Las consultas médicas preventivas constituyen una herramienta efectiva para eludir las estadísticas
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Daniel Ricardo Hernández
Peor que ser víctima de alguna enfermedad es serlo habiendo
tenido la oportunidad de evitarlo previamente. Eso es precisamente
lo que tiende a suceder en lo que a las enfermedades que afectan
a las mujeres se refiere: "La mayoría de los males mortales
que nos afectan se pueden prevenir", así lo asegura la
ginecóloga Julieta Vincentelli de Bello.
Según la especialista, una de las principales causas
de mortalidad femenina en Venezuela, como el cáncer de
cuello uterino, es "totalmente curable, tanto que, si es detectado
a tiempo, puede ser extirpado con un procedimiento tan sencillo
como con una pinza". Para la ginecóloga el hecho de que
esta enfermedad haya estado ubicada en el pináculo de
las estadísticas fatales es muestra de "lo malo de la
Medicina que tenemos". A esto le agrega el ingrediente del
descuido: "Seríamos un gran país si pudiéramos
decir que un porcentaje de las consultas que se hacen las
mujeres es por chequeo preventivo".
Julieta Vincentelli comenta que al cáncer del cuello
uterino le sigue el de mama como causa de muerte de mujeres:
"En el chequeo ginecológico anual se practican varios
exámenes, como la citología y la colposcopia, que
es ver en vivo a través de un microscopio el cuello de
la matriz". Estos procedimientos sirven de despistaje para
patologías ginecológicas.
Otra de las enfermedades que afectan a las mujeres, aunque
en una proporción muy inferior, es el cáncer de
ovarios: "Es una de las más traicioneras desde el punto
de vista de su detección, porque en algunos casos no
es fácil hallarla; la lesión puede ser muy pequeña,
casi imperceptible, pero muy maligna. Puede ser diagnosticada
por ecosonograma o sintomatología, pero puede pasar inadvertida".
Vincentelli destaca que la osteoporosis es otra de las amenazas
que se ciernen sobre la feminidad, y aunque es una patología
que también afecta a los hombres, la mayor incidencia
se da en las mujeres: "Es más frecuente en las posmenopáusicas,
porque cuando ellas pasan de los 35 años sus huesos comienzan
a descalcificarse".
Los mismos males
Según la ginecóloga, las enfermedades femeninas
no han variado en la época actual, en comparación
con las que han perturbado la salud tradicionalmente: "Lo
que ha variado son los diagnósticos de males ya conocidos".
Uno de esos cambios a los que se refiere la experta es que
ahora se sabe que el cáncer de cuello uterino se produce
por el virus del papiloma humano (VPH): "Él está
implicado en la patogénesis de un gran número de
enfermedades anogenitales, como papilomas, verrugas, cáncer
anal y de cuello uterino".
La especialista comenta que el cáncer de ovario puede
ser provocado por promiscuidad y cigarrillo. El de mama, por
antecedentes familiares: "Si es por línea materna, hermanas,
madre o abuela, el riesgo es mayor". Sobre el mito de que
las píldoras anticonceptivas inciden sobre el cáncer
de cuello uterino, Vincentelli asegura que "esa patología
no está relacionada con hormonas".
Y sobre la incidencia de la osteoporosis, la doctora destaca
que las venezolanas tienen ciertas ventajas: "El mestizaje
que nos caracteriza contribuye a reducir los riesgos de esta
patología. Nuestras estadísticas de osteoporosis
no son iguales a las del resto del mundo, son menores".
De acuerdo con Vincentelli, las consultas médicas no
deben ser tomadas en cuenta únicamente cuando aparece
alguna molestia; estima que deben formar parte de una actitud
proactiva: "La cultura de, por ejemplo, el control ginecológico
debe ser impartida desde temprano, es decir, desde el nivel
de educación escolar. Considero que asistiendo al ginecólogo
una vez al año, desde que la mujer comienza su
actividad sexual, es suficiente". La especialista añade
que de existir alguna anomalía en la mujer, la frecuencia
de visita al médico tratante debe ser mayor; pero el
mínimo de visita anual será siempre la clave para
detectar y atacar de manera temprana cualquier alteración
en el organismo.
Tendencia coronaria
Las enfermedades coronarias son el verdugo de hombres y mujeres
en todo el planeta. Según Alexis Bello, cirujano cardiovascular,
en Venezuela mueren cerca de doce mil personas por enfermedades
coronarias. La tendencia indica que hombres y mujeres padecen
las patologías casi con la misma intensidad y cantidad.
"Las enfermedades coronarias no sólo son caprichosas
sino que tienen la particularidad de que no respetan edad,
sexo ni condición socioeconómica", explica Bello.
"Antes de los 35 años, las mujeres cuentan con la protección
de los estrógenos, pero al pasar de esa edad y de la
menopausia, esa protección cesa y la incidencia entonces
es igual en mujeres y hombres".
Tras superar los 35 años, según comenta el cardiólogo,
la situación para la mujer es más grave: "por razones
anatómicas, las arterias coronarias de las mujeres son
más delgadas y con frecuencia son más difíciles
de tratar por cirugía. Y si se asocia la presencia de
diabetes, la situación es aun más complicada".
Entre las enfermedades coronarias más comunes, el galeno
menciona las anginas de pecho y el infarto al miocardio. Entre
los factores de riesgo están el cigarrillo, la personalidad
tipo A (descrita por Bello como "la enfermedad de la prisa,
la persona que dice que el tiempo no le alcanza para nada"),
la hipertensión arterial, el sedentarismo, los niveles
altos de triglicéridos y antecedentes genéticos.
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