Pekín. Dieciocho diabéticos chinos, de un
total de veinte, han recibido con éxito trasplantes de
islotes pancreáticos de cerdo, que contienen las llamadas
células beta productoras de la insulina, anunció un
médico chino, citado ayer por la prensa estatal.
En total, 20 pacientes fueron sometidos a la operación
y 18 de ellos experimentaron una notable mejoría, explicó
el doctor Wang Wei, del hospital de Changsha, capital de la
provincia central de Hunan, según el diario China Daily.
El trasplante de islotes pancreáticos, que se llevó
a cabo por primera vez en el año 1974, consiste en
inyectar al paciente diabético células beta, con
lo que el enfermo aumenta su calidad de vida ya que puede
dejar de aplicarse insulina todos los días.
Sin embargo, la escasez de donantes humanos ha llevado
a los científicos a pensar en las células porcinas
como una de las posibles soluciones debido a su parecido
con las células humanas.
La revista Nature publicó el mes pasado los resultados
de un estudio efectuado por científicos estadounidenses,
que consiguieron curar la diabetes en monos mediante
este tipo de trasplantes. Sin embargo, el salto a humanos
tan sólo ha sido anunciado hasta el momento por
los doctores chinos.
Según los expertos, China podría convertirse
en los próximos años en uno de los principales
países en materia de clonación terapéutica
dado que su Gobierno ha insistido en que continuará
la investigación para el tratamiento de enfermedades,
aunque mantiene su oposición a cualquier tipo
de clonación humana.
Problema genético
Entre las últimas investigaciones relacionadas
con la diabetes está una que halla que las
personas que cuentan con la suerte suficiente
de tener una variante en un solo gen tienen mayor
protección tanto contra la diabetes tipo
2 como contra la enfermedad cardíaca.
Los individuos que tienen este rasgo no son
inmunes a estas dolencias, han advertido los
investigadores, pero un estudio de cerca de
7.900 sujetos halló que tenían hasta
48% menos probabilidades de sufrir cualquiera
de las dos dolencias.
"Esto nos da una muy buena idea sobre cómo
se pueden desarrollar la enfermedad cardíaca
y la diabetes", aseguró el coautor Eric
Rimm, profesor asociado de Epidemiología
y Nutrición de la Facultad de Salud Pública
de Harvard.
Los científicos no consideran que
la diabetes y la enfermedad cardíaca
sean congénitas, pero los genes pueden
tener mucho que ver, aseguran. "Sí
sabemos que hay genes que hacen que las
personas sean más susceptibles de convertirse
en diabéticos si están expuestas
a los factores ambientales adecuados", anotó
Rimm. También se han relacionado genes
específicos con la enfermedad cardíaca.
En ratones, una variación genética
parece proteger contra la diabetes tipo
2 y las arterias obstruidas. En su nuevo
estudio, el equipo de Rimm examinó
registros médicos y genéticos
de 7.899 personas para determinar si la
variación hacía lo mismo en
los seres humanos. Los hallazgos del estudio
aparecen en Proceedings of the National
Academy of Sciences.