Vendedora de infinidad de productos que no sólo tienen como destino el hombre
|
Eduardo Camel
Pese a que en los últimos años, al menos en Venezuela,
la mujer ha perdido un poco de protagonismo como figura central
de la generalidad de los mensajes publicitarios (para compartir
la escena con hombres, básicamente) es innegable que
se le ha utilizado intensamente como punto de apoyo para la
emisión de esos mensajes, y muchas veces sin una justificación
realmente válida.
La anterior es una afirmación dibujada por Verónica
Lepage, la gerente general de la agencia publicitaria Ogilvy
& Mather Venezuela. Creativa y publicista de profesión,
ella considera que la explotación de la figura femenina
como objeto del deseo ha sido la regla y no la excepción
cuando de la creación publicitaria se trata.
O&M es una agencia con más de 450 oficinas en 156
ciudades, y entre otras empresas, realiza trabajos globales
para Nestlé, Motorola, Mattel, IBM, American Express,
Dove, Coca-Cola.
"Creo que esta es una situación derivada del tipo de
cultura del venezolano. No quisiera ser tajante diciendo que
ha sucedido por ser este un país con marcada historia
machista, pero creo que hay mucho de eso", dijo Lepage en
este contexto.
Es notable "que se usa la mujer en casos en que su presencia
no agrega nada a la efectividad del mensaje" por el
simple hecho de generar un impacto que llame la atención,
y en productos o servicios que pueden ser publicitados mediante
el uso de otros elementos, que podrían describir mejor
sus cualidades.
La imagen femenina se ha usado para vender bebidas
alcohólicas, servicios de talleres mecánicos, cauchos,
cerámicas (baños), cosmética masculina, publicaciones
editoriales dirigidas a hombres, sólo por ejemplificar
algunos casos en los que no se justifica su presencia.
Sin embargo, hay otros casos en los cuales la asociación
sí es perfectamente posible. "No se debe hacer un manual
que especifique en cuales casos se recomienda el apoyo en
la figura femenina. En todo caso, lo recomendable es identificar
si el público al cual está dirigido el mensaje se
identifica o no con el modelo femenino".
Así, se tiene que, por supuesto, la intervención
de la mujer es ideal en publicidad cuando se trate de vender
cosméticos femeninos, productos o servicios para amas
de casa, y otros que, por su naturaleza, son asociados al
rol o el gusto de este género, sin que ello implique,
aclara la entrevistada, que el mensaje esté dirigido
exclusivamente a un público femenino.
Otra publicista, dedicada a la investigación de mercados,
Nadine Massim Yabur, explicó que hoy en día es bastante
común encontrar la práctica de la llamada "publicidad
pasional", vista como una evolución de la visión
publicitaria que tradicionalmente había estado dirigida
hacia la mujer.
"Se trata de ya no enfocarse sólo en la figura femenina
para vender productos dirigidos a hombres o mujeres. Ahora,
la gestualidad, la interacción sentimental de una pareja
heterosexual puede vender desde un automóvil hasta una
marca de cigarrillos, una lavadora, cualquier cosa".
La mujer ha sido parte del cada vez más recurrido erotismo
en la publicidad para incitar a la compra y consumo del producto
o fantasías de las audiencias.
En la publicidad, dijo Massim, lo normal es no presentar
a una mujer del tipo "la vecina de al lado", sino "una adjetivada,
calificada, con una evaluación implícita y resultados
tangibles, de manera que no sólo reconozcamos un ser,
sino que la aceptemos también por el resultado de su
evaluación".
La vocera es también socióloga y afirma que
el mensaje implícito que envían aquellos anuncios
donde se estereotipan los roles sexuales, o se encierra a
la mujer entre los límites de presentarla como un mero
objeto del deseo, "es que las mujeres no son tan importantes
en la sociedad como lo son los hombres".
Justifica su apreciación bajo la percepción de
que "hay un bajo porcentaje de anuncios donde aparecen las
mujeres con un protagonismo real y efectivo". Se les ve como
adornos o complementos estéticos o emocionales.
Pero "esta ausencia de respeto" no es el único "medio
de anulación simbólica" que la mujer experimenta
en la publicidad, sobre todo la masiva. Son tres las descalificaciones
que puede recibir, en los conceptos de la entrevistada, una
mujer cuando su imagen es utilizada de manera injustificada.
"La primera exposición es al descrédito, ya que
cuando no se utiliza con fines de sugerencia sexual, suele
imperar la escogencia y exposición de aspectos más
extravagantes o provocativos de los roles considerados típicamente
como femeninos, como por ejemplo, la mujer feminista, hostil,
agresiva y despectiva con los hombres".
En segundo lugar, viene el fenómeno del aislamiento.
Massim explica que esto se refiere a cuando el mensaje se
ocupa de "colocar a la mujer en su sitio", y segregarla hacia
la cocina o en el cuarto de baño. Se trata de esa exacerbación
graficada del rol de las amas de casa, que suelen estar atentas
a cualquier fallo de la estructura doméstica.
La tercera descalificación sería el socavamiento.
"Esta es una forma sutil de minar la imagen de la mujer".
Está más ligada al problema original: la sugerencia
como objeto pasional, ya que se asocia con la explotación
económica del cuerpo, bien de una forma explícitamente
erótica o bien bajo prácticas subliminales.
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Lo más...
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2011

