Bogotá. El presidente colombiano, Alvaro Uribe,
encarará su segundo cuatrienio con el respaldo de la coalición
que le mantuvo en el poder, pero sin la certeza de poder conformar
la fuerza política de largo alcance que se ha propuesto.
Como él mismo ha admitido, su programa para el país
no terminaba ni siquiera en 2010, fecha en que completará
su segundo período, para el que fue elegido el pasado
28 de mayo, señaló Efe.
Uribe se instaló hace cuatro años en la Casa
de Nariño con el convencimiento de que el programa
de gobierno que se había trazado necesitaba de una
continuidad de tres administraciones consecutivas.
El presidente colombiano se aseguró para sí
un segundo mandato con el respaldo de 7,39 millones de
electores, 62,35% de las papeletas válidas depositadas.
Uribe, disidente del Partido Liberal Colombiano (PLC),
ha contado con el respaldo de sectores que se separaron
de esa formación y con el pleno del Partido Conservador
Colombiano (PCC), pero está por verse el mantenimiento
de esta coalición sin el liderazgo presidencial
y las concesiones gubernamentales.
Previendo esto, promovió un movimiento propio,
el llamado Partido de la U. Pero el fracasado nombramiento
del ex presidente liberal Ernesto Samper (1994-1998)
como embajador en Francia le mostró a Uribe que
su coalición no logró unificarse en este
partido.
El de "la U es un partido (...) sin ideología",
dijo hace poco el senador Germán Vargas Lleras,
director del Partido Cambio Radical (PCR), de tendencia
liberal.
La fragilidad de la formación "uribista"
es reconocida incluso desde dentro.
Uno de sus congresistas, Armando Benedetti,
ha admitido que en ella se ha dado "una pelea
de vanidades, de egos, de expectativas presidenciales
que han creado fuertes fricciones internas".