Houston.- El ex director ejecutivo
de la empresa Enron, Jeffrey Skilling, la figura más
criticada dentro del mayor escándalo financiero de la
década, fue sentenciado el lunes a 24 años y cuatro
meses de prisión, en lo que hasta ahora es la condena
más fuertes emitida en torno al derrumbe del gigante
de la energía.
El juez de distrito Sim Lake se negó a concederle fianza
a Skilling y ordenó que quedara detenido en su casa,
usando un localizador sujeto al tobillo. Lake, quien instruyó
a la Oficina de Prisiones de Estados Unidos que recomendara
cuando debería de reportarse Skilling a la cárcel,
recomendó que Skilling, de 52 años, fuera enviado
al penal federal en Butner, Carolina del Norte, por su participación
en el escándalo financiero, informó AP.
Skilling, quien insistió en su inocencia pero manifestó
su remordimiento en la audiencia de dos horas de duración,
fue el más reciente ex dirigente de Enron en ser castigado
por las alteraciones a la contabilidad de la firma y prácticas
ilegales que terminaron por causar la pérdida de miles
de empleos, más de 60.000 millones de dólares en
acciones y más de 2.000 millones de dólares en pensiones
luego de que la empresa se declaró en bancarrota en diciembre
del 2001.
Los bienes de Skilling, que totalizan unos 60 millones de
dólares, serán liquidados, de acuerdo con un trato
entre los representantes legales de los empleados de Enron,
los administradores de los planes de ahorro y acciones de
la firma, fiscales y los abogados de Skilling.
Cerca de 45 millones de dólares serán empleados
en un fondo para las víctimas del escándalo. Los
otros 15 millones serán destinados a los gastos legales
de Skilling, dijo Lynn Sark, abogada de los administradores
de ahorros y los de acciones de Enron.
El Departamento de Justicia le permitió a Skilling emplear
23 millones de dólares para su defensa cuando se le presentaron
cargos. Hasta el lunes le debía a sus abogados 30 millones
de dólares.
Skilling, con las manos firmes bajo la cintura, estuvo de
pie junto con su abogado Daniel Petrocelli cuando se leyó
la sentencia, sin mostrar emoción alguna. Al retirarse
la corte, Skilling abrazó a Petrocelli.