Dicta un taller en Caracas, mientras prepara tres proyectos
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ANGEL RICARDO GOMEZ
EL UNIVERSAL
Es directora en el set, en su casa, en todas partes. Cambia
a última hora el lugar del encuentro, ordena al fotógrafo,
cual es el ángulo de su rostro que debe tomar; de pronto
interrumpe la conversación para ver el gol del empate
entre Francia y España _le va a los galos_, decide hasta
cuándo quiere que le tomen fotos...
La cineasta venezolana Fina Torres, quien vive desde hace
algún tiempo entre Estados Unidos y México, está
en el país invitada por el Centro Nacional Autónomo
de Cinematografía (CNAC). Acá dictó un taller
de lenguaje cinematográfico y ahora ofrece otro de
escritura de guiones a cuatro manos (en coproducción).
La directora Oriana (1985), Mecánicas Celestes (1993)
y Mujeres Arriba (2000), cuenta que ya está en edición
una película llamada Esperanza que dirigió para
TV Azteca. Se trata de una comedia romántica que
forma parte de una serie en la cual también participan
sus coterráneos Mariana Rondón y Mauricio Wallerstein.
Igualmente, la realizadora trabaja en tres proyectos
cinematográficos: un drama psicológico en
Venezuela, una comedia en Cuba y una adaptación
del libro de Jane Austen Sense and sensibility en Estados
Unidos.
_¿Más madura?
_A la fuerza (risas). Los años no pasan en
vano.
_En un balance de su carrera ¿Qué
cambiaría, qué afinaría, que mantendría?
_Una de las ventajas del cine es que
uno no para de aprender, en cada experiencia
uno siempre aprende algo más y mi disposición
ha sido estar abierta, con humildad, para aprender,
para darme cuenta, para ensayar cosas y ver
los resultados y decir "nunca me imaginé
que podía quedar así", siempre hay
un margen de sorpresa, aunque uno controle y
prevea todo. Creo que he madurado a nivel de
escritura de guiones, producto de escribir,
escribir y escribir, y acostumbrarse a la demanda
del cine americano que es mucho de desarrollo
de proyectos, de guión, de leer e investigar.
_¿Qué recuerda de cuándo
ganó la Cámara de Oro en Cannes
por su ópera prima, Oriana, en 1985?
¿Se imaginaba que aquel premio sería
para usted?
_Yo viví en Francia, conocía
a Cannes y soñaba estar allí pero
de ahí a saber que me lo iba a ganar,
no.
_¿Cómo afectó
ese premio su trabajo?
_Por una parte, el premio es muy bueno
porque te da reputación; la desventaja
es que te paraliza, uno se pone temeroso,
en lugar de hacerlo y pensar, "si quedó
mal, quedó mal", uno lo que va
es posponiendo. Yo lo hice durante nueve
años, hasta que me lancé por
el lado opuesto, una comedia, poco seria,
un vacilón, algo diferentísimo,
para poder romper con ese fantasma de
Oriana, que fue Mecánicas Celestes.
_¿Cuáles fueron
las claves de Oriana para triunfar?
_Fue una cuestión de autenticidad,
de sinceridad, de hacer un proyecto
porque visceralmente necesitaba
hacerlo. Yo creo que gané porque
lo trabajé mucho. El factor
suerte también fue importante.
_¿Cuándo podrá
Venezuela figurar en Cannes de
nuevo, en competencia?
_Yo creo que pronto.
_¿Qué recomendaría
a los jóvenes cineastas?
_Yo lo que siempre les
digo a todos mis alumnos
es que el cine necesita
mucho rigor, el cine no
se improvisa, ni es a la
machimberra. El cine mientras
más se prepara, más
se piensa, más se estudia,
más se investiga.
_¿Quizás
hace falta disciplina
en el cine venezolano?
_Yo he pasado muchos
años fuera del
país y criticar
la cinematografía
de aquí no me parece
correcto, pero yo creo
que aquí hay muchísimo
talento y las ganas,
el hambre de saber,
de conocimiento, lo
que hay es que canalizarlo.
_¿Cómo?
