Luis Oliveros
Los venezolanos hemos sido testigos en los últimos años
de un acontecimiento muy importante y favorable para cualquier
país que tenga intenciones de potenciar su crecimiento
económico, una de las principales variables de la economía,
entiéndase las tasas de interés han estado experimentando
una caída bien importante, disminución que en los
últimos días se ha estabilizado, pero lo más
importante es que las expectativas apuntan a que los actuales
niveles de los intereses se mantendrán, e incluso podrían
bajar un poco más.
No es objetivo de estas líneas revisar el porqué
de este bajón (gran cantidad de dinero en la economía,
con bancos sumidos en demasiada liquidez, entre muchas otras
razones), sino hablar de lo favorable que podría ser
esta coyuntura para los habitantes de nuestro país.
Si se tiene una empresa, pareciera buen momento para incrementar
líneas de producción, comprar o renovar activos,
etc.
El planteamiento en este caso, antes de usar fondos prestados
para acometer cualquier proyecto de inversión, es
que se debe comparar la rentabilidad de ese proyecto (o
compras) versus lo que se debería cancelar a los
acreedores por la adquisición del bien.
En términos sencillos: cuanto y cuando me va a
generar este proyecto y cuanto debo pagar a ese banco.
Si la rentabilidad y la disponibilidad de flujo de
caja me ofrecen la posibilidad de pagarle al banco
al día y al mismo tiempo me quedan excedentes
satisfactorios, entonces el proyecto debería
ser una buena idea.
Por otra parte, están los préstamos al
consumo, para adquirir carros, electrodomésticos,
cirugías plásticas; en fin, lo que quiera,
ya que actualmente en nuestro sistema bancario la
competencia es tan grande, que se consiguen facilidades
para la adquisición de casi cualquier cosa.
En este caso son varios los puntos a tomar en
cuenta, destacando en primer lugar el tema de
la tasa, plazo y comisiones, ya que ante tanta
competencia, es bueno preguntar en varias instituciones
para conseguir las mejores condiciones de financiamiento.
Lo recomendable en estos casos es adquirir
bienes que se revaloricen con el tiempo, o por
lo menos que el efecto inflación y las
tasas de interés reales negativas le sean
favorable al consumidor.
Revise sus necesidades y vea qué facilidades
le ofrece el mercado.
Por lo tanto, es claro que estamos en tiempos
favorables para endeudarse, debido a que
los incentivos para hacerlo son muy atractivos.
Sin embargo es primordial tener mucho
cuidado con estos booms crediticios, resaltando
la importancia de sacar muy bien las cuentas
sobre el ingreso disponible para tal fin
(se habla en la teoría bancaria,
de que una familia no debería destinar
más de 30% de sus ingresos para el
pago de las deudas, ya que podría
comprometer el mantenimiento de sus necesidades
básicas), tampoco se debe caer en
consumos innecesarios (haciendo una valoración
de los beneficios que le reportará
adquirir ese bien) y al mismo tiempo se
puede aprovechar la coyuntura para cambiar
deudas caras contraídas con anterioridad,
por deuda nueva mucho más barata.
La oportunidad está a la vista
y está al alcance de la mayoría,
con cuidado, buena planificación
y real valoración de las necesidades,
se puede lograr aprovechar muy bien
estas oportunidades crediticias.
luis_cesar_13@yahoo.com