ROBERTO GIUSTI
EL UNIVERSAL
A la espera de Manuel Rosales, en el aeropuerto auxiliar de Maiquetía, observamos el descenso de un avión Hércules de las Fuerzas Armadas y cuando indagamos sobre su procedencia se nos informa que regresa de una misión muy importante: estaba devolviendo a su lugar de origen a manifestantes que vinieron a la concentración chavista del pasado domingo.
Minutos después aterriza la pequeña aeronave que trae al candidato Manuel Rosales y en instantes la burbuja refrigerada enfila por la carretera vieja de La Guaira, sorteando las curvas a una velocidad que no resulta suficiente para dejar atrás dos carros de la Disip que siguen al líder de la oposición y, al parecer, no precisamente para protegerlo. En el bamboleo, el mareo y el sube y baja de la adrenalina, conversamos con un candidato inmutable.
-Mientras lo esperábamos aterrizaron unos Hércules que regresaban luego de devolver a sus sitios de origen a decenas de manifestantes que acudieron a la concentración de Chávez. ¿No es esa una demostración de que las FAN no serán neutrales en las eleciones del domingo?
-La inmensa mayoría de los integrantes de la Fuerza Armada están molestos con esas actividades que los obligan a cumplir porque son órdenes superiores y el militar que no las acate termina sancionado. Pero como sé que eso es así siento que ellos serán garantes del respeto a la voluntad popular.
-¿Quiere decir con eso que usted no ve en la Fuerza Armada al elemento del que puedan surgir problemas durante las votaciones?
-De pronto pueden surgir algunas situaciones o desencuentros con algunos miembros de la institución, pero la inmensa mayoría está bien clara en que se debe respetar el resultado. Es más, siento que esa mayoría, al igual que el país, quiere salir de la actual situación. Ellos son espiados, perseguidos, sus familias maltratadas. Los cubanos están en los centros de operación vigilándolos. Se ha metido en la Fuerza Armada la mano partidista, se irrespeta la cadena de mando y los méritos para el ascenso se vinculan más a lo político que a los méritos profesionales. Eso no le puede gustar a ningún militar.
-Si eso es así, ¿cuáles son los obstáculos a vencer el próximo domingo? ¿No han previsto la existencia de mecanismos imprevistos que no hayan podido detectar para propiciar el fraude?
-Si hay algún mecanismo oculto, aparecerá. Así que repito lo que he dicho: no vamos a aceptar que nos roben ni un voto y le he manifestado al CNE, al otro candidato y al Alto Gobierno que hay unas normas y una ley que deben ser respetadas. Si empiezan a torcer la estructura organizativa y legal, eso va a traer problemas graves en el país.
-¿Se refiere usted a la auditoría y a las actas?
-Así es. Si, por ejemplo, ellos, para la selección de las máquinas a auditar no cumplen lo establecido en la norma, nosotros no lo vamos a aceptar.
-Cuando usted dice "no vamos a aceptar", ¿cómo materializaría esa no aceptación, tomando en cuenta que ellos tienen la fuerza de su lado?
-Podrán tener la fuerza, pero nosotros tenemos la fuerza del pueblo. Que gane quien tenga los votos y gane limpio.
-¿Cómo podrá tener usted información precisa de los resultados y a qué hora para actuar en consecuencia?
-Tenemos varias estructuras montadas para recibir la información sobre el proceso.
-¿En qué consisten esas estructuras?
-Es parte de la estrategia.
-En todo caso ustedes tendrán testigos en las mesas que van a transmitir resultados y exigirán las actas.
-Tenemos un ejército organizado y preparado a lo largo y ancho del país, en todas y cada una de las mesas.
-¿Qué tipo de llamamiento haría usted en caso de considerar que se le está negando la victoria?
-Soy optimista. Hay una gran presión por parte del pueblo y sería una verdadera locura que el Gobierno pretendiera violar la ley y las normas para cambiar la voluntad popular. Ellos deben valorar lo que eso significa para el país.
-El problema es que en ambos bandos existe una matriz de opinión muy arraigada sobre un triunfo seguro. ¿Cómo pueden reaccionar los chavistas cuando se les dé un resultado adverso?
-Tienen que reaccionar democráticamente. El pueblo, en su inmensa mayoría, del color que sea y vote por quien vote, es democrático. Hay grupos anárquicos, pero esa es otra cosa. Si las normas son cumplidas y se juega limpio, hay que aceptar los resultados.
-¿Se ha paseado usted por la posibilidad de una derrota? ¿Qué actitud asumiría en ese caso?
-Como soy un demócrata a carta cabal y pudiera ser el primero en llegar a Miraflores luego de participar en todos los niveles de elección popular. Fui presidente de un centro de estudiantes, concejal, diputado, alcalde y gobernador. Me falta la Presidencia. Y en todas esas competencias he ganado y he perdido. Yo entiendo la democracia de esa manera. Se gana y se pierde. Pero limpiamente.
-Independientemente del resultado de las elecciones, es evidente que ha acumulado un gran capital electoral al cual debe dársele seguimiento. En anteriores ocasiones la oposición desperdició esa suma política. ¿Cómo encauzar esa fuerza, organizarla y movilizarla a largo plazo?
-Si algo he aprendido en la vida es que los mandados no los dejo por la mitad. Por eso quiero ser presidente.
-Pero habrá continuidad, ¿qué forma adoptará en el futuro toda esa alianza política que lo respalda, tomando en cuenta que, de ganar, su gobierno demandará la necesidad de un gran consenso?
-Debemos llegar a un gran acuerdo nacional, con una representación que vaya más allá de los partidos. Estoy convencido de que la reconciliación del país es una necesidad histórica. Un país dividido, enfrentado y pintado por la violencia va camino a un precipicio. La reconciliación nacional es una necesidad ineludible.
-Chávez, en la oposición, seguirá siendo un hombre muy poderoso porque tendría la Asamblea Nacional, así como el resto de los poderes públicos y posiblemente buena parte de la Fuerza Armada. ¿En ese proceso de reconciliación nacional no es imperativo incluir a Chávez?
-Yo hablo de un acuerdo nacional y los incluyo a ellos. Siendo él el líder de la oposición, si es que se queda en Venezuela y no se va a vivir con Fidel a Cuba, yo lo respetaré. Lo importante es que él y todos los sectores (que lo apoyan) entiendan que esta es una democracia y que todos tenemos la obligación de ceder espacios, participar y buscarle salidas al país.
-¿Cuál será la primera medida que decrete como presidente en funciones?
-Voy a firmar el decreto de activación de la tarjeta de débito Mi Negra.
-¿Desde dónde despacharía durante el tiempo en que sea presidente electo?
-Desde la calle. Y luego gobernaré desde allí mismo. Con el pueblo. Supervisando, evaluando, revisando. Como lo hice siendo alcalde de Maracaibo y luego gobernador del Zulia. No me gustan los palacios ni encerrarme entre cuatro paredes con aire acondicionado. Mucho menos esa vida muelle que absorbe a los gobernantes, un verdadero fastidio y más que eso su gran enemigo porque se pierde el sentido de la realidad y empezamos a ignorar lo que sucede afuera.