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CARACAS, lunes 24 de abril, 2006 | Actualizado hace
 
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Cada uno tiene lo suyo

A estas alturas, el sexo débil es simplemente una construcción social

“Desde el punto de vista de la Medicina, la verdad es que las realidades de hombres y mujeres se equiparan. Lo demás es un asunto de estatura y músculos”.
  NUEVOMEDIA
lunes 24 de abril de 2006  10:06 PM

Oscar Medina

Seguir con esa gastada concepción de "sexo débil" a estas alturas no puede ser más que una necedad. O un despropósito. O, en todo caso, una mera licencia para quien no encuentra otro sinónimo de la palabra mujer. Y es que lo único que a la luz del siglo pudiera justificar la existencia de ese "sexo débil" tiene que ver mucho más con factores socioculturales (patrones familiares, pobreza, malnutrición, etcétera) que con predisposiciones del organismo. Desde el punto de vista de la Medicina, la verdad es que -con todo y sus enormes diferencias- las realidades de hombres y mujeres se equiparan.

Lo demás es un asunto de estatura y músculos.
"No hay por qué decir que uno es más fuerte que el otro", enfatiza la doctora Trina Navas, presidenta de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna: "Son las privaciones sociales que sufren las mujeres en nuestros países las que las hacen más desnutridas y más descuidadas en materia de salud. Los factores socioculturales son los que marcan la diferencia".


Existe, con todo, una creencia popularizada que indica que el organismo femenino está mucho mejor preparado para resistir los embates de las enfermedades. Y eso es y no es así. Se trata, en principio, de una percepción alimentada por algunos indicadores como que la mujer tiende a vivir un promedio de seis a ocho años más que el hombre y por apreciaciones que se toman como evidencia de que "los hombres se enferman más".
Eva de Sekler, jefa de servicio del departamento de medicina interna del hospital de Los Magallanes y profesora asociada de la UCV, precisa el punto: "La mujer consulta mucho más al médico. Ellas empiezan con el ginecólogo, luego con el pediatra para los hijos y son las que se encargan de llevar a sus padres a consulta. Eso hace que tengan menos temor a los médicos que los hombres. El hombre, en líneas generales, no va al médico sino que la pareja o las circunstancias lo empujan a hacerlo. Y muchas veces cuando consulta lo que tiene es más grave porque no hizo prevención. Por eso parece que los hombres se enferman más, pero no es así. Lo que sí es verdad es que se enferman de cosas más serias por falta de prevención".


Y entre esas cosas serias está nada menos que el corazón: "Alrededor de los 40 años en los hombres aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y cerebrovasculares", explica la doctora Sekler. Y como esa es una muerte súbita y dramática, se asumió como otra evidencia de la fragilidad del organismo masculino. "Es verdad que los hombres son más frágiles en esto a esa edad (la proporción del riesgo es de cuatro a uno en el caso de las enfermedades cardíacas), pero por esa apreciación las mujeres se habían descuidado en este sentido y ahora se sabe que después de la menopausia la mujer va emparejando su riesgo con el del hombre. Tanto los médicos como las mujeres se descuidaban, pero desde hace unos cinco años se empezó una fuerte campaña informativa, porque cuando la mujer desarrolla una  enfermedad coronaria puede ser más grave".

Sí, pero no
En Venezuela hay 106 varones nacidos vivos por cada 100 niñas nacidas vivas. A partir de aquí, la doctora Sekler traza el panorama: en el período de niñez, la susceptibilidad a enfermedades es similar en ambos sexos. Ya en la adolescencia -entre los 10 y 19 años- empiezan a influir algunas variables que inciden en un mayor número de hombres que sufren accidentes y mayor número de casos de suicidios. En el caso de las mujeres -y con particular incidencia en Venezuela- se registra una tasa alta de embarazos adolescentes, algo que tiene otras repercusiones más allá de convertirse en madres: "Son muchachas que, por ejemplo, tienden a enfermarse más porque el embarazo adolescente produce algunos problemas por el hecho mismo de que aún no completaron su desarrollo".
Ya en torno a los 20, la mujer comienza a ser más susceptible a enfermedades autoinmunes, que son producidas por los propios anticuerpos. "En proporción de 10 a 1 están las enfermedades del colágeno", explica Sekler: "Lupus, esclerodermia, enfermedad mixta del colágeno. Y se presenta la tiroiditis autoinmune, en la que los anticuerpos atacan a la propia tiroides. No está determinado el porqué de esa alta incidencia. En Venezuela la vemos en mujeres de cualquier color de piel. Y tampoco tiene que ver con estrés ni se ha determinado que se relacione con las hormonas".


El ciclo continúa: antes de la menopausia (el promedio es de 51 años) entran en escena las enfermedades inherentes a los órganos reproductivos. Y ya en etapa posmenopausia, empiezan a aparecer problemas de osteoporosis, es más frecuente la demencia en las mujeres que en los hombres y lo mismo sucede con las infecciones urinarias a repetición (cistitis). Tanto esto último como la osteoporosis tienen su explicación en la falta de estrógenos a esa edad. Y al cuadro de posibles se suma el cáncer de mama, cuya edad pico está entre los 50 y 65 años.


En contraposición, el varón ve aumentar su riesgo cardíaco en torno a los 40 años y a la tendencia a enfermedades coronarias e hipertensión se suma el cáncer de próstata, que afecta a uno de cada diez individuos. Y para aquellos que se creen inmunes: se empieza a ver osteoporosis en hombres, por lo que ahora los médicos deben incluirla en sus evaluaciones.  ¿Es posible concluir, entonces, que uno es más fuerte que el otro? "No hay motivos para decir que el organismo femenino es más fuerte, excepto por el aspecto de la enfermedad cardíaca", apunta Sekler: "Cada uno tiene lo suyo".


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