_Sería maravilloso
que hubiera una
verdadera escuela
de cine y creo que
si la Villa, los
talleres, y esas
cosas que he escuchado,
se ponen en movimiento,
si realmente se
empieza a crear
una pequeña
industria del cine
venezolano, que
no dependa todo
el tiempo del Estado
y, además,
que esas películas
generen algo, algún
dinero que permita
que esto siga rodando,
sería genial.
_¿Y
las historias?
¿De qué
debería hablar
el cine venezolano?
_Eso es libre,
todo es válido.
Tú ves
las películas
que ganan en
Cannes y hay
de todo, románticas,
políticas,
de ciencia ficción.
Sería la
muerte del cine
si lo encajonas.
_¿No
le hace daño
al cine nacional
pasar de un
extremo en
el cual no
había
recursos suficientes
a otro en
el que hay
de pronto
excesivo dinero?
_Quizás
eso mejore
mucho la
calidad
del cine.
Orson Welles
decía:
"Cinema
is money".
_Pero
no se
trata
sólo
de dinero...
_Yo
soy
cineasta
y como
cineasta
me parece
maravilloso
que
haya
muchísimo
dinero
para
el cine.
_¿Y
si
ese
dinero
sirviera
para
influenciar
los
contenidos,
para
generar
un
solo
tipo
depelículas?
_No
se
pueden
contar
los
huevos
antes
de
que
la
gallina
los
ponga;
antes
de
empezar
a
criticar,
espérate
que
lo
hagan
y
cuando
lo
hagan
entonces
critica.
Puede
que
yo
sea
ingenua,
pero
hay
que
darle
chance,
hay
que
permitir
que
el
cine
se
desarrolle.
Estamos
muy
polarizados,
debemos
bajar
un
poco
el
tono.
_¿Y
qué
opina
de
que
las
dos
primeras
producciones
que
se
ruedan
en
la
Villa
del
Cine
son
sobre
Miranda
y
Zamora;
para
muchos
críticos,
personajes
ideologizantes,
políticamente
hablando?
_Pero
Miranda
es
un
personaje
histórico,
quién
dijo
que
era
ideologizante.
Yo
conozco
al
director,
el
que
lo
está
haciendo
es
Luis
Alberto
Lamata,
que
es
un
muchacho
supertalentoso,
uno
de
los
mejores.
Ya
le
pusieron
la
etiqueta
de
"ideologizante"
sólo
porque
lo
está
financiando
el
Gobierno.
Cuando
Luis
Herrera
Campíns
puso
el
"Uno
por
uno"
nadie
gritó,
nadie
chilló
para
decir
que
era
ideologizante.
Yo
amo
al
cine
y
como
cineasta
creo
es
importantísimo
financiar
al
cine,
creo
que
por
re
o
por
fa,
mientras
haya
este
movimiento
hay
gente
formándose.
Cada
uno
es
libre
en
su
mente,
dame
el
instrumento
y
después
yo
veo
qué
hago
con
mi
mente,
porque
tampoco
es
que
la
ideología
te
la
van
a
meter
a
cuchillazos,
como
pastilla
que
te
van
a
meter
en
la
boca
y
tú
la
vas
a
tragar,
si
estás
de
acuerdo
bien
y,
si
no,
bueno,
ya
tendrás
tu
forma
de
probarlo,
pero
dame
el
instrumento.
_¿Se
beneficiará
Fina
Torres
del
aparente
repunte
del
cine
nacional?
_Ojalá,
yo
espero.
_¿Tiene
otro
proyecto
en
Venezuela?
_Hay
un
proyecto
que
se
llama
Napeyomá,
una
coproducción
franco-venezolana.
La
productora
es
Margarita
Cadenas.
Los
diálogos
son
mitad
francés,
mitad
yanomami,
transcurre
en
el
Amazonas
y
es
muy
interesante.
Ojalá
se
le
dé
a
Margarita
y
consiga
financiamiento
estatal.
_¿Qué
le
queda
por
hacer
a
Fina
Torres?
_Las
cosas
que
me
van
gustando
las
dejo
en
el
corazón;
las
otras
las
dejo
caer,
he
aprendido
a
ser
más
práctica.
Eso
me
lo
han
enseñado
los
años
y
la
profesión,
porque
uno
debe
conocer
bien
la
industria
por
dentro;
el
cine
es
un
arte
pero
también
es
una
industria.
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