Una vez satisfechas las necesidades de seguridad, el ministerio
que más necesitará un nuevo gobierno para vencer
las dudas internas y externas, que existen sobre nuestra Venezuela,
es el ministerio de la Globalización. La tarea no será
fácil, no solo por el daño sufrido, sino además
por cuanto la competencia global es feroz.
En Venezuela, como en todos los países, nuestra
ciudadanía se divide entre quienes ven en la globalización
su oportunidad para un mañana mejor y quienes solo ven
en ella amenazas. Por cuanto soy un convencido de que siempre
es mejor atreverse a ir a la vanguardia entre los que buscan
ganar, que en la retaguardia, con los recogiditos y vencidos,
no hago sino pensar en cómo podemos recuperar los tantos
años perdidos y tranquilizar a los atemorizados.
Para generar y distribuir rápidamente algunos
beneficios de la globalización a los nuestros, habría
que mostrarles el queso de la tostada, empleos. Para
ello el ministerio debería convertirse en el principal
promotor no constructor- de varios polos de desarrollo,
que provistos de toda la infraestructura necesaria, busquen
posicionar al país en la prestación de algunos de
los servicios que actualmente se vislumbran con un altísimo
potencial de crecimiento económico. Entre ellos:
20.000 cuartos en instalaciones hospitalarias de primera,
laboratorios, transporte especializado, universidades, médicos,
enfermeras bilingües certificadas, expertos en rehabilitación
y todos los demás servicios necesarios para aspirar a
convertir a Venezuela en un centro global de atención
médica.
200.000 viviendas adecuadas, atención médica,
instalaciones recreativas, sistemas de seguridad y transporte
y todos los demás servicios necesarios para aspirar convertir
a Venezuela en un centro global de atención a las personas
de la tercera edad.
Para volver a ganarnos el respeto y la confianza del
mundo, buscaría fomentar algunas realidades que contienen
un alto contenido simbólico: por ejemplo 10.000 celdas
en prisiones de primera categoría, personal carcelario
especializado, cursos de reinserción y todos los
demás servicios necesarios para aspirar convertir a nuestro
país en un ejemplo global para el castigo y la rehabilitación
de criminales.
Cuando pienso en todo lo que se podría haber logrado
con los ingresos petroleros actuales, de haberlos utilizado
sin complejos a favor del país, lloro. Cuando pienso
en todo lo que seguimos teniendo a nuestro favor, me río.
kurowski@telcel.net.ve
www.radicaldelmedio.blogspot.com/