A partir de 1999 los secuestros dan el gran salto de 40 a 265 en sólo un año. Una declaración de neutralidad frente a la guerrilla de parte del presidente Chávez provoca un cambio en la política de seguridad en la frontera.
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(Foto Archivo)
FRANCISCO OLIVARES
EL UNIVERSAL
Desde los primeros años del nuevo gobierno bolivariano,
lejos de reducirse, se incrementó el accionar de los grupos
armados en la frontera, alcanzando en 1999 una cifra histórica,
cinco veces mayor a la del año anterior.
Los Teatros de Operaciones cambiaron sus prioridades incorporándose
a los planes sociales del nuevo gobierno como el Plan Bolívar
2000.
Para entonces se hablaba de un pacto de no agresión,
según el cual no habría más intervención
de la guerrilla dentro del territorio, al tiempo que ésta
no serían atacada.
En esos años se estableció una comunicación
fluida entre las FARC y el gobierno venezolano. El capitán
Ramón Rodríguez Chacín, quien más
adelante sería ministro del Interior y Justicia,
fungió como enlace entre el gobierno y la guerrilla
colombiana.
El cambio no significó el cese de los secuestros:
desde ese momento, estos delitos dejaron de tener autoría.
Fedenaga señala que con anterioridad se sabía
quiénes estaban secuestrando y la fe de vida de
la víctima solía estar acompañada con
fotos de la persona plagiada delante del grupo que lo
mantenía cautivo.
Al tiempo que aumentaron los secuestros, surgieron
nuevos grupos con otros nombres, escisiones del ELN
y las FARC y la aparición del grupo venezolano
Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL) y grupos
paramilitares en la frontera que igualmente secuestraban.
Según refiere Méndez, a partir de 1999
comienzan a instalarse campamentos de la guerrilla
en Venezuela, se fortalece el FBL y cambia todo
lo que significa el accionar en el secuestro, porque
a las víctimas no se las llevan a Colombia
sino que las mantienen en Venezuela.
Las FBL comenzaron a dominar la zona de la reserva
forestal en Barinas, aumentó la impunidad
y en consecuencia la intensidad de los secuestros
y las operaciones de grupos irregulares en el
país.
Secuestro extendido
Hasta 1995, los secuestros se registraban
fundamentalmente en los estados fronterizos.
Ya para 1997 se extienden a Mérida,
Guárico, Bolívar y Portuguesa
y a partir de 1999 y hasta 2006, a todo
el país.
En la actualidad, Táchira es el
estado con mayor número de secuestros,
con 30% de los plagios, seguido por Zulia
y Apure con 18% y 14% respectivamente.
A partir del ascenso de Hugo Chávez
al poder, los secuestros dan el gran
salto. De un promedio de 40 secuestros
por año hasta 1998, se pasa a 269
en 1999, de allí la cifra se mantiene
por encima de 100 secuestros hasta el
año en curso. Las estadísticas
presentadas en este trabajo corresponden
a la consolidación de las que registra
Fedenaga, Fundación Libertad, Cicpc
y Gaes (Grupo Antiextorsión y Secuestro
de la Guardia Nacional).
Una de las razones por las que Fedenaga
considera que se extendió este
delito a todo el país es por
la incorporación del hampa común
en el secuestro, por cual dejó
de ser un delito exclusivo de los
grupos guerrilleros. Anteriormente,
si bien quienes secuestraban pertenecían
al hampa común, éstos entregaban
las víctimas a la guerrilla a
cambio de un precio, y ésta negociaba
con la familia desde el cautiverio.
Víctimas asesinadas
La participación de
la delincuencia común en
el secuestro trajo otro cambio
en el patrón de conducta
del victimario.
En el año 2006, 25%
de las víctimas de secuestro
han sido asesinadas. Genaro
Méndez apunta que tan
alto índice de homicidios
es inédito. En el año
anterior sólo se registró
el asesinato de 6% de los
secuestrados.
Para el presidente de Fedenaga,
siempre la guerrilla veía
en el secuestro un mecanismo
que debía mantener
en el tiempo como fuente
de financiamiento permanente.
Así se hacía en
Colombia y así se trató
de hacer en Venezuela. Por
eso, ellos protegen la vida
del secuestrado y le demuestran
a la familia que el pago
es la solución al problema
y que, pagando, el secuestrado
regresa con vida a su hogar.
"Cuando el hampa común
interviene pareciera que
no piensa en seguir utilizando
el mismo mecanismo. El
objetivo es sacar una
mayor tajada en el momento
sin pensar en que van
a seguir con otros secuestros.
Y por eso al obtenerlo,
la víctima deja de
tener valor para el delincuente,
por lo que puede morir".
Impunidad
Fedenaga atribuye
la impunidad que
existe en estos
delitos en las zonas
rurales al hecho
de que no hay la
disposición
política de
enfrentarlo. "No
existe orden directa
para que la FAN
deba ir contra la
guerrilla, los grupos
armados o paramilitares.
Tenemos suficientes
informes de los
productores sobre
la presencia de
grupos uniformados
irregulares con
armas largas transitando
por esas zonas de
frontera. Ellos
denuncian que reciben
la visita de éstos
en las fincas para
exigir el pago de
vacunas. Hay zonas
al sur de Táchira
que son controladas
por esos delincuentes,
La Sierra de Perijá
está bajo control
de las FARC".
Refiere Méndez
que, recientemente,
en una asamblea
en Machiques,
los indígenas
denunciaron que
los guerrilleros
armados los visitaban
en los caseríos.
Para atravesar
la sierra se requieren
de dos a tres
días para
llegar a Colombia.
"Esa es una barrera
natural que está
en manos de la
guerrilla", afirmó.
folivares@eluniversal.com
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