DANIEL RICARDO HERNANDEZ
EL UNIVERSAL
Verse más joven o moldear el cuerpo de la manera en
que un gimnasio tardaría su buena dosis de años en
hacer, son las principales motivaciones que ha provocado que
ingresar a un quirófano en procura de una cirugía
estética deje de ser exclusividad de las mujeres.
La vanidad es, según, Reinaldo Kube, presidente de la
Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica Reconstructiva,
Estética y Maxilofacial, lo que impulsa a algunos hombres
a ponerse implantes, por ejemplo, en los pectorales, para
lucirlos casi tan voluminosos y definidos como el de un físicoculturista:
"Son más que todo jóvenes, muchos de ellos lo hacen
por narcisismo. Son algunos de los que van a gimnasios y que
no logran mucha musculatura con ejercicios". El cirujano asegura
que estas intervenciones no tienen nada malo, siempre y cuando
sea el médico quien recomiende el tipo de operación
que más se adecue a cada caso particular.
Otra de las mejoras exteriores que los hombres buscan dentro
del quirófano tiene que ver con la caída del cabello:
"Atacar la calvicie con implantes en el cuero cabelludo
da buenos resultados; es una de las cirugías más
comunes en los hombres. Algunos cuando llegan a cierta edad
quieren verse más jóvenes, recuperando la cabellera
que han perdido. Otros lo hacen por cuestiones de trabajo",
explica Kube.
Colocarse implantes que simulen los cuadros del abdomen
también los lleva a vérselas con el bisturí.
Sin embargo el líder de la Sociedad de Cirugía
Plástica destaca que no es la intervención más
buscada por la población masculina.
La liposucción, una tabla de salvación a
la que acuden muchas féminas, también tiene
su lado masculino: "Es lo más común para aquellos
que no hallan otra manera de quitarse los rollitos alrededor
de la cintura y la grasa que se acumula en la barriga",
subraya Kube. Esta técnica permite eliminar hasta
5.000 centímetros cúbicos de grasa subcutánea,
pero no acaba con la grasa visceral que se acumula sobre
los órganos como consecuencia de una dieta desbalanceada,
típica de los vernáculos.
Cirugía facial, en la nariz y las bolsas que
se forman debajo de los ojos, son los retoques que
también tienden a buscar los hombres.
Prótesis para las pantorrillas y para realzar
los glúteos son opciones a las que puedan apelar
tanto mujeres como hombres, pero en el caso de Venezuela
son muy poco los casos donde éstos últimos
se las colocan.
Piratas del bisturí
De acuerdo con el doctor Kube "es difícil
contabilizar el número de hombres que se
somete a cirugía estética, porque
unos se las hacen con cirujanos certificados
por la Sociedad de Cirugía Plástica
y otros que buscando mejores precios se meten
en cualquier taguara donde los opera alguien
que ni siquiera médico cirujano es".
Para evitar caer en poder de un pirata del
bisturí Kube sugiere que cada persona
solicite en la Sociedad Venezolana de Cirugía
Plástica la lista de los médicos
afiliados, según su especialidad, para
así buscar una mano autorizada.