Ciertamente los adolescentes tienen características
peculiares. "¿Cómo no serlo cuando son muy grandes
para ser chiquitos y muy chiquitos para ser grandes? ", sostiene
la educadora. "Son espontáneos, se vuelven torpes (se
tropiezan con frecuencia, no controlan sus movimientos), les
gustan los retos, quieren probar cosas distintas, cumplen
normas pero también las desafían, tienen un rollo
importante con la ropa y la presión de los pares cuenta
mucho" en el desenvolvimiento grupal.
Interactúan con códigos similares y comunes. Palabras,
gestos, gustos. Y aunque la Ley Orgánica para Niños,
Niñas y Adolescentes (Lopna) los ubica entre 12 y 18
años, "la edad no es un factor determinante; tiene que
ver más con lo que ocurre en la vida de las personas.
Hay quienes con quince años ya son adultos y hay otros
que con veinticinco todavía son adolescentes", señala
Antonio Pignatiello, coordinador de Salud Sexual y Reproductiva
de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual
Alternativa (Avesa).

Padres y maestros tienen un papel relevante en la construcción de la sexualidad del adolescente y su orientación debe comenzar desde muy temprana edad como un diálogo

Las sociedades tienden a prolongar este período de transición,
dice el psicólogo y psicoanalista, "porque el mercado
laboral es cada vez más complejo y exigente de conocimientos,
por tanto se requiere una preparación más larga;
para las mujeres han cambiado los roles, hace cien años
lo que se esperaba de ellas era que fuesen madres", hoy se
amplía el abanico de oportunidades personales y profesionales.
"Esta diferencia en las prioridades de las jóvenes viene
dada también por las expectativas de vida" que se han
acrecentado.
Que sí, que no
Confluyen en la adolescencia muchos cambios, el primero de
ellos y que salta a la vista es el aspecto físico con
el desarrollo. "En las niñas comienza la aparición
de los senos, el vello púbico, las caderas". Sin dudas,
comenta Guarente, "es fácil explicar la sexualidad desde
el punto de vista biológico, ajá, pero ¿y qué
hay del deseo, del afecto, de la atracción?" que se despiertan.
"La sexualidad está presente desde que nacemos", añade
Pignatiello. "Tiene que ver con la capacidad del ser humano
para relacionarse, para darle significado a las diferencias
entre hombres y mujeres, para experimentar y tomar conciencia
del placer sexual, para fantasear acerca de las maneras de
obtenerlo. En la adolescencia toma mayor relevancia porque
hay un desarrollo corporal, experiencias como enamorarse".
La iniciación sexual "va a depender de los valores
(morales, religiosos) de la familia, la educación, las
metas, el entorno cultural y social, el control (...)", precisa
la especialista, "el hecho de que una joven reciba mucha información
no significa que se va a lanzar, en el buen sentido de la
palabra. Hay estudios que indican que la información
más bien retarda la sexarquia". "Desde pequeños
vamos aprendiendo una manera de entendernos y comportarnos",
cuenta Pignatiello. Pero ¿acaso se está induciendo
a una iniciación sexual temprana? "La sexualidad, repito,
está presente en toda la vida pero quizás lo que
tenemos frente a nosotros es una realidad en donde, por efectos
de la publicidad y los medios de comunicación, se pone
un acento en ciertos asuntos que tienen que ver con el atractivo
físico. Se ve en ocasiones que las niñas están
preocupadas por su belleza. Cada mujer lo va a vivir de manera
distinta" y eso está vinculado al medio en que se desenvuelva.
¿Será conmigo?
En ese corto o largo preámbulo, en que la adolescente
siente la sexualidad y decide compartirla, "no tiene conciencia
del riesgo" que ello implica, sostiene Guarente. "Los y las
adolescentes tienen como una capa que los hace infalibles.
En principio no entienden la palabra vulnerabilidad y de entenderla,
aplica para los demás. Cualquier cosa puede suceder,
pero será a otra, a mí no".
Aun cuando se pueden tropezar con muchos riesgos, no logran
percibirlos como cercanos o ciertos. "Está la posibilidad
de un embarazo no deseado, la infección de transmisión
sexual (desde hongos y bacterias hasta el VIH), el abuso sexual,
la seducción de un adulto o de un adolescente que exija
una prueba de amor", por citar algunos. Están también
los riesgos emocionales, como "la presión, el chantaje,
el maltrato psicológico". Y todas estas circunstancias
pueden dejar huellas considerables en la persona.
"Hay que chequear -si lo comunica- por qué ha decidido
dar ese paso. ¿Porque realmente quiere probar o porque
responde a intereses externos? Y de qué manera. A partir
de entonces hay que darle un justo valor a esa iniciación;
a los jóvenes hay que mantenerlos informados sobre la
prevención de estos riesgos y recomendarles la doble
protección, el condón y los anticonceptivos.
Todos para una
Padres y maestros tienen un papel importante en la construcción
de la sexualidad de los adolescentes. "Partimos", asoma Pignatiello,
"de que la educación sexual ocurre todo el tiempo, forma
parte de la vida de las personas. Desde que nacemos estamos
aprendiendo a cómo vivir la sexualidad, el asunto es
cómo lo aprendemos (eso no se toca, eso es malo, eso
es pecado) o cuándo lo aprendemos (las niñas no
hacen esto, los varones esto otro)". Hay que "ganar
la confianza y el diálogo.