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Caracas, lunes 20 de noviembre, 2006  
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Entrevista Douglas schoen, presidente de penn schoen berland
"Los indecisos no son votos para el presidente Chávez"
Douglas Schoen, presidente de Penn, Schoen & Berland, anunció que el día de las elecciones volverán a hacer encuestas a boca de urna (Oswer Díaz Mireles)
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"Las encuestas no subestiman el apoyo a Chávez, pero sí pudieran estar subestimando la fortaleza de Rosales" "Lo que presentamos ese día llevó a estudios estadísticos y académicos que demostraron que hubo fraude en el conteo de votos que hizo Smartmatic en el año 2004".

OSCAR MEDINA

EL UNIVERSAL

El elemento miedo es lo que muchos comentaristas políticos abiertamente opositores esgrimen para desvirtuar los sondeos de opinión pública que dan ganador a Hugo Chávez en su carrera por la reelección. Que ninguna encuesta toma en cuenta ese factor, es lo que han dicho.

La firma Penn, Schoen & Berland se hizo cargo del asunto y en su más reciente medición (entre el 6 y el 10 de noviembre) aplicó una fórmula en la que se garantizó total anonimato a las mil personas encuestadas en 260 puntos del país. Y encontraron una fotografía distinta: apenas 6 puntos separan al Presidente de su rival Manuel Rosales.

Douglas Schoen, socio y presidente de la consultora, añadió más fuego al debate de los números y volvió a defender el resultado de los exit-poll realizados durante el referendo revocatorio que daban al Sí ganador con 59%: "El problema estuvo en el conteo de Smartmatic".

-Seis puntos de diferencia, ¿no equivale a prácticamente decir que Chávez perdió?

-El país está dividido. 50% aprueba a Chávez, 50% lo desaprueba. 47% dice que el país está yendo en la dirección correcta, 46% dice que está en la dirección equivocada. Cuando sugiere que Chávez puede perder, ciertamente estoy de acuerdo, pero el electorado está profundamente dividido.

-Este es un momento muy particular: no se va a elegir entre un candidato u otro, sino entre concepciones de país distintas. ¿De qué manera incide eso en los estudios de opinión?

-Estoy de acuerdo con ese análisis. Pienso que hay dos miradas radicalmente distintas. A 50% del electorado le parece bien la concepción chavista del país y el otro 50% tiene puntos de vista asociados a los del gobernador Rosales. Lo único que puedo decir es que la tendencia parece moverse en dirección hacia el gobernador Rosales, quien redujo la distancia con respecto al presidente Chávez de 13 a 6 puntos. Pienso que los electores indecisos no son votos para el presidente Chávez y que en la medida que conozcan más la propuesta de Mi Negra, coincidirán más con Rosales.

-En septiembre, según ustedes, la diferencia entre ambos era de 13 puntos, ¿cómo se explica semejante reducción en tan corto tiempo?

-Hay dos elementos. Lo primero es que los electores están profundamente molestos con los niveles de criminalidad e inseguridad y no creen que el Plan de la Policía Nacional del presidente Chávez pueda hacer algo por mejorar eso. Por otra parte, sí creen que el plan de profesionalización y reforma de la policía que plantea Rosales mejorará el sistema de justicia criminal. Lo segundo es Mi Negra. Los venezolanos están muy molestos con el hecho de que el presidente Chávez está regalando la riqueza petrolera a otros países y ven en Mi Negra esperanza y una oportunidad. Y lo que muestran las encuestas es que mientras la gente conoce más de Mi Negra, más se suman al apoyo a Rosales.

-Pero, ¿esperanza y oportunidad no es lo mismo que ha ofrecido siempre Chávez a la gente de menores recursos?

-Hay diferencias en esto. Existe la percepción de que los programas sociales no funcionan y no proveen beneficios reales a la gente. Mientras que Mi Negra se ve como una ayuda monetaria directa, sin ninguna interferencia gubernamental.

-¿Cómo se explica que la mayoría de las encuestas recientes manejan un margen aproximado al 20% de ventaja para Chávez y ustedes reflejan apenas 6%?

