Una carrera contra el estereotipo
Acceder a puestos gerenciales no ha sido fácil para la mujer, entre la competencia laboral y la presión social

Cira Romero Barboza

 

Para quienes hoy desempeñamos cargos gerenciales en Venezuela, sorprende que la mujer gerente sea motivo de atención, dada la integración de la mujer a la fuerza laboral.

Sin embargo ello no significa ni la igualdad cultural entre ambos sexos en todos los estratos de nuestra sociedad ni el mismo estatus jurídico. La mujer gerente fue noticia quizás hace 30-35 años, cuando egresaban las primeras masters en Administración de Empresas del IESA e ingresaban a las empresas cargadas de herramientas y conocimientos que el común reconocía como atributos masculinos. Para aquellas que optaron por desarrollar una carrera gerencial el camino no fue fácil. Fue necesario superar obstáculos organizacionales, familiares y sociales. El estereotipo cultural asignaba para entonces a estas damas, de manera simultánea, el rol tradicional de ama de casa  y/o esposa y/o madre, además del reto de hacer una carrera gerencial rompiendo arquetipos y modelos. Recuerdo haber recibido críticas muy duras pues ¿cuándo podría ocuparme de mi casa e hijos, si me dedicaba de manera intensa a mi trabajo?

Sin género

Aunque un equipo de trabajo se sienta mejor comprendido y humanamente acompañado si fuese gerenciado por una mujer, lo relevante es si ello incide en el desempeño del equipo y el alcance de los objetivos. Dada la realidad laboral actual donde se revaloriza al ser humano en el ambiente de trabajo y a la atención de sus necesidades humanas y laborales, las políticas organizacionales neutralizan la diferencia natural entre el gerente hombre o mujer. Las organizaciones hoy son indiferentes a esa condición pues las políticas de recursos humanos son de aplicación general. Las "profesiones" no tienen género. Ser gerente profesional es indiferente del género.

 

Otra lucha, aún no superada, fue la relativa a la igualdad en la remuneración. Siendo el mundo profesional y gerencial predominantemente masculino, la compensación femenina era discriminatoria bajo la premisa de que la mujer no era la responsable por la manutención del hogar y por tanto el salario masculino debía ser superior.

Si bien la lucha por la igualdad en el posicionamiento profesional y la remuneración  son hoy parte de la cotidianidad, lo interesante son las similitudes y diferencias en el desempeño gerencial entre la mujer o el hombre gerente, y si hay determinadas actividades gerenciales para las cuales la condición de género podrían establecer preferencias entre uno u otro.

Entre los innumerables conocimientos agregados durante los últimos 30-35 años, destaca la diferenciación entre las categorías de nuestra inteligencia. Hoy nos referimos a la inteligencia en forma desagregada: social, emocional e  intelectual. No hay duda sobre la igualdad de la inteligencia intelectual entre hombres y mujeres, pero reconocemos diferencias en la inteligencia social y la emocional. La inteligencia social combina la educación familiar, personalidad biológica y las pautas culturales que comúnmente se atribuyen al comportamiento según la condición de hombre o mujer. La sociedad -la familia es parte de ella- predefine pautas de comportamiento sujetas a la diferenciación de género y ello forma nuestra inteligencia o desempeño social. De la misma forma, la inteligencia emocional, la manera como sentimos, procesamos y expresamos sentimientos; cómo sentimos y nos percibimos a nosotros mismos y con respecto a los demás; cómo esos sentimientos condicionan y determinan pautas de comportamiento y la manera como reaccionamos y nos relacionamos, predefine nuestro desempeño como adultos y como trabajadores. 

"Más allá de la capacidad intelectual y reconociendo las limitaciones de las generalizaciones, es diferente la actuación de un gerente si este es hombre o mujer"

Así, independientemente de la igualdad en la capacidad intelectual y reconociendo las limitaciones de las generalizaciones, es diferente la actuación de un gerente si este es hombre o mujer. Ello puede o no ser relevante en función del cargo a desempeñar. 
La diferencia tiene que ver esencialmente con la manera como se lideran los grupos de trabajo; cómo se afrontan las dificultades; cómo se enfrentan los éxitos y los fracasos; cómo se apoya a los miembros del equipo que enfrentan cualquier adversidad y en general a los factores que se relacionan directamente con la inteligencia social y la emocional.

El rol esencial de un gerente es la adecuación de recursos al alcance de objetivos. Ello es altamente complejo, dada la variedad y características de los recursos; las múltiples combinaciones de estrategias que suponen los procesos de adecuación; y las variantes entre metas y objetivos, mediciones de resultados, porcentajes de alcances, redefinición de objetivos y tantos elementos cambiantes de la dinámica organizacional.

