ESPACIO PUBLICITARIO
CARACAS, lunes 24 de abril, 2006 | Actualizado hace
 
|
compartir
|
El ascenso al poder está en agenda

Aún es pronto para afirmar que los cambios en esta área sean realmente sustanciales

“Sólo en la dimensión subjetiva de la clase media la mujer ha ganado mayor sensación de libertad para tomar decisiones en el ámbito de su vida personal sin tanto miedo”.
  NUEVOMEDIA
lunes 24 de abril de 2006  02:51 PM

Elvia Gómez

Activista por la reforma del Código Civil venezolano en pleno auge de los movimientos feministas europeos en la década de los setenta, la socióloga María Sol Pérez Schael cree que, treinta años después, las cosas para la mujer en Venezuela no han cambiado sustancialmente y que el acceso real al poder y a la toma de decisiones trascendentes sigue en la agenda pública como un punto  pendiente.


En términos generales, a escala mundial, la profesora Pérez Schael opina que "en el ejercicio del poder institucional, que es la capacidad para acceder a puestos de comando, ahí el camino ha sido un poco más difícil, pero también estamos viendo a finales del siglo XX y en este siglo la presencia de las mujeres hasta en la Presidencia de los países"; pero acota que aún queda mucha tela que cortar hasta definir si efectivamente la mujer accede al poder por mérito propio.


Basada en la experiencia de coordinar años atrás un estudio sociológico para la Universidad Central de Venezuela (UCV) en zonas marginales, advierte que sólo en la dimensión subjetiva de la clase media la mujer ha ganado mayor sensación de libertad para tomar decisiones en el ámbito de su vida personal sin tanto  miedo.


"La conquista del poder femenino en el campo de las relaciones interpersonales se traduce en la incorporación del hombre con la asunción de ciertas responsabilidades de  las cuales estaba excluido o desinteresado, que son las que  tienen que ver con la responsabilidades típicamente femeninas domésticas: la crianza de los hijos, la manutención del hogar o las actividades cotidianas".


Por el contrario, en los barrios, donde habita la mayoría de la población,  Pérez dice estar convencida de que la mujer sigue atrapada en  la cultura dominante que la reduce a ser un instrumento para dar fe mediante la preñez de que su hombre de turno es un "macho". Esa mujer, dice, no tiene posibilidad ninguna de decidir sobre la contracepción.


Recuerda que el estudio de campo que cita arrojó datos sobre la autopercepción de esas  mujeres como individuos que afrontan la vida como una fatalidad y no como un destino en el que pueden elegir. En esta dinámica la mujer de los sectores menos favorecidos entra desde la adolescencia y luego ya no puede salir de ella. Sin embargo, dice que la escolaridad prolongada tiene una incidencia importante en cambiar o posponer ese sino.
Tan segura dice estar de que las cosas para las mujeres pobres en Venezuela no han cambiado que a las pruebas se remite: si en algo hubieran cambiado y les hubieran llegado  "los avances de la sociedad",  esas mujeres "estarían todas  en la calle, tumbando gobierno y acabando con las instituciones, porque no soportarían vivir como viven".


"No hay ninguna condición de vida que ayude a que la percepción de sí mismas sea la de un ser íntegro, autónomo, consciente, responsable y con capacidad para decir no".
Cuestiona que los sectores que han tenido mejores oportunidades en la vida, las élites y la clase media, no han sabido construir una visión que aborde este problema, no desde la perspectiva moral -"que sería una ridiculez"- sino como  un drama que hay que resolver.
Pérez Schael refiere que las estadísticas que hablan del desempleo en el sector femenino, los niveles bajos de educación, el embarazo precoz y el  matricentrismo en Venezuela son una evidencia incontrovertible de que esa es la realidad para la gran mayoría de las mujeres venezolanas.

Falta de ética pública


Pérez Schael lamenta que en el caso de Venezuela la cultura machista y cuartelaria dominante no les ha dado a las mujeres la prioridad como para que se conviertan en el  foco de atención de las políticas públicas.


"Pero no se trata de darles el dinero de una beca o una misión, sino darles el recurso para que sean autónomas y para que puedan percibirse en relación con los hombres en un plano de igualdad y no meramente como presas de un problema simbólico del hombre que exige que su simiente dé fruto".


Insiste en que se trata de un problema de ausencia de ética pública, entendida esta como "el juicio que públicamente podemos considerar valioso en una sociedad y esto se convierte en un valor orientador de comportamientos morales", mientras que la moral la define como "los valores y las creencias que uno como ser humano tiene en el universo de su vida personal y privada".


La profesora admite ser "pesimista" al analizar el tema del papel de la mujer y cree que faltan siglos por sumarse a los otros tantos que han transcurrido en la evolución del tema. Confiesa tener siempre presente una pregunta para la que aún no tiene respuesta: ¿Los espacios que las mujeres ganan en forma más sistemática en los espacios públicos es porque las mujeres se los han ganado o es porque los hombres han cedido esos espacios para dedicarse a otros?


"Cuando empecé a ver en las universidades que aparecían decanas y candidatas a rectoras me pregunté si eso se explicaba ¿porque las mujeres adquirían poder o porque las universidades perdían poder? Y cita profesiones y oficios que en las últimas décadas han sido copados por las mujeres.


"¿Dónde están los hombres?", se pregunta  y se responde: "Quizás los hombres van a terminar en los lados del terrorismo y de la  guerra. A mí me da mucha curiosidad saber eso, para poder decir con plena convicción que las mujeres de verdad han adquirido poder. En el ámbito personal sí hay una situación radicalmente distinta, pero en el espacio público está por verse. Yo tengo ese enigma".

 

|
compartir
|
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
Síguenos desde:
clasificados.eluniversal.com Estampas
Alianzas
clasificados.eluniversal.com Estampas