El reto de ellas es destacarse en un país donde no existe discriminación en un territorio de hombres
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Daniel Ricardo Hernández
Perseverancia, paciencia y disciplina. Son tres cualidades
distintivas de la mujer que, sin complejo alguno, se dedica
a cultivar y escudriñar la ciencia. Así lo asegura
Zulay Pérez de Layrisse, licenciada en Biología
y actual investigadora del Departamento de Medicina Experimental
del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas
(IVIC). Esa perseverancia, dice Pérez de Layrisse, se
revela en la capacidad de esperar lo necesario para lograr
"descubrimientos que en un campo como la ciencia jamás
se pueden cristalizar de la noche a la mañana".
La estudiosa del campo de la inmunogenética y la histocompatibilidad
(tratado de marcadores genéticos que tienen que ver con
respuestas inmunológicas) destaca que el papel de la
mujer venezolana en el mundo de la ciencia contemporánea
no es distinto al del género femenino, sin importar su
procedencia: "Cada vez hay más mujeres trabajando en
ciencia; cuando yo comencé en el IVIC no había más
de diez mujeres haciendo investigación en ciencia. Actualmente
la mitad de los investigadores de este sitio son mujeres y
la misma proporción se ve en las universidades. El papel
de las mujeres en este campo tiene mucho impulso; a nosotras
nos gusta trabajar en el área y ayudar en investigaciones.
Quienes nos dedicamos a la ciencia lo hacemos porque tenemos
mucho amor e interés por el conocimiento. Uno espera
contribuir con algo, aportar un grano de arena a lo que ya
se conoce".
Física, química, matemática, ecología,
biología, medicina, son áreas de la ciencia donde
las venezolanas han dejado su huella. Pérez de Layrisse,
particularmente, ha desarrollado diversos proyectos de estudio
en el área de enfermedades autoinmunitarias, como la
diabetes y artrosis, entre otras. La experta asegura que,
por fortuna, localmente no hay discriminación para la
mujer en el área científica, de allí que ellas
tengan mayor libertad y compromiso para destacarse. Además
subraya que no existe razón alguna para que las féminas
le teman a la ciencia: "Tenemos valor y el suficiente coraje
para asumir los retos que ella nos plantea".
La investigadora, Premio Nacional de Ciencia, subraya que
para una mujer la recompensa de desenvolverse en el campo
científico descansa "en la satisfacción de ampliar
los conocimientos, porque uno no se dedica a la carrera por
ganarse premios o reconocimientos, sino por satisfacción
personal por alcanzar la capacidad de aportar algo importante,
que el trabajo que tú haces dé la posibilidad de
aumentar el conocimiento y, además, que se pueda transmitir".
El paso de los años
Pérez de Layrisse inició su fructífera trayectoria
por el IVIC en los primeros años de la década de
los sesenta. Recuerda que desde el comienzo hasta la actualidad
ha sido "testigo de cómo ha crecido el conocimiento.
Uno va viendo cómo al pasar los años mejoran las
técnicas y la metodología, cómo mejora la disciplina;
particularmente me ha causado entera satisfacción ver
la evolución de la inmunogenética".
No obstante el placer de contemplar el desarrollo de la ciencia,
la licenciada en Biología destaca que el crecimiento
también debe acontecer en el científico, sea hombre
o la mujer: "Tenemos que estar constantemente actualizándonos.
Como mujer nunca estamos satisfechas con lo que sabemos".
Los nuevos tiempos también suponen una plataforma de
despegue para la mujer en las lides científicas: "Ahora
tienen más facilidades para estudiar, para satisfacer
ese interés y la necesidad de conocimiento. Además
la modernidad indica que mujer y hombre deben ir a trabajar
para mantener el hogar. Hoy en día las mujeres del campo
de la ciencia nos podemos dar el lujo de, por ejemplo, investigar
y dar clases". La especialista del IVIC resalta que aun cuando
las plazas de investigador no son necesariamente bien remuneradas,
existe la "satisfacción desde el punto de vista de los
logros alcanzados".
Tareas compartidas
Ser mujer en ocasiones implica ser esposa y madre, tareas
que debe saber armonizar con las actividades laborales. En
este sentido, Layrisse comenta que la científica se enfrenta
a "un territorio muy exigente en el sentido intelectual, sin
embargo no tiene la presión de un horario si se le compara
con el de la carrera de una ejecutiva". A manera de recomendación,
la licenciada en Biología subraya que es ideal "tener
un número pequeño de descendientes para dedicarle
mayor tiempo a lo científico".
Algo que es indispensable para una mujer, tanto como lo es
para el hombre de ciencia, es "ir al exterior a actualizarse,
especialmente para posdoctorarse".
Cosa del pasado
Layrisse considera que la ciencia ha subvalorado a la mujer
en épocas anteriores: "Al leer la historia y ver grandes
descubrimientos muchas veces se observa que hay una
mujer detrás del hombre, pero es éste quien se lleva
todos los méritos. Eso no sucede en la actualidad, muchas
mujeres se destacan, hacen grandes nombres y alcanzan mucho
prestigio".
La ganadora del Premio Nacional de Ciencia en 2003 comenta
que aun cuando existen menos científicas que científicos
galardonadas, la tendencia irá cambiando, "dependiendo
de la agresividad para darse a conocer, tenemos que ser más
luchadoras. A lo mejor lo que sucede es que nos contentamos
con lo que obtenemos, pero no luchamos por darnos a conocer".
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