JOSÉ ANTONIO AZOPARDO
EL UNIVERSAL
Desorden Público es mayor de edad. La banda tiene más
de dos décadas de existencia, pero con su nuevo material
discográfico pretende volver por sus fueros.
Bajo el t´ítulo de Estrellas del caos, editan
quince temas cargados "de energía, con mucha adrenalina,
muy al estilo de Desorden. Rescatan la energía de otros
como Canto popular de la vida y muerte y Plomo revienta,
afirma el vocalista Horacio Blanco.
"Este disco vuelve al Desorden que nos pedían los escenarios",
agrega el bajista Caplis.
Atrás quedó la experimentación de Diablo,
su anterior placa de estudio, lanzada hace seis años.
Nada de loops, ni toques electrónicos. Según Horacio,
"este es ska caraqueño, producto de una ciudad culturalmente
caótica como Caracas".
Entre las gemas incluidas, el bajista destaca algunas. "Espiritual
(primer sencillo) es un reggae pop en la onda de UB40,
con nuestros hijos haciendo coros. Además usamos cítara.
Política criminal -describe Caplis-combina
el estilo Buena Vista Social Club con reggae. Está muy
bien lograda la fusión de ska latinoamericano. Tiene
una de las letras más duras en mucho tiempo. Sepulturero
está en la onda de Molotov Love. San Antonio
muestra ska con algo de jazz. Hipnosis tiene una onda
enérgica, con buenos metales".
Mayores de edad
Veinte años son más que diez letras. Para la banda
han significado ganar seguridad, pero también momentos
aparentemente críticos.
"Varios integrantes abandonaron el grupo en 2001", narra
el cantante. "Se fueron del país... Pero luego de un
tiempo, creo que fue superpositivo. La banda logró reoxigenarse".
Las contrastantes edades entre los miembros nunca fueron
sinónimo de problemas. "La música supera muchas
diferencias, incluso las de edad. Todos aprendemos unos de
otros", acota.
Políticos y analíticos
Desorden Público ha participado en diversos eventos
organizados por gobiernos locales y regionales, muchos de
ellos con matices políticos, al punto de haber sido tildado
de 'chavista'. Pero para los integrantes del conjunto, el
señalamiento es equivocado.
"Una de las cláusulas en nuestros contratos dice que
no hacemos proselitismo político. Pero muchas veces -explica
Caplis- los empresarios violan eso, pol´´iticos
o privados".
"Por ejemplo, te contratan diciendo que es un concierto para
la juventud y, cuando vas con buena fe, te montan un letrero
atrás que dice: 'Por los diez millones de votos'. Una
vez no tocamos porque todo estaba forrado de propaganda política",
cuenta el músico.
Según el grupo, los han calificado de ese modo injustamente.
"Es una matriz de opinión. Consideramos que la música,
como el arte en general, debe funcionar como un elemento de
unificación. Mal podríamos usarla para un solo bando,
y colaborar con la división que sufrimos", acotan.
Pero el octeto no deja de tener su postura política
definida y deja las cosas claras. Declara el bajista: "Nuestras
canciones tienen matiz social y tiran a la izquierda, pero
el chavismo no es la única izquierda del mundo".