Italo Luongo-Blohm
Chávez ha cambiado la historia de Venezuela.
Nadie había sido tan publicitado ni se había hecho
conocer tanto fuera del ámbito nacional. Miranda y Bolívar,
Bello y Uslar son unos desconocidos en comparación. Fuera
del país esta popularidad fue en un momento con sentido
positivo.
Hoy, y sobre todo luego de los incidentes de esta semana
en la capital del mundo, la imagen del rojo líder de
la revolución bolivariana va haciéndose cada vez
más polémica pero en un sentido marcadamente negativo.
Por vez primera un líder venezolano saca al país
de su contexto en América Latina y el mundo occidental
cristiano. Era inevitable ser el centro de todos los medios
al llamar a Bush, y en la instalación de la Asamblea
General de la Organización de Naciones Unidas, un
diablo que deja olor a azufre (entendamos excremento).
Luego ataca la posición de Benedicto XVI, diciendo
que había llamado a los musulmanes extremistas
y terroristas. Una cuestión que el máximo
líder cristiano del mundo no ha dicho.
Se convierte en vocero, según el presidente
Chávez, de aquellos que no tienen voz ni representación;
asumiendo públicamente apoyar a Siria y a Irán.
Esos Estados ayudan a los terroristas de Hamas
y Hezbolá y en el caso iraní la ONU tiene
graves problemas por las violaciones de Derecho
Internacional de éste en contra de la Agencia
Internacional de Energía, ya que no se deja
inspeccionar y está prácticamente en rebelión
contra la ONU, mientras sigue enriqueciendo uranio
y pide públicamente borrar al Estado judío
del mapa.
Y esas han sido palabras de Ahmadinejad, presidente
iraní, con el cual Chávez tiene un tratado
de alianza militar y nuclear que está "dispuesto
a llevar hasta el final en caso de guerra"; como
se declaró en la Cumbre de los No Alineados.
Como corolario, un ataque virulento contra la
propia institución anfitriona (ONU); ya que
la misma no sirve para nada, debe ser reformada,
cambiada de ubicación, estructura, normas
y demás.
Una cosa es estar en contra de la persona del
imperialismo o de la persona del presidente
de Estados Unidos y otra muy distinta es hacer
mofa del líder de la potencia dominante
en el planeta siendo un invitado para un foro
de carácter internacional. Máxime
cuando el atacado ni se da por aludido, ni corresponde
a los denigrantes adjetivos calificativos, ni
a la burla ni a la mofa que de él hace
un presidente extranjero que sólo se encuentra
en Nueva York por una condición graciosa
de las relaciones internacionales.
Y decimos graciosa debido a que, hasta donde
sabemos, Chávez no posee visa para estar
en Estados Unidos.
Puede ir a la sede de la ONU pero otra
cosa es dar discursos sin permiso, hasta
donde nos hemos informado, de la municipalidad
de la ciudad para dar discursos o hacer
tomas de electricidad para tal acto.
Nada de lo que hace es por azar. Todo
esta planeado. Luego, descartemos las
situaciones accidentales o casuales. ¡Imagínense
si la NYPD lo hubiera arrestado por ser,
técnicamente, un ilegal sin visa!
Menudo incidente diplomático. Hubiera
habido más prensa y, por supuesto,
el responsable hubiera sido Bush; o el
alcalde Bloomberg (judío) pero él
jamás se hubiera confesado responsable.
En suma, ha injertado a Venezuela en
un mundo ajeno, de países mal vistos
y que son conflictivos para el mundo
pero con los que nunca Venezuela se
vinculó. Pagaremos eso.
luongoblohm@yahoo.com