CARMEN ROSA GOMEZ
EL UNIVERSAL
Quienes recientemente lograron meterse en una deuda para
adquirir su techo propio deberían dictar talleres y divulgar
su secreto a los infortunados que siguen a la caza. Tendrían
un público cautivo en esa masa que vive a diario la amarga
experiencia de buscar vivienda en Caracas.
Pues sólo basta con mirar los avisos clasificados para
sufrir el primer tropezón. Los Dos Caminos, apartamento
de 94 metros cuadrados, 210 millones de bolívares. Chacao,
dos habitaciones y un baño, sin estacionamiento, 250
millones. Candelaria, 85 metros cuadrados, 195 millones de
bolívares. Coche, 75 metros, 130 millones de bolívares.
Y así de inalcanzable va el mercado, con unos metros
menos o unos millones más.
Al acudir al banco se termina de sufrir el desencanto.
Allí informan que el crédito al que se puede
optar está sujeto al nivel de ingresos. Antes de
seguir hay que tomar en cuenta que en este país,
según investigaciones de firmas como Datanálisis,
sólo 18% de los hogares tienen un ingreso superior
a Bs 1.700.000 al mes, pues la mayoría gana menos
de eso y sólo 3% de los hogares perciben más
de 7 millones al mes.
Pero incluso si se forma parte de un afortunado núcleo
familiar que sume ingresos cercanos a los Bs 5 millones
al mes, sólo se puede aspirar a un financiamiento
de más o menos 80 millones para adquirir vivienda.
Es decir, que para comprar el apartamento de Coche el
interesado debe disponer, mínimo, de 50 millones,
pues requerirá de otros fondos para cubrir trámites
y demás gastos propios de la operación.
Si soñaba con el de Los Dos Caminos, la ecuación
es peor, pues necesitará desembolsar 130 millones
de bolívares para hacerse con el apartamento.
Es verdad que la economía ha crecido y que
todo apunta a que los venezolanos tienen más
dinero disponible en sus bolsillos, pero igualmente
resulta insólito que los bancos ya no tegan
recursos para darle a la gente créditos hipotecarios.
En un torbellino de precios, es increíble que
se haya registrado tal nivel de demanda que los
fondos fueron insuficientes para atenderla.
Hay que tomar en cuenta que las autoridades han
promovido mecanismos para estimular la adquisición
de viviendas y, según los hechos, parece
que lo han logrado. Pero en un mercado con un
déficit de más de un millón de
viviendas, era difícil de esperar que tales
estímulos no se tradujeran en el repunte
del precio de los pocos inmuebles disponibles
que existen.
Ahora el escenario es peor: alza de más
de 35% en el valor del metro cuadrado, oferta
escasa y cero gaveta hipotecaria para financiar
las compras.
Nuevos propietarios, es urgente, ¡dicten
sus talleres!