MELISSA RAYWORTH
AP/EL UNIVERSAL
¿Hacer la cena después de un día de trabajo?
Para los padres que laboran es generalmente todo un desafío
regresar a sus casas al filo de las 7 de la noche, después
de una jornada laboral y de buscar a los niños en la escuela.
Es fácil comprender cómo algunas familias dependen
de los alimentos procesados y preparados, que están listos
con sólo dos minutos en el horno de microondas y que
vienen con colores y sabores que atraen a los más pequeños.
El aspecto positivo es que algunos expertos sostienen que
ciertos alimentos preparados empaquetados, como bolsas de
ensaladas o vegetales congelados, son opciones inteligentes.
Pero la publicidad hace aparecer un yogur con alto contenido
de azúcar o un paquete de fideos macaroni con queso
como alimentos saludables.
"No hay tiempo suficiente, por eso los padres generalmente
recurren a los refrigerios y a los alimentos preparados
y procesados, que frecuentemente son altos en calorías
y bajos en valor nutricional", sostiene el doctor Richard
Visser, que estudia nutrición de niños y obesidad
en su clínica de Aruba. Visser no espera que las
familias eliminen por completo las comidas procesadas,
pero sugiere que los padres deben pensar con tiempo para
hacer cuidadosamente comidas que les ayuden a ahorrar
tiempo.
Ese enfoque funcionó para Jill Sando, una mamá
de dos niños que trabaja en Minneápolis. La
mayoría de los fines de semana trata de cocinar
un poquito más para que le quede comida durante
la semana.
Y si cocina para ella y su esposo después que
sus niños se duermen, cocina de más para
servirles esos alimentos a los chicos la noche siguiente.
¿Qué deberían entonces colocar en
sus carritos de compras los padres con poco tiempo
para cocinar?: Vegetales y frutas congelados, enlatados
y preparados, ensaladas en bolsa, zanahorias pequeñas
peladas y manzanas en trozos, son una buena opción.
Leche y agua, en lugar de refrescos o jugos de fruta
porque éstos no ofrecen la fibra que está
en la fruta y son altos en azúcar.