Tel Aviv. El alto el fuego acordado entre Israel y
la guerrilla radical shií de Hezbolá, que combatieron
por 34 días en suelo libanés, entró en vigor
a las 8:00 am de ayer.
El cese de hostilidades está vinculado a la resolución
1.701 del Consejo de Seguridad de la Organización de
Naciones Unidas, aprobada el viernes pasado, que además
prevé que tropas libanesas e internacionales se desplieguen
en la zona de conflicto, indicó DPA.
Poco antes de que el reloj diera las 8:00 am en la zona,
los aviones israelíes bombardearon varias regiones
de Líbano, incluidos suburbios del sur de Beirut, Baalbeck,
Zhale y Tiro.
"El alto el fuego que entró en vigor, salvo incidentes
puntuales, es respetado. Hemos iniciado contactos con
la Finul (Fuerza Interina de la ONU en Líbano) para
iniciar la transferencia del control sobre el terreno",
declaró el ministro israelí de Defensa, Amir
Peretz.
El primer ministro, Ehud Olmert, declaró que Israel
no aceptará más "ataques contra su soberanía"
y perseguirá a Hezbolá "en cualquier lugar
y en todo momento".
A los combatientes de Hezbolá "los perseguiremos
en cualquier lugar y en todo momento y no tenemos
intención de pedir permiso a nadie para hacerlo",
advirtió Olmert.
"Ya no existe el Estado dentro del Estado", indicó,
en referencia a Hezbolá, que en los últimos
seis años ha controlado el sur de Líbano.
El premier israelí afirmó que la decisión
adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU
"constituye un logro diplomático para Israel".
Aclaró que "sólo Israel y Líbano
son responsables de su territorio" y que la
resolución permitirá que "no haya
más un estado dentro de otro estado...
o una organización terrorista que actúe
en Líbano como el brazo largo de Teherán
en Damasco".
Sin embargo, los militantes de Hezbolá
proclamaron que vencieron a Israel y distribuyeron
retratos y enarbolaron sus banderas zonas
shiíes de todo Líbano.
Entretanto, el presidente estadounidense,
George W. Bush, aseguró que Hezbolá
ha sido la perdedora en el conflicto que
mantuvo con Israel.
Bush acusó a Hezbolá y a sus
principales apoyos, Irán y Siria,
de ser los responsables de la reciente
guerra y del "sufrimiento" de las víctimas.
La ofensiva israelí en Líbano
dejó al menos 1.200 muertos y 3.600
heridos. Unos 153 soldados israelíes
perdieron la vida durante el conflicto.
Entretanto, militares israelíes
informaron que los guerrilleros del
Hezbolá lanzaron al menos 10
cohetes Katyusha en el sur de Líbano,
durante la madrugada, sin que ninguno
cayera en Israel ni dejara heridos.