De liberal, exuberante, de conservadora a tranquila, así la define la Psicología
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Blanca Santos
Con el correr de los años el hombre se ha convertido
en protagonista de términos alusivos a moda, sexualidad,
cuidado personal y hasta tecnología. Palabras como metrosexual,
tecnosexual o vital sexual se han colado en el vocabulario
cotidiano y remiten a un hombre que reconoce el uso de productos
para mantenerse en forma -y joven-, que busca portar como
verdaderas joyas los últimos juguetes tecnológicos
y aquel que habla de su sexualidad sin problema y se centra
en buscar el disfrute de su pareja.
Sin duda, ello podría reflejar que el comportamiento
sexual ha cambiado considerablemente en los últimos tiempos.
Hombres y mujeres entablan hoy discusiones acerca del sexo
y conversan de manera abierta sobre sus necesidades, buscan
asistencia médica para solventar sus problemas e intentan
llevar su existencia bajo los parámetros de una mayor
"calidad de vida" y los dictámenes de la moda, aunque
últimamente éstos impliquen colocarle al término
sexual cualquier prefijo "para vender aunque no necesariamente
se aluda al sexo", aclara el médico sexólogo Gerardo
Jiménez.
Para la psicóloga clínica Felicitas Kort la moda
-"tan cambiante y sujeta a los héroes y heroínas
que se planifican cuidadosamente a ser presentados en los
medios de comunicación y las telenovelas"- instiga a
imitar nuevas conductas, "a veces mientras más novedosas
y fuera de lo habitual, mejor" -prosigue-, de allí que
muchos hombres se identifiquen con el metro, el ubre, el tecno
o el vital sexual mientras la mujer lleva teléfonos de
última generación, viste a la moda o pasa largas
jornadas en una peluquería sin pertenecer a ninguna categoría.
Diversas clasificaciones
¿Existe una contraparte femenina a los hombres de hoy
en día? Isbelia Segnini, psicóloga clínica
y sexóloga, advierte que no existe hasta el momento una
clasificación de las féminas tal y como se ha hecho
de los hombres, y puntualiza que en la actualidad la investigación
se dedica a tratar temas de relevancia femenina en un espectro
que va desde los aspectos psicológicos detrás de
la disfunción sexual, la depresión sexual y la menopausia
y no enmarcada en categorías.
A juicio de Gerardo Jiménez, no existe una clasificación
de la mujer aunque los hombres siempre dan una caracterización
propia a sus parejas -algo extensible a hermanas o suegras-.
Sin existir un conteo preciso, cada quien le pone un nombre
a la mujer, "hay quienes la consideran fresa, por ejemplo
y hasta le pueden decir Candy Candy, si la mujer es muy melosa,
tierna e ingenua, o si por el contrario es una mujer de carácter
y vigila de cerca a su hombre puede ser tildada de cuaima,
en honor a una serpiente que sólo se da en nuestro
país", comenta.
Aclara que pese a que la mujer no es metrosexual o tecnosexual,
por ejemplo, sí puede identificarse con el término
vital sexual. "Más allá del sexo, una mujer puede
ser vital sexual si no le importa si el hombre toma píldoras
para satisfacerla sino el hecho de disfrutar el momento en
pareja".
Si bien en términos de mercadeo, moda o cuidado estético
no se puede encasillar a la mujer -pues siempre ha ido de
la mano de los productos de belleza, dietas y vestimenta-,
dentro del plano psicoterapéutico y la actitud hacia
el sexo todo cambia. Según explica Jiménez se puede
hablar de cuatro tipos de mujer y la primera dentro de este
"catálogo" es la mujer exuberante, "es la que da la impresión
de ser una mujer lanzada, en extremo exuberante, es la más
"ricota" pero al llegar el hombre y tratar de concretar una
relación se echa para atrás. Es la que emociona
pero no concreta, es la que, como decimos en criollo, "arruga
pero no plancha".
La mujer evasiva, aquella que desde un principio evita cualquier
contacto sexual con un hombre se cita de segunda en esta lista.
"Es la que no quiere nada o tiene mucho miedo de intimar con
un hombre. Le dicen la "dura" pero puede que más bien
sea una mujer en extremo conservadora y rígida en sus
valores. Es la que le da un valor a la virginidad como algo
espiritual y hasta moral, pero no lo asume como algo orgánico.
Es algo evasiva en su comportamiento y tiene una conducta
evitativa", acota, al tiempo de definir un tercer tipo de
mujer a la que denomina "calmada" y la describe como aquella
que logra "saber manejar su vida sexual y espera el momento
justo. Asume su sexualidad de manera normal".
El cuarto tipo de mujer citado por Jiménez es la liberada.
Mal interpretada en muchas ocasiones por los hombres, esta
fémina es de sexualidad más abierta y no se complica
con asuntos emotivos. "Es una mujer que se sabe igualmente
sexual que el hombre y aprende a utilizar su "para qué"
sexual. No teme ver a un hombre y, si le gusta, conquistarlo
hasta llevárselo pues es una mujer que va más por
lo físico, es la que no se enrolla".
Kort, por su parte, asegura que en Venezuela la figura femenina
es el centro del espacio familiar y su rol aparece enmarcado
en el cuadro de las supermujeres que son capaces de equilibrar
la balanza del hogar, la maternidad, el trabajo y la vida
social. Madres -y en muchos casos padres- , profesionales,
esposas, amigas, Kort explica que a causa de las exigencias
de la vida diaria, la cual casi siempre tiene que afrontar
sola, la mujer se deprime más que el hombre, "pero cabe
afirmar que la mujer venezolana responde a las adversidades,
no se rinde ante los acontecimientos y se esmera en 'saber
hacer'".
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