Ir hacia adelante, no hay más. Solidificar las conquistas y abolir los lastres que aún existen
|
Alfredo Yánez
Desde su aparición en el mundo la mujer se ha enfrentado
a desafíos que siempre, sin espacio para las dudas, ha
resuelto con astucia, decisión, temperamento y firmeza.
La historia marca una revolución constante en el mundo
femenino, que ha debido conquistar un espacio, a veces esquivo
para sus aspiraciones, pero que luego de una evolución
necesaria en aspectos sociales, religiosos, políticos
y económicos, la ubica en el lugar indicado, donde la
ambición natural apunta hacia la competitividad, entendida
no como la manera de querer ser hombre con otras características
físicas, como algún vetusto caminante del siglo
XIX pudiera pensar hoy, sino de ser una mujer, con todas sus
letras, en el momento justo y cumpliendo una diversidad de
roles, que en sí mismos establecen un reto cada día.
La mujer está ganada para vencer obstáculos. En
la historia aparecen como heroínas muchas mujeres que
se negaron a doblegarse ante la adversidad, y con esa vivencia
sirvieron de abono para el surgimiento de una especie de gran
valía que cada mañana aborda la vida como un desafío.
La mujer de hoy está en libre competencia con el hombre,
pero ya no como una lucha de géneros; eso quedó
en desuso y ya no hay nada qué probar. La mujer tiene
tanta o más capacidad que los hombres en los ámbitos
intelectuales, y reducir sus capacidades a una batalla entre
sexos es menospreciar el talento nacido para la complementariedad
y no para la guerra.
Esta claro que ese mundo intelectual, de ambiciones y de
esfuerzo sostenido por la paridad entre los sexos en los campos
laborales es una opción de vida, que algunas mujeres
adoptan como línea de meta en su estado puro. Otras lo
combinan con lo históricamente aprendido en cuanto a
roles domésticos, y otras sencillamente lo conocen, lo
entienden, lo aprueban, pero no lo practican.
La mujer de hoy es así. Decidida y con fuerza moral
para ejercer su libertad intelectual, bien en los más
altos cargos gerenciales, en un laboratorio de investigaciones
científicas -fácticas o sociales- o en el hogar,
como la más dedicada y abnegada ama de casa.
Saber abordar ese abanico de opciones es el reto de la mujer
de hoy. Su condición ligada a la procreación de
manera extraordinariamente activa la lleva, en la mayoría
de los casos, a aceptar los roles de madre protectora
y educadora a la par de sus otras facetas. Sin embargo, lejos
de entender esa posición como algo endosado a disgusto,
la mujer de hoy afronta la maternidad como un reto adicional
del cual no desea desprenderse. La responsabilidad de estar
cerca de los hijos y participar de manera directa en la formación
de un ser humano, sin dejar de lado a la figura paterna, pero
demarcando su actividad concreta para que al final el producto
terminado lleve intrínseco la marca de fábrica,
brinda a la mujer una armadura especial que le hace comprender
el fenómeno de la vida y sus implicaciones de una manera
singular, ciertamente, en porcentajes elevados, mejor que
los hombres.
La mujer, sin embargo, lo que ha hecho es ir siempre hacia
adelante, añadiendo mayores posibilidades a su entorno.
Así cambió sus modos de vestir, así salió
a la calle a trabajar, así conquisto el legítimo
derecho a escoger, así se hizo libre. El reto para ella
está siempre latente, y la visión estética
luce, por qué no iba a ser así, irremediablemente
ligada a su condición; pero no es esa relación un
elemento que la desarme en su incesante lucha; de hecho el
esteticismo con el cual ha ganado notoriedad comienza a ser
copiado por tendencias masculinas que entienden que el verse
bien es un arma indestructible, que a las mujeres les ha dado
resultado.
El reto no implica desdibujar la esencia femenina, pero tampoco
supeditar todo a la frivolidad con la que los negados al desarrollo
femenino estigmatizaban la belleza y los deseos de poseerla.
¿No es, entonces, un reto diario ser íntegra, competente,
capaz, metódica, decidida, creativa, luchadora, tenaz,
auténtica, y además de eso ser madre, esposa y siempre
bella? La complejidad de roles y el correcto desempeño
en ellos es el principal escollo por el que pasa la mujer
en este momento. Quizá la evolución la lleve a convencerse
de que la perfección en ese estilo de vida compuesto
sea imposible, pero por convicción y naturaleza no dejará
de intentarlo.
Es una aspiración continua de desarrollo la que mueve,
en sentido general, a la mujer de estos tiempos. Incluso aquellas
que parecieran ir varios pasos atrás son movidas por
esa vorágine que no permite el distanciamiento, al menos
en los términos más generalizados de igualdad. A
la mujer, por ejemplo, mayoría en el mundo, si de cuantificación
se trata, le cuesta entender por qué se celebra el 8
de marzo el Día Internacional de la Mujer, como quien
dedica, en atención a los débiles, una escuálida
mirada, pero al mismo tiempo entiende que el proceso histórico
requiere de fases que le enseñen al hombre -entendido
aquí en su sentido más general- que ha habido evolución
y que no siempre -aunque la lucha ha sido constante- las condiciones
de igualdad han prevalecido, y de hecho, pese a las
líneas previas, aún hoy existen mujeres que no han
abordado el tren del desarrollo, y en consecuencia otro reto
que enfrenta la mujer es ampliar ese mundo puesto al descubierto
en buena dimensión, pero no por todas las conquistadoras
posibles.
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Lo más...
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2011

