VICTOR SALMERON
EL UNIVERSAL
A diario los venezolanos incrementan el compromiso con la
banca. Reciben otra tarjeta, Visa o Mastercard, a la que suelen
añadir una cuenta corriente con sobregiro mensual y un
crédito para comprar vivienda, automóvil o satisfacer
necesidades personales, reales o imaginarias.
Por primera vez en mucho tiempo la banca persigue a la clientela
para prestarle, circunstancia que evidentemente puede ser
aprovechada, pero que requiere un freno adecuado para prevenir
el peligro del sobreendeudamiento.
El analista financiero José Grasso explica que técnicamente
una persona, o familia, está sobreendeudada cuando
paga en capital e intereses más de 30% del ingreso.
El estado crítico de la enfermedad ocurre cuando
se olvida el riesgo de manejar varios créditos a
la vez, se agotan los cupos de las tarjetas y llega el
momento de pedir avances de una tarjeta para cubrir la
otra y utilizar el sobregiro para cumplir con las obligaciones,
porque el salario no alcanza.
La regla básica para no sucumbir en el consumo
es analizar a fondo la situación financiera antes
de endeudarse. Es muy útil elaborar un presupuesto
de ingresos y gastos, tomando en cuenta imprevistos;
recuerde, por ejemplo, que la salud y la educación
pública no son lo más recomendable, y guarde
la regla del 30%.
Si ha analizado los pros y los contras y definitivamente
va a endeudarse, tome en cuenta que las tasas están
controladas y el interés máximo que puede
cobrarle la banca por préstamos personales, de
automóvil o tarjetas, es de 28%.
Lo anterior significa que si un banco le ofrece
un préstamo a tasa fija de 28% por tres años
le está cobrando el máximo pemitido y
podría ser un mal negocio. Los analistas coinciden
en que la tendencia de las tasas es al descenso
en el corto y mediano plazos.
Existe una fuerte competencia entre los bancos
y por tanto, las tasas varían. Antes de endeudarse
revise las ofertas del mercado y además de
la tasa, pida toda la información sobre las
comisiones que va a pagar por avalúo, por
estudio y si se establece alguna penalidad por
cancelar el crédito de forma anticipada.
Si tiene varias tarjetas reflexione sobre si
en verdad las utiliza y cuánto paga al
año por renovación. Generalmente,
se considera que lo ideal es tener dos tarjetas
con bancos que le proporcionen un servicio adecuado.
En el caso de tarjetas que no usa o que no
se justifica tenerlas, proceda a comunicarle
al banco que las cancele; de lo contrario,
va a pagar la cuota de renovación. Si
recibe tarjetas de crédito sin solicitarlas
y no las requiere, devuélvalas de inmediato
para prevenir el sobreendeudamiento y gastos
innecesarios.
Las tarjetas tienen un día límite
en el mes en el que debe cancelarse. Después
de este día, pagará intereses
moratorios. Además es vital guardar
los comprobantes de todos los gastos que
efectúa con la tarjeta, para contrastarlos
con el estado de cuenta y verificar si no
hay cobros indebidos.
¿Para qué vale la pena endeudarse?
José Grasso explica que es correcto
para un negocio que va a reportar dividendos,
protegerse de la inflación con la
compra de un activo, anticiparse a la
remodelación de la casa, reponer
un bien necesario o invertir en educación.
Con las bajas tasas de interés
es factible pedir un crédito y
tener los bolívares necesarios
para comprar dólares en Cadivi
y cancelar en tres años un curso
en el exterior, o cubrir la matrícula
de algún posgrado o maestría
en alguna universidad del país.
En medio del boom del consumo y de
las facilidades para endeudarse, lo
más recomendable es evitar el
derroche y no asumir deudas más
alla de lo que puede y podrá
soportar.
vsalmeron@eluniversal.com