-Lo primero es que utilizamos una metodología distinta. Tuvimos 260 puntos de encuestas a lo largo del país, los encuestados fueron escogidos al azar y de forma anónima rellenaron un cuestionario que se les entregó en un sobre cerrado. En consecuencia le garantizamos a las personas dos niveles de anonimato, a diferencia de los otros sistemas de cara a cara con encuestas en las casas. En segundo lugar, pienso que con el anonimato el factor miedo se redujo y obtuvimos respuestas más ciertas.

-Eliminando el factor miedo la diferencia con las otras encuestas es de 14 puntos

-Obviamente, nuestra encuesta llegó a una conclusión diferente. Pero la encuesta de Alfredo Keller virtualmente encontró lo mismo que nosotros. La última muestra 52% a 48% y la anterior 50% a 37%. Dos encuestas independientes llegan a conclusiones similares.

-¿El miedo es entonces el factor clave que ha afectado todas las mediciones?

-Pongámoslo de esta manera: lo que puedo decir con certeza es que la gente no tiene miedo de decir que está con Hugo Chávez. En 1990, cuando Daniel Ortega era presidente de Nicaragua, en todas las encuestas Violeta Chamorro perdía, pero ya vimos que ella ganó.

-Quien está a favor de Chávez nunca ha tenido miedo de decirlo. Lo que se interpreta aquí es que quien está en su contra sí teme decirlo

-Usando cualquier metodología, las encuestas no subestiman el apoyo a Chávez, pero sí pudieran estar subestimando la fortaleza de Rosales.

-¿Cómo seguirá moviéndose la brecha entre ambos?

-No puedo hacer una proyección precisa. Lo que puedo decir es que Rosales está acortando la brecha y definitivamente la tendencia, al momento, le favorece, aunque no hay que subestimar la fuerza de Chávez. El país está claramente dividido y los resultados de la elección serán muy cerrados.

-Aquí siempre se dijo que la decisión estaría en manos de los llamados ni-ni, pero esta encuesta pareciera cambiar esto hacia otra matriz de aproximación, una que dice que ya no serían tan importantes los ni-ni, ¿o sigue estando en ellos el peso de la elección?

-Con el resultado de 48% y 42%, los indecisos son 9% y ese es el punto de balance del poder. Tradicionalmente los indecisos van en contra de quien ya conocen. No puedo decir qué va a pasar, pero sí puedo predecir, con base en mis 30 años de experiencia, que los indecisos siempre tienden a votar a favor del candidato nuevo. Si tuviera que apostar, apostaría a que uno de cada dos indecisos favorecerá la opción de Rosales.

-Cuando se hizo el referendo revocatorio hubo una controversia con su empresa por los resultados de sus encuestas a boca de urna que daban ganador al Sí. ¿Cómo puede ese antecedente afectar su credibilidad en este país?

-Puedo decir un par de cosas. Primero, nuestros exit-poll son muy serios y lo que presentamos ese día llevó a estudios estadísticos y académicos que demostraron que hubo fraude en el conteo de votos que hizo Smartmatic en el año 2004. En segundo lugar, espero que en estas próximas elecciones haya muchas exit-polls. Nosotros haremos una de carácter bipartidista, con un equipo multinacional. Pienso que si hay un amplio rango de exit-poll la oportunidad de que la voluntad de los venezolanos quede realmente reflejada el día de las elecciones, se incrementará sustancialmente.

-¿Qué argumentos puede dar a unos y a otros para sostener la confianza en lo que arrojen sus sondeos el día 3 de diciembre?

-Sólo puedo hablar por lo que haremos. Contaremos con participación de demócratas y republicanos, tendremos un representante latinoamericano y trataremos de buscar el espectro de gente más amplio posible de modo que nuestra encuesta tenga la credibilidad necesaria. Y yo espero que ese día se hagan muchos exit-polls para que se comparen resultados y la democracia salga favorecida.

-Para el gobierno este estudio que muestra tan poca diferencia entre los candidatos es asumido como un encargo del comando de Rosales. ¿Esto es así? ¿Quién contrató esta encuesta?

-Fuimos contratados por un grupo de empresarios. Y lo que nos pidieron fue muy simple: dígannos la verdad. Y nos pidieron trabajar en un exit-poll con el mismo encargo: digan la verdad.




 
 
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