Zahrani, Líbano. Miles de familias libanesas desplazadas
por un mes de conflicto entre Hezbolá e Israel decidieron
confiar en el armisticio entre los beligerantes y tomar la ruta
del regreso a sus hogares.
Una hora después del cese oficial de las hostilidades
negociado por Naciones Unidas, la carretera del sur estaba
totalmente paralizada a cinco kilómetros de Saida (43
km al sur de Beirut), señaló AFP.
La carretera estaba taponada por tres filas de vehículos
atiborrados de enseres, y bajo el peso de colchones y maletas.
Muchos decidieron llevar víveres frescos y agua.
"No tenemos ni idea de con qué nos vamos a encontrar",
reconoció Hussein Kansur, que llevaba de vuelta a
su familia a Dueir, 7 km al sur de Nabatiyé, sin
saber si su vivienda seguía en pie.
La zona fue intensamente bombardeada desde los primeros
días del conflicto, lo que obligó a Kansur
a huir hacia las montañas de Chuf, a casa de unos
amigos.
Los miembros de su familia esperaban pacientemente
y con resignación dentro del asfixiante vehículo.
En la carretera no se oía ni un grito, ni
una queja, ni siquiera el sonar de las cornetas.
Con una sonrisa, se intercambiaban de un auto a
otro informaciones sobre el estado de las vías
y los posibles itinerarios.
"Estamos aquí para apoyar a la gente. Con
este calor, estamos pendientes sobre todo de los
niños y las mujeres. Tenemos ambulancias
listas para evacuar", decía el voluntario
Kashaf Harisalá.
Mientras tanto, en Haifa, la tercera ciudad
israelí, sus traumatizados habitantes se
esforzaban por volver a la vida normal tras
más de cuatro semanas de ser golpeados
por los cohetes de Hezbolá.