¿Por qué no quiero hacer el amor con mi pareja?
Esta es una pregunta que hoy día se hacen muchas mujeres

Isbelia Segnini

 


Esta pregunta se la hacen en cualquier momento de la convivencia mujeres de distintas edades y diferentes niveles socioeconómicos, que mantienen una relación heterosexual estable. Para buscar la respuesta es importante acercarnos a la nueva visión, a escala mundial, que proponen en los últimos seis años investigadores de la sexualidad femenina. Los hombres y las mujeres somos diferentes en la percepción de gran parte de las áreas de la vida, y en la sexualidad se evidencia en forma marcada esta realidad. 

Así, el "modelo lineal" de la respuesta sexual (deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución), utilizado en forma indistinta para explicar las conductas sexuales masculinas y femeninas, ha quedado restringido para describir el proceder del hombre en sus encuentros sexuales.

Insatisfacción

La mujer no es feliz.  Algo no funciona bien en su sexualidad, siendo éste uno de los aspectos más importantes la vida.

La mujer sufre. La mujer se queja. ¿Por qué? Porque la forma en que su pareja la aborda no incluye el aspecto emocional. La  falta de intimidad, de caricias, de espontaneidad, de detalles. No hay una flor, un beso, una sorpresa, una agarrada de manos… En algunos casos la relación de pareja está teñida de conflictos, maltratos, descalificaciones, gritos, agresión física, humillaciones… O sea, el máximo de los antiafrodisíacos.

Porque en su desarrollo histórico hubo algún trauma sexual, físico o médico, lo que hace que su sexualidad esté asociada con emociones negativas como la ansiedad, el miedo o la vergüenza.

Porque ha tenido experiencias sexuales negativas que generan expectativas de fracaso.

Porque su pareja tiene alguna disfunción sexual no diagnosticada y/o no tratada lo que constituye una falta de estímulo apropiado.

Porque en el contexto hay falta de privacidad y de seguridad.

Porque los niveles hormonales estén alterados, por el efecto secundario de algún medicamento o por padecer una enfermedad física o psicológica.

Respuestas  estas al porqué que son indicativas de la necesidad de recurrir a especialistas en la materia.

 


 En esta materia, Rosemary Basson, de la Universidad de British Columbia, Canadá,  diseña un "modelo no lineal" para la mujer, que explica los múltiples factores que contribuyen a la satisfacción y/o a las dificultades sexuales. Este nuevo modelo abarca elementos  que trascienden lo meramente físico, como el deseo de aumentar la intimidad y la cercanía emocional, el refuerzo de los lazos de compromiso, así  como la necesidad de ampliar la sensación de sentirse atractiva y deseada por su pareja. También incorpora a la estimulación directa, elementos de cortejo para excitarse sexualmente, como una conversación íntima, escuchar música, bailar, ver material erótico, etcétera.

 Este modelo especifica además que, para esa mujer a quien nos estamos refiriendo, la meta de la actividad sexual no es sólo el orgasmo sino la multiplicad de elementos que componen la satisfacción personal. Elementos estos que se pueden manifestar a través del disfrute físico (orgasmo) y/o de la satisfacción emocional (sentimiento de intimidad y conexión con su pareja).

Es muy importante que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo con tal distinción, para no generarse conflictos en caso de que ella no logre el orgasmo al que supuestamente "debe llegar" porque, de lo contrario, la relación sexual es "un fracaso". De esa manera ella tampoco tendría que sentirse obligada a fingir el clímax como en algunas oportunidades lo hace.

Los factores que contribuyen a la satisfacción y/o dificultades sexuales femeninas trascienden más allá de lo meramente físico e involucra factores de compromiso


Asimismo, es esencial que tanto el hombre como la mujer sepan que para lograr la satisfacción física a través del orgasmo es fundamental la estimulación del clítoris. (El clítoris es un órgano femenino descrito como una pequeña protuberancia entre los labios menores, que se extiende profundamente  dentro de la estructura pélvica y contiene 8.000 fibras nerviosas, casi el doble de las del pene).

Otro aspecto muy importante de la sexualidad femenina es el de las disfunciones o desórdenes que se pueden presentar a lo largo de la vida. Estos se clasifican de acuerdo a la etapa de la respuesta sexual en la cual se presentan. Así, en la etapa del deseo el trastorno más frecuente es su disminución o desaparición. En la fase de excitación, se expresa a través de la mínima lubricación vaginal o de la escasa conciencia de excitación sexual. También pueden ocurrir dificultades para conseguir el orgasmo. En cuanto a los trastornos por dolor, estos pueden asociarse a la penetración o a la dificultad para lograrla.

Tales trastornos pueden estar presentes también en forma múltiple, formándose un círculo vicioso, ya que  muchas veces al no desear el contacto y aceptarlo, no se lubrica y se produce dolor por la penetración, generándose  una angustia anticipatoria al dolor o a la insatisfacción. Tiende, entonces, a evitar los contactos afectivos que conduzcan o no a la relación sexual.