Si bien la combinación de recursos a gerenciar puede ser factorialmente inmensa, esencialmente se gerencian y lideran personas y es por ello que, en general, la condición de género puede hacer una diferencia. En ambientes de trabajo de altísimo estrés, con presiones por resultados inmediatos, cómo se aborde la parte humana del equipo de trabajo puede condicionar significativamente los resultados.  Así, en general, la mujer gerente tiende a ser más solidaria en la dimensión humana del trabajador; puede fácilmente colocarse en el lugar del otro frente a un problema familiar; puede acompañar afectivamente las necesidades de un miembro de su equipo. El hombre gerente suele ser más escindido en lo referente a lo humano y lo laboral; tiende a no querer conocer  la problemática individual de su equipo -posiblemente porque no está seguro de que pueda ayudar- y suele ser menos compasivo y solidario. Sin embargo, estas diferenciaciones están tamizadas por las políticas de la organización de que se trate y por las personalidades individuales.

En el ámbito laboral las diferencias de estilo gerencial están moduladas por las políticas de recursos humanos, por lo cual es indiferente la condición de género para la designación de un cargo gerencial. ¡Olvide el género en su oferta de empleo pero revise exhaustivamente sus políticas laborales!

(*) Analista y escritora


PLANETA FEMENINO | ARGENTINAS EN ESPACIOS LABORALES

Exito
Las mujeres argentinas han triunfado en el ámbito laboral en los últimos años, pero no en el hogar, donde la participación de los hombres sigue siendo muy baja, reveló un estudio del Ministerio de Trabajo.


Tareas
7% de los hombres se encarga de las actividades vinculadas al hogar -hacer mercado, lavar, cocinar-, y sólo tres de cada diez comparten estas tareas con su pareja. 10% de los esposos limpian, planchan o sacan la basura. Sin embargo, 20% de los varones lleva  a sus hijos al colegio.


Balance
Casi la mitad del Producto Interno Bruto chileno proviene de las mujeres, que además se encargan de pagar impuestos o realizar trámites bancarios. 


 

Gabriela Montero | Nacida para el piano
 Escuche la entrevista

Conocida pianista venezolana. Nació en Caracas en 1970 y empezó a tocar el piano a los cuatro años. Estudió en la Academia Real de Música de Londres. Se ha presentado en salas de concierto en Londres, Washington DC, Tokio, Múnich, Varsovia y Caracas. En 1995, se ganó la medalla de bronce en la Competencia Internacional Chopin en Varsovia.

¿Cómo ve el ascenso de la mujer a puestos de poder?
Me parece que definitivamente hace falta mucho más estrógeno en el ambiente a nivel de todo tipo, me parece que las mujeres somos fabulosas.

¿Hay diferencias en la forma de gerenciar masculina y la femenina?
No conozco ese mundo.

¿Cómo siente que es el trato de sus colegas masculinos?
Mi mundo es predominantemente masculino en 90%. Algo así no da mucho respeto ni mucha admiración. Claro muchísima gente me dice que toco, no como una mujer, sino como un hombre con la sensibilidad de una mujer, entonces eso me pone en un mismo nivel.

¿Qué la impulsó a un campo tradicionalmente masculino?
No, bueno, eso no lo decidí yo, eso lo decidió la fuerza superior y el destino. Yo nací tocando el piano.

Un consejo.
La música no es sólo una carrera, es una misión, una razón de vida, donde hay que tener mucha fortaleza de todo tipo y estar concentrado en lo que realmente importa que es la música.

¿Tiene tiempo para las labores del hogar?
Yo no tengo tiempo para labores del hogar. No estoy casada pero tengo a mis dos hijas maravillosas que son mi equipo de apoyo.

¿Alguna heroína?
Yo no creo en los ídolos pero sí hay alguien a quien admiro muchísimo y con quien tengo una estrecha amistad es Marta Darich.

¿Arrepentimientos?
No, yo he hecho todo lo que he querido hacer.

¿Alguna vez quiso darse por vencida?
Sí, como no, muchas veces dejé el piano, pero eso tuvo que ver con el hecho de que yo nací con prodigio y empecé a tocar el piano con menos de un año de edad. A mí me escogió la música y punto y entonces, dentro de mi rebeldía, el hecho de que no tuviese la oportunidad de definir mi futuro de otra forma me frustraba mucho.

Debilidades de mujer.
Comprar ropa. Tengo un clóset vulgarmente grande y comprar ropa me da mucho placer.

¿Envidia a los hombres?
Bueno, que no saben lo que es un parto.

¿Somos superiores a ellos?
Por supuesto. Pero mejor no escribas eso porque no es bueno soltarlo así.

 

 
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