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CARACAS, lunes 24 de abril, 2006 | Actualizado hace
 
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Se deshojan los tres mitos

Hay una imagen errada de la venezolana que generalmente proviene de los concursos de belleza

“Como en ningún otro lugar del mundo sabe utilizar con excelencia el recurso de la feminidad para lograr intereses propios bien sea en el campo laboral o en el político”.
  NUEVOMEDIA
lunes 24 de abril de 2006  01:02 PM

Simón Villamizar

No manejan cifras. Tampoco estadísticas que puedan corroborar sus afirmaciones. Mucho menos han echado mano a concienzudos estudios sociológicos, investigaciones porcentuales o tan siquiera censos de población. Nada de eso. Y sin embargo, el oficio que desempeñan desde hace años los hace portadores de una información personal invalorable, mucho más vinculada con la observación minuciosa del comportamiento individual que con los números estáticos y rigurosos. Un diseñador de moda, una experta en el área de educación y entrenamiento de misses y hasta la dueña de una academia de modelaje; son ellos quienes dicen haber ido desgranando, durante años y quizás sin proponérselo, uno a uno los mitos tejidos históricamente en torno a la mujer venezolana.
Que es frívola, por ejemplo, se dice a la ligera y con no poca frecuencia... y a Rita Córdova, cabeza de la agencia de modelos Rita´s, le resuena el oído cada vez que la escucha con machacona insistencia. "¡No es verdad! ¡Eso es una gran mentira!", respinga de inmediato, para luego agregar: "La mujer venezolana es una de las más completas e integrales que yo he conocido en el mundo. No sólo se ocupa de la casa, de los hijos, de ser buena esposa y de todo el control del hogar, sino que en las últimas décadas ha salido a las universidades, se ha preparado, y compite cada vez más de igual a igual con el hombre en el campo laboral, y eso sin descuidar la casa".

Idea tan errada tendría que ver entonces, según Córdova, con una imagen proveniente -que no fomentada-  de los concursos de belleza y distorsionada acaso por los medios de comunicación. "Al igual que sucede en el mundo del modelaje, estas chicas se exponen al mundo desde muy temprana edad. A veces tienen apenas 15 años, así que cuando alguien les pregunta acerca de temas profundos y tópicos como de qué manera arreglarían el mundo, ellas salen al paso con lo primero que se les ocurre, lo que es sumamente normal.  Pero no es verdad que ellas sean frívolas o cabezas huecas. Si uno de verdad se acerca a ellas, las conoce más profundamente, se dará cuenta de que son niñas que hablan tres y hasta cuatro idiomas, que han vivido en otros países, que con tan corta edad han conocido culturas distintas, que han hecho campañas sociales, que tienen una capacidad de razonamiento impresionante, es decir, que han tenido experiencias mucho más ricas que sus pares, pero a las que obviamente no les puedes preguntar cómo arreglar el mundo".

Ahora, que las mujeres venezolanas son sumamente coquetas a estas alturas más que un mito parece una certeza confirmable. Lo asoma primero María Calais, que ha esculpido cuerpos y moldeado caracteres -y, por qué no, también formas de caminar, pensar, hablar y gestualizar- al frente del certamen Miss Venezuela: "¿Del uno al diez? Nueve, sin duda alguna. ¡Somos coquetísimas! Eso forma parte de la feminidad, es innato, seas candidata o no al Miss Venezuela, tengas dinero o no, pertenezcas a un estrato social bajo o no... Es cierto que con dinero se pueden hacer buenos tratamientos de cuidado personal, pero sólo hay que salir a la calle, en cualquier parte del país, para que te des cuenta de que, por más humilde que sea una joven, anda siempre combinadita, arregladita y pintadita". 

Cierto, remata Alberto de Castro Diego, diseñador de tijeras afiladísimas y uno de los talentos de la dupla Durant&Diego, quien cose tres botones para que no quede duda del grado superlativo al que han llegado las más pizpiretas. El primero: Venezuela es el país más competitivo, después de India, en los certámenes de belleza internacional. El segundo: Caracas fue la segunda metrópoli, fuera de Francia, que tuvo una tienda Dior. El tercero: la firma Bulgari diseñó recientemente catorce carteras de lujo y siete de ellas están en manos de venezolanas.

Las conclusiones las saca el propio De Castro Diego: "Creo que hay algo de real en eso que siempre se dice acerca de la mezcla de las razas y que dio un resultado interesante. Pero yo no diría que la mujer venezolana es necesariamente bella, aunque hace, sí, un gran esfuerzo por verse bella, por arreglarse, por alimentarse sano, por cuidar la línea, por aplicarse tratamientos de cosmética... Y aunque hemos atravesado una gran crisis económica en los últimos años, esa actitud no ha disminuido: nuestra mujer sigue teniendo un movimiento especial del cuerpo, mueve el cabello, mueve el hombro... Y también hay que decirlo: como en ningún otro lugar del mundo, la mujer venezolana sabe usar muy bien ese recurso de la feminidad para lograr intereses propios, ya sea de trabajo o políticos".

En cuanto a si es o no sumamente elegante, no es precisamente lo que opina Alberto de Castro Diego, a quien le basta apenas una puntada para descoser el mito del donaire que caracterizaría, según la conseja, a la mujer venezolana. "No, yo no diría que la mujer venezolana es elegante. Elegantes son pocas: algunas féminas adineradas, algunas que tuvieron la posibilidad de nacer con ciertas posibilidades económicas, algunas artistas... Mujeres que tienen capacidad de ser al mismo tiempo inteligentes, cultas, frívolas, viajadas, bondadosas, con buen sentido común y también sentido del humor".

Lejos de ser elegantes, al menos en el estricto sentido de la palabra, agregará el modisto, el resto de las mujeres serían "bonitas, coquetas, agradables, llamativas, encantadoras, buenas gentes, buenas esposas, buenas madres". Esa es, según él, la gran esencia de las venezolanas.

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