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ENTREVISTA / Guenter Grass entrega "Pelando la cebolla"
"Tengo suerte de no estar implicado en un crimen"

(Foto EFE)
El escritor alemán quita las capas de su propio escándalo literario

MATTHIAS HOENING
STEPHANIE HOENIG

DPA/EL UNIVERSAL

Dinamarca._ Con su autobiografía, Pelando la cebolla, agotada en un sólo día de ventas, el Premio Nobel de Literatura Guenter Grass sigue en medio de la polémica, tras confesar un pecado de juventud. No obstante, en el libro, Grass no sólo habla de su pertenencia a las Waffen-SS cuando tenía 17 años. También narra su infancia en Gdansk (Danzig) y su ingenuidad _para él todavía hoy inaguantable_ frente a la ideología nazi.

_¿Por qué ha tardado tanto tiempo en procesar su juventud en un libro de memorias?

_Me he resistido durante mucho tiempo a escribir autobiográficamente, porque para mí había cosas más urgentes y por otro porque desconfiaba y desconfío todavía de la escritura autobiográfica. Sólo me cabe esperar que esta desconfianza se perciba en mi libro.

_¿Es una autobiografía común y corriente?

_No es una autobiografía en el sentido de que los hechos aparezcan ordenados con base en los hechos y las fechas con base en las fechas. Es el intento de redescubrir a un joven que me resulta ajeno y preguntarle cómo se ha comportado en determinadas situaciones.

_¿Tiene su libro la función de absolver eventuales pecados?

_No, no es algo así. Sería demasiado cómodo. Si hago balance, tengo la suerte de no estar implicado en ningún crimen. Es algo que no me tocó. Pero por otro lado digo que no podría responder por mí mismo si hubiera nacido dos o tres años antes.

_¿Por qué hacer esta revelación tan tardía?

_Si miro hacia atrás, siempre lo he contemplado como una mancha que me oprime y sobre la que no podría hablar. Eso tenía que escribirlo. Y esto no es ni una disculpa ni una explicación, pero yo no me presenté voluntario a las Waffen-SS. Me presenté voluntario con 15 años a las unidades de submarinos o como alternativa a los tanques, lo que era igualmente una locura.

_¿Qué sintió cuando fue llamado a filas por las WaffenSS?

_Para mí constituyó posteriormente un shock. Cuando era joven, las Waffen-SS eran para mí una unidad de élite.

_¿Es su libro un alegato contra la guerra?

_Es evidente. Con el libro me dirijo también a mis hijos y nietos, que han tenido y tienen la suerte de crecer por lo menos aquí en Alemania apartados de la guerra.

_En el libro, usted habla ampliamente de su "amigo Joseph". ¿Era de verdad Joseph Ratzinger, el hoy papa Benedicto XVI?

_Sólo es una suposición. Ese pensamiento no me vino hasta que no me puse a escribir. Lo cierto es que en Bad Aibling, ese campo masivo con unos 100.000 prisioneros de guerra a cielo abierto, pasé mucho tiempo en un agujero en la tierra con un chico de mi edad. Los dos teníamos 17 años. El era de procedencia bávara, era intensamente católico, hasta el fanatismo, y a sus 17 años era capaz de conversar con citas en latín. Teníamos mucho tiempo, hambre y tiempo. El quería subir en la jerarquía eclesiástica y yo quería ser artista y famoso.

_¿Qué espera del lector?

_A lo largo de las décadas he aprendido que los libros, cuando abandonan al escritor, primero expropian al escritor. Se independizan, cambian de propietario. Cada lector se apropia del libro y lo lee a su manera. Esta vez esperaría que gente de mi generación, de la generación media y también de la de mis hijos y nietos, tengan su propia vivencia lectora de Pelando la cebolla.



 
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