Escribíamos hace unas semanas que la falta de autoridad
moral del Gobierno venezolano en una importante cantidad de
aspectos que son sensibles para el resto del mundo, le quitaba
fuerza a su discurso de denuncia. Ese elemento, aunado
a un pésimo manejo de la política exterior en general
y a una inseparable retórica de hostilidad y revanchismo,
ha conducido a uno de los más estruendosos fracasos que
gobierno venezolano alguno haya sufrido en materia internacional.
Decíamos entonces que mucho de lo que se critica a Estados
Unidos, y especialmente a la administración Bush, podía
ser compartido por nosotros, e incluso nos sentíamos
identificados con algunas de las reformas propuestas para
la ONU y la OEA. No obstante, cuando a la crítica contra
Bush le sigue un halago a Fidel Castro, o a la condena contra
Posada Carriles, le sobreviene una mensaje de solidaridad
con El Chacal, o el repudio al terrorismo se complementa con
un saludo al Hezbolá, pues simplemente el mensaje pierde
sentido y contundencia, por cuanto los aliados, las preferencias,
los valores y los razonamientos del denunciante son tan o
más repudiables que aquellos que se han expuesto como
negativos anteriormente.
Ante esta situación, nos preguntábamos también:
¿Será que Chávez logrará realmente engañar
a los demás presidentes y al mundo en general en tantos
temas? ¿Cómo puede, por ejemplo, pararse a
hablar de derechos humanos, quien en su país ha ordenado
la muerte, prisión y persecución sistemática
de sus adversarios políticos? ¿O es que no son engañados
sino que simplemente muchos lo saben y lo entienden pero se
hacen los locos para seguir recibiendo los beneficios de un
"amigo" rico? Lo ocurrido en la ONU revela que por supuesto
que hay mucho vivo, pero también que la gran mayoría
de los países entienden que el actual Gobierno venezolano
es un gran peligro para la humanidad.
Venezuela no ganó ni una sola ronda de votación
frente a Guatemala y ya podemos afirmar que no la ganará.
Deja además mucho que desear su desempeño democrático
y diplomático al no apartarse de la contienda ante el
hecho claro de que Guatemala le superó permanentemente
por un promedio de 30 votos de ventaja. Lo más
seguro es que surja un tercer país producto de un nuevo
pacto latinoamericano, con lo cual ninguno de los dos entrará
al Consejo de Seguridad, a pesar de que no sólo Guatemala
lo mereció en todo momento, sino que lo de Venezuela
lució como un capricho de niño malcriado con poder
que quiere sabotear la aspiración de otro. Propicio sería
también determinar el monto de lo gastado para conseguir
los votos que obtuvo Venezuela y lo de los otros 38 países
que supuestamente la apoyarían. Con toda seguridad fueron
varios miles de millones de dólares y estos han sido
los 70 votos más caros de la historia.
Por último, nos queda claro que lo ocurrido es sólo
el comienzo de una debacle en el plano internacional que ya
había sido precedida por las derrotas de Ollanta Humala
en Perú y López Obrador en México. La
chequera ya no es tan todapoderosa, los aliados empiezan a
renegar de su benefactor, los "hermanos" toman distancia,
y en fin, el mundo entiende y calibra mejor la verdadera naturaleza
de este régimen antidemocrático y neocomunista.
visionemergente@cantv.net