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Después de que el VHS infecta a una persona, éste
viaja por nervios y se aloja en la médula espinal. Durante
esta fase inactiva el virus se mantiene latente. Sin embargo,
el VHS tiene capacidad de reactivación, viajando de nuevo
por el trayecto de nervios hasta la superficie de la piel
y presentándose como otro brote de lesiones, usualmente
en la misma área del primer brote. El herpes genital
está en aumento, con un crecimiento de 1% anual en el
número de casos. Es más frecuente en mujeres. La mayoría de las personas adquieren el herpes genital
al tener sexo con alguien que presenta un brote activo, aunque
también puede ser transmitido por pacientes sin síntomas.
El sexo oral es otra forma de contagio y es excepcional posterior
a tocar objetos como pocetas, etc. Los síntomas son dolor
y aparición de lesiones vesiculares en áreas genitales,
más evidentes en el primer brote. Posteriormente
se puede confundir por micosis, tinas o hemorroides.
El diagnóstico virológico se hace por cultivo de
una lesión o por una prueba de sangre, por el método
Elisa o Western Blot. Las verrugas genitales pueden ser o no visibles. El médico puede ayudar a su identificación aplicando acido acético (vinagre) en el tejido genital, el cual hace que las lesiones se hagan visibles de color blanco. Una biopsia de cuello uterino puede tambien ser examinada en el microscopio. El papanicolau puede también detectar lesiones de VPH del cuello uterino. En relación con el tratamiento, la vulvovaginitis por
Candida albicans responde satisfactoriamente, lo cual no sucede
cuando hay infección mixta ya que hay resistencia a los
imidazoles exceptuando al fluconazol y fluocitosina, que sólo
no responden en 3% de los casos. Los estudios efectuados recomiendan que los casos no complicados
pueden ser tratados en forma habitual pero cuando se presenta
la forma recidivante efectuar los cultivos respectivos, identificar
los agentes causales y prescribir la medicación adecuada Controversias de la terapia hormonal Posteriormente comenzaron a surgir efectos secundarios menores,
otros de mayor riesgo como el cáncer de endometrio y
de mama, y luego no se pudo comprobar el efecto sobre
la enfermedad cardiovascular, la enfermedad de Alzheimer,
función cognitiva y por lo tanto utilizarla de "por vida". Está demostrado que la THR tiene beneficios indudables: mejora las oleadas de calor que afectan la vida en esta etapa, reduce la sequedad vulvo-vaginal favoreciendo la actividad sexual y por lo tanto la relación afectiva con la pareja, disminución de la sequedad de la mucosa bucal, de los ojos, mejora el sueño, disminuye el número de micciones de orina especialmente durante la noche porque mejora el tejido de la vejiga. Al instituir la THR ‰ Debe ser individual, cada mujer responde a la medicación en forma personal. ‰ Indicar las dosis mínimas necesarias para mejorar los síntomas. ‰ Se recomienda un tiempo de tratamiento de dos a tres años. ‰ Tomar en cuenta factores personales, hereditarios y efectos secundarios de cada mujer bajo tratamiento |



