18 09 2006 Nacional y Política Julio César Pineda // Ahmadinejad en Venezuela ANALISIS La presencia en Venezuela del líder de la revolución islámica de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, y la especial relación del Gobierno bolivariano con Irán, preocupa a los venezolanos, pero también al Sistema Internacional. Para Irán estos tiempos son de conflicto por su intención de enriquecer uranio al margen de las Naciones Unidas. Venezuela con la firma de numerosos acuerdos con Irán y con su respaldo constante al presidente Ahmadinejad, ratificados en la reciente Cumbre de los No Alineados, se ubica en el ojo del huracán en el caso de un conflicto mundial. Los gobiernos latinoamericanos han sido prudentes en su posición frente al tema. La única explicación posible en el respaldo total de Venezuela a Irán es la solidaridad en la confrontación con la política de Estados Unidos. Nadie niega el derecho de Irán al uso pacífico del átomo, pero todos insisten en la vigilancia y en el control de las instancias mundiales para evitar su desviación hacia fines militares. Se ha especulado sobre el posible comercio del uranio venezolano hacia Irán, particularmente luego de una declaración del embajador de Colombia ante la OEA. Sería un error imperdonable para la diplomacia venezolana vincular este recurso energético nacional con el programa Iraní de enriquecer uranio y avanzar en la proliferación de armas atómicas. Venezuela, además del petróleo y el gas, cuenta con grandes reservas de uranio, pero este material energético de alto riesgo estratégico no puede ponerse a la orden de un proyecto bélico ni al margen de la vigilancia internacional. Irán hoy representa con su nueva política interior y exterior un peligro para la paz y seguridad del mundo, por sus tesis integristas y de confrontación no solo frente al Occidente cristiano, sino también frente al mundo árabe. Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Arabes Unidos, e incluso gobiernos laicos como Libia, Egipto, Marruecos, temen el resurgimiento de la hegemonía persa con su vertiente shií del islam. El proyecto nuclear iraní fue iniciado en los tiempos del Sha, sólo que en esa época tenía el visto bueno de las potencias occidentales. La bomba atómica iraní se presenta como una amenaza a Estados Unidos, al confrontar a Israel, pero también contra Europa y las monarquías del golfo arábigo-pérsico. El Gobierno venezolano al inclinarse por Irán no sólo reafirma su actitud frente a la política de Estados Unidos, sino que también se aleja de la Unión Europea, cuyos 25 Estados están unidos en la condena al programa atómico iraní, y lo más delicado es separarnos de nuestros tradicionales aliados árabes de la OPEP. En América Latina seríamos los únicos, salvo Cuba, en mantener esta alianza estratégica con el gobierno islámico iraní.