No estamos hablando de si podrá derrotar a Chávez.
Eso es evidente: Huguito es perfectamente derrotable. En diciembre;
o dentro de dos años, si en estos meses ¿tal como sin
duda ocurrirá¿ logramos consolidar una inmensa fuerza
opositora. Y si no lo logramos, él se va a derrotar solo,
aunque antes destruya al país. Porque es imposible imponer
un proyecto totalitario tan absurdo como el que él tiene
en la cabeza. Porque el socialismo de verdad es absolutamente
inviable. No el de la señora Bachelet en Chile o el de
Zapatero en España, sino el de verdad, esto es, el Neocomunismo.
Petkoff, Borges o Rosales pueden derrotar a Chávez ¿en
diciembre o dentro de dos años, es cuestión de paciencia¿,
si logran cumplir dos condiciones que cualquiera de ellos,
o Roberto Smith o Marcel Granier, pueden cumplir. La primera
es unificar al pueblo venezolano alrededor de una sola candidatura,
cosa que vamos a lograr porque no somos bobos ni brutos ¡¡y
porque Chávez ¿mientras más radicalice esta locura
inaudita que es el socialismo del siglo XXI¿ más nos
obligará a lograrlo!!
La segunda de las dos condiciones también la damos por
descontada. Porque en este caso ¿no nosotros, los votantes,
sino¿ el candidato único que elijamos, tampoco será
ni bobo ni bruto. ¿Se imaginan ustedes, a un pueblo que
no es ni bruto ni bobo, escogiendo un adalid que lo sea? En
octubre ¿con primarias o sin ellas¿ tendremos candidato único
y a él le va a tocar tomar la gran decisión. Porque,
repito, se necesitará ser bobo para no tomarla. Esa decisión
es, como el lector ya habrá adivinado, darle el palo
a la lámpara, dejar al buenazo de Chávez con los
crespos hechos, ¡¡llamar el 30 de noviembre a la abstención,
si el CNE sigue siendo tramposo, si se empeña en negarnos
unas elecciones limpias!!
Pero no es a nada de esto a lo que nos referimos cuando preguntamos
¿¿Podrá Petkoff?¿. Esa pregunta alude más bien
a la moral. Los cesta tickets son insuperables como demagogia
sana, porque para ganar unas elecciones hay que tener una
Plataforma Electoral. Pero para enfrentar la dramática
reconstrucción de un país que estamos iniciando
en estos días y que relanzaremos el 3D, se necesita una
Plataforma Moral. Una elevación humana fundada, no en
la esfera de la política, ni mucho menos en la de la
ideología, sino en una compresión profunda de la
dimensión ética del hombre. Y allí nuestro
antiguo jefe masista tiene una gran desventaja: porque lo
primero que le enseñaron a uno en el marxismo fue esa
idea infantil según la cual ¡la moral era un prejuicio
pequeño-burgués!
¿Qué pensará Teodoro ¿hoy¿ al respecto? ¿Qué
pensará de la ética? ¿Se atreverá, de
aquí al 3D, a emitir alguna opinión? ¿Podrá
desarrollar una reflexión y, sobre todo, una posición
sobre la moral? Un intelectual, sin duda valioso como él,
debería tener una. Y, más complejo aun ¿cómo
se conectarán en su alma las nociones de moral y religiosidad?
¿Tendrá idea de que para desarrollar una plataforma
moral es necesario meterse en los ¿para él¿ precarios
terrenos de la religiosidad? ¿Habrá cambiado en
algo sus posiciones desde que hace ya 6 años presentó
un libro nuestro ¿La libertad individual y la noción
de Dios¿ y se lanzó respetuosamente a ironizar contra
dicha noción, en la convicción de ser ateo, es decir,
creyendo que se puede serlo. Sin comprender para nada qué
significa Dios... ¡¡no porque le falte inteligencia, sino
porque Dios es absolutamente incomprensible!!
¿Será Teodoro de esas buenas gentes que todavía
creen que se puede ser ateo? ¿¡Y si al Catire ¿en algún
recodo de su Camino de Damasco¿ se le iluminase la mente y
comprendiera qué es lo que de verdad, desde siempre,
significó el creer en Dios!? ¿¡Y si eso le permitiese
acceder a un mensaje o discurso espiritual cien veces más
poderoso que un millón de cesta tickets!? Si le permitiese
milagrosamente acercarse al Cristianismo y en general a la
religiosidad, aunque sólo fuese para impulsar la inmensa
tarea de rehacer este país... después de haber derrotado
a Chávez, por supuesto?
emeteriog@cantv.net