En la mujer mayor de 35 años, durante la perimenopausia y la menopausia se deben agregar como elementos que influyen la vida sexual los cambios hormonales y genitourinarios, así como el efecto emocional de estas alteraciones físicas, de los cambios familiares, contextuales y de relación.

Presentamos, así, un modelo amplio para entender la sexualidad femenina, que cubre tantos los elementos emocionales y físicos favorecedores del encuentro sexual como las dificultades que se pueden presentar, dando origen a la queja en mujeres y hombres. Otro aspecto que hay que tomar en cuenta es que en muchos casos estas últimas son causa  o consecuencia de la discordia marital.

Esa mujer a la que nos hemos referido está dentro de una relación de pareja, por tanto sus  preocupaciones sexuales deben ser vistas como un problema de dos y no como solo de ella.

Es importante señalar que los mecanismos químicos, cerebrales y emocionales involucrados en la experiencia sexual femenina varían según el tipo de relación (con un recién conocido, con diferentes hombres en relaciones no estables, con otra mujer o en relación extrapareja).


El conocimiento de toda la materia analizada resalta la importancia de las terapias sexual y  de pareja, así como  la  necesidad del abordaje interdisciplinario de nuestros pacientes, algo qque debe tenerse siempre en cuenta

Recordemos: La sexualidad es para disfrutarla y no para padecerla

(*)Psicóloga clínica. Sexóloga. Terapeuta de parejas


PLANETA FEMENINO | CUANDO SE TIENE LA ULTIMA PALABRA

Proceso
La mujer venezolana tiene cada vez mayor participación en la toma de decisión al momento de comprar un producto o bien. Según un estudio realizado por ARS Publicidad, las mujeres no sólo aportan al presupuesto familiar, sino que 80% participa en su manejo. De estas, 28% lo manejan completamente, mientras 52% comparten la responsabilidad.


Categoría
 Las venezolanas no sólo se limitan a tomar decisiones de compra en las llamadas categorías naturales -hogar, alimentos, cosméticos, medicamentos, vestimenta y calzado-, sino que también se involucran en la compra de inmuebles, tecnología, carros y bebidas alcohólicas.

Mercedes Oropeza | COCINAR es un placer

Chef ejecutiva del restaurante Oro Café, es egresada del Centro de Estudios Gastronómicos (CEGA) y trabajó en La Casona en los dos últimos años del segundo gobierno de Rafael Caldera. Su cocina se inspira en los sabores de Caracas y Venezuela y no niega la influencia que ha tenido el gastrónomo Armando Scannone en su propuesta culinaria.

¿Cómo ve el ascenso de la mujer a puestos de poder?
Si como experiencia personal vamos a hablar de mi oficio. El ascenso de la mujer a los puestos de poder en la cocina es  difícil. Cargamos  con un peso cultural importante: las grandes cocineras venezolanas estuvieron ligadas al trabajo doméstico.  En el mundo hubo muchas mujeres chefs importantes, pero en una proporción ínfimamente menor a la  de hombres. Y esto como consecuencia de que el trabajo en la cocina requiere de un esfuerzo físico importante.

¿Hay diferencias en la forma de gerenciar masculina y la femenina?
La buena administración no tiene sexo.

¿Cómo siente que es el trato de sus colegas masculinos?
Excelente. Mis colegas hombres no dejan de valorar la constancia de mi trabajo, son mis amigos, me quieren.

¿Qué la impulsó a un campo tradicionalmente masculino?
Nunca  me lo planteé desde ese punto de vista. Cocino porque me gusta, por placer. Disfruto de la satisfacción del comensal. Yo no me lancé; todo esto ha sido consecuencia de mi constancia en este oficio.

Un consejo.
Algo que les será útil para este oficio es valerse de sus encantos femeninos para que les carguen ollas y sartenes pesados; y amarrarse los pantalones para decorar platos con sencillez y glamour.

¿Tiene tiempo para las labores del hogar?
El poco tiempo que me queda lo dedico a mi hijo Juan Francisco. Y aunque suene a lugar común cambio cantidad por calidad.

¿Arrepentimientos?
Es un poco temprano para contestar esa pregunta, pero hasta ahora estoy muy agradecida con todo lo que he vivido, y hasta ahorita creo que no me he perdido de nada.

¿Alguna vez quiso darse por vencida?
No.

Debilidades de mujer.
Sí, por todas.

¿Envidia a los hombres?
Sí, la capacidad de no involucrarse emocionalmente con las situaciones álgidas que se presentan frecuente dentro del servicio.

¿Somos superiores a ellos?
No. Somos iguales. Aunque no puedo dejar de admitir que la fuerza física es indispensable.

 

 
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