Conocida pianista venezolana. Nació en Caracas en 1970
y empezó a tocar el piano a los cuatro años. Estudió
en la Academia Real de Música de Londres. Se ha presentado
en salas de concierto en Londres, Washington DC, Tokio, Múnich,
Varsovia y Caracas. En 1995, se ganó la medalla de bronce
en la Competencia Internacional Chopin en Varsovia.
¿Cómo ve el ascenso de la mujer a puestos
de poder?
Me parece que definitivamente hace falta mucho más estrógeno
en el ambiente a nivel de todo tipo, me parece que las mujeres
somos fabulosas.
¿Hay diferencias en la forma de gerenciar masculina
y la femenina?
No conozco ese mundo.
¿Cómo siente que es el trato de sus colegas
masculinos?
Mi mundo es predominantemente masculino en 90%. Algo así
no da mucho respeto ni mucha admiración. Claro muchísima
gente me dice que toco, no como una mujer, sino como un hombre
con la sensibilidad de una mujer, entonces eso me pone en
un mismo nivel.
¿Qué la impulsó a un campo tradicionalmente
masculino?
No, bueno, eso no lo decidí yo, eso lo decidió
la fuerza superior y el destino. Yo nací tocando el piano.
Un consejo.
La música no es sólo una carrera, es una misión,
una razón de vida, donde hay que tener mucha fortaleza
de todo tipo y estar concentrado en lo que realmente importa
que es la música.
¿Tiene tiempo para las labores del hogar?
Yo no tengo tiempo para labores del hogar. No estoy casada
pero tengo a mis dos hijas maravillosas que son mi equipo
de apoyo.
¿Alguna heroína?
Yo no creo en los ídolos pero sí hay alguien a
quien admiro muchísimo y con quien tengo una estrecha
amistad es Marta Darich.
¿Arrepentimientos?
No, yo he hecho todo lo que he querido hacer.
¿Alguna vez quiso darse por vencida?
Sí, como no, muchas veces dejé el piano, pero eso
tuvo que ver con el hecho de que yo nací con prodigio
y empecé a tocar el piano con menos de un año de
edad. A mí me escogió la música y punto y entonces,
dentro de mi rebeldía, el hecho de que no tuviese la
oportunidad de definir mi futuro de otra forma me frustraba
mucho.
Debilidades de mujer.
Comprar ropa. Tengo un clóset vulgarmente grande y comprar
ropa me da mucho placer.
¿Envidia a los hombres?
Bueno, que no saben lo que es un parto.
¿Somos superiores a ellos?
Por supuesto. Pero mejor no escribas eso porque no es bueno
soltarlo así.