluida la suspensión de la ayuda financiera y entrenamiento, por la forma como ratificó la creación de la Corte Penal Internacional.
En esa ratificación, Ecuador ignoró el pedido de Washington de evitar denunciar ante la Corte a personal estadounidense.