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| LITERATURA / Ramón Palomares, Premio Internacional Víctor Valera Mora
"Vivo el amor a la creatividad"

El poeta trujillano está en Caracas para mostrar hoy parte de su obra inédita

Ramón Palomares
ANA MARIA HERNANDEZ G. |  DIARIO
jueves 29 de junio de 2006  12:00 AM

ANA MARIA HERNANDEZ G.

EL UNIVERSAL

El poeta Ramón Palomares está en Caracas para dos encuentros. Ayer se llevó a cabo la conversación sobre El canto guerrero de los cuicas, el canto guerrero de las sierras, y para hoy a las 10:00 am está pautada una lectura de sus poemas inéditos, en la Casa de Bello, detrás del Ministerio de Educación, de Mercedes a Luneta. Palomares recibió el I Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, galardón que se equipara al Rómulo Gallegos en novela. _¿Qué significa este premio? _Haber sido distinguido con el primer veredicto de ese premio es muy significativo, para mí es un motivo de orgullo. Igualmente, el haber tenido la oportunidad de participar y hacer por mi propia persona un homenaje al "Chino" Valera, que fue mi hermano y con quien compartí un tiempo significativo de mi vida y de mi juventud. Hay amistad, solidaridad, cariño, admiración y reconocimiento de mi parte. _¿Qué opinión le merece la actual poesía venezolana? _Vamos a considerar en lo actual todo lo que se hace. Tú tienes un panorama muy rico, porque tienes a una gente en una edad muy significativa, como Ana Enriqueta Terán, Reina Rivas y otras personalidades de ese nivel que han escrito y están escribiendo una obra maravillosa. Conozco más a una persona a quien he admirado, que es Ana Enriqueta Terán, es mi familia, y por muchísimas cosas a quien amo, y frente a ella tengo esa reverencia. También está la obra de Rafael Cadenas, la de Eugenio Montejo, José Barroeta, que hemos visto partir con todo el dolor. Está la obra de poetas extraordinarios en el Zulia, y la de personas como Adhely Rivero y Alejandro Oliveros. Hay una gran obra de poesía en Venezuela, y un gran movimiento poético; como la de Gustavo Pereira, a quien no quiero dejar de mencionar, y de Arráiz Lucca. Es una obra muy diversa, muy rica. _¿Qué balance hace de su propia poesía? _Puedo decir que tengo el favor de vivir el gratísimo aroma del amor, aparte de los hijos, del amor a la mujer, el amor sensual que todavía me queda. Aparte de eso, es el amor a la escritura, el amor a la creatividad. Es un combate, que no es noble llamarlo así, pero me salió la palabra, esa relación intensa con la inquietud creadora. No se puede vivir sin eso. El cerebro, los centros nerviosos te exigen que te vayas por esos caminos que ya te los trazó hace tiempo, ¿y por dónde vas a coger? Viviendo en un huerto, en un jardín, en un bosque maravilloso, ¿cómo dejar de hacerlo? Ahora, de eso a publicar hay una diferencia, porque a medida que la edad avanza, uno se pone más exigente y más autocrítico, uno reserva más la publicación, pero eso nunca querrá decir que uno no se ocupe de escribir. _¿Cómo concibe el poema? _Yo no quiero teorizar, pero hay unas ideas rectoras, que en mi caso se asumen en un momento dado y ellas van buscando su camino, su definición. En la medida en que uno cree tener una mayor experiencia, pues se va dejando llevar más que buscando. Porque es eso que surge espontáneamente de su propio vivir interior. ¡No me llames, que yo voy! Yo vengo aquí, hacia ti, y ella viene a uno. Pero hay que tener paciencia. _¿Qué viene ahora, después del premio? _Un premio es fundamentalmente un compromiso. Uno se pregunta si lo merecía o no. ¿Qué tengo que hacer para compensar eso que me han dado? No diría que regalado en términos de lo obsequioso, sino que la vida me ha proporcionado. Qué debo hacer para compensar esto. También podría pensar "es que soy muy inteligente y por eso me merezco esto", pero no es el caso, indudablemente. La idea es compensar todo esto que se me ofrece aquí. Entonces, no es tan gratuito cobrar una cuota en el sentido de la presión que se tiene que sufrir. _¿La poesía tiene que estar al servicio de la comunidad? _Poner al servicio no sería la idea. La idea que yo pudiera tener es yo estoy aquí: yo soy esto que ocurre aquí, yo he participado en esto, y yo me disuelvo en eso. Un ser humano. Así se resuelve en esa disolución de la respiración en el mundo y en el tiempo en que vive, y es allí donde está su posición de cualquier orden. Puede cambiar de aquí para allá y de allá para acá, ya sus cambios estarán en una idea y en un área en cuanto a su propio criterio en el orden ético. Esa es la idea que tengo. Como te dije antes, el orden de la teorización, el orden del ideal hacia ese sentido reflexivo en orden de la sociedad y de la filosofía, de lo cual he tratado de mantener una cierta distancia. Por prudencia.

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