“Sé que soy pobre y así vivo”
En medio de la urbe, Edelmira Perdomo sólo espera que su hija y nietos cuenten con más oportunidades
Raquel Barreiro
 

Las mujeres venezolanas han logrado avances en materia educativa y han tomado conciencia sobre su comportamiento reproductivo, pero se siguen enfrentando a un mercado que prefiere dar empleo a los hombres y pagarles mucho más, lo que les dificulta superar los límites de la pobreza.

"Sé que soy pobre, y bueno, así vivo. La plata no me alcanza y me la paso de sacrificio en sacrificio, pero ¿qué más le vamos a hacer?.. Ahora, para mi hija y mis dos nietos, espero algo mejor. Me imagino que sí, porque el mundo avanza y ahora las cosas son mejor que antes".

Porcentaje en contra

La pobreza afecta con mayor intensidad a las mujeres. Entre 1997 y 2002 el número de mujeres pobres era 4% mayor que el número de hombres.
 
 La Cepal señala que en este período se agudizó la pobreza relativa de las niñas y de las mujeres mayores de 60 años, grupo de edad en el cual hay 8% más de mujeres pobres que hombres en esa condición.

 Los hogares indigentes con jefatura femenina son mayores que los hogares que cuentan con la figura paterna.

 

Desde que Edelmira cursó los primeros años de la educación básica, allá a principios de los años sesenta, la cobertura en educación en el grupo de las mujeres ha mejorado notablemente.

Rosa Paredes, consultora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, explica a través del estudio "Las mujeres en  Venezuela: estrategias para salir de la pobreza" que "la incorporación de las mujeres a todos los niveles del sistema educativo, incluidos los niveles medio, técnico y superior, representa un cambio importante ocurrido en materia educativa".

En 1981, 4,2% de la población femenina había alcanzado el nivel superior de la educación y a principios de siglo esta cifra aumentó hasta 13,7%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, a pesar del mejoramiento en los niveles educativos (en mujeres y hombres), los indicadores reflejan también que la mayoría no ha superado la enseñanza básica, formando alrededor de la mitad de la población. Muchos abandonan los estudios antes de culminar el noveno grado.

Más barreras
Con grandes esfuerzos Edelmira logró que Ivón, su hija, completara la educación diversificada, para que tuviera más oportunidades que las que ella tuvo. Sin embargo, la realidad es otra. Con 22 años Ivón ya tiene dos niños, Johnny, de cinco años y Karina, de tres años, quienes la acompañan diariamente al puesto de ropa que atiende en la avenida Baralt, y que representa el sustento de este hogar sin figura paterna.
Los datos de la Cepal indican que para 2002  48% de los hogares cuyo jefes son mujeres vivían en situación de pobreza.

 "No me quejo porque gano platica para los chamos", dice Ivón. "Pero claro, sí me doy cuenta de que ellos tienen que ir a la escuela, que no pueden estar aquí todo el tiempo. Johnny ha ido a la escuela pero este año lo saqué porque no podía ir a buscarlo en las tardes. Yo le trato de enseñar algunas cosas, pero eso no es lo ideal. No quiero pensar todavía qué voy a hacer con Karina".

La dificultad de acceder al mercado laboral formal es uno de los obstáculos más importantes que deben superar las mujeres venezolanas del siglo XXI. En los años setenta, una de cuatro mujeres accedía al mercado de trabajo formal, mientras que para 2001 la cifra había mejorado a una de cada dos mujeres. A pesar de ello, Rosa Paredes asegura que "el desempleo, que durante un largo período fue un fenómeno que afectó principalmente a la mano de obra masculina, desde la década de los noventa afecta en mayor medida a las mujeres".

El mercado informal, sin embargo, está dispuesto a recibir a aquellas mujeres que no consiguen un empleo de quince y último. Entre 1974 y 1981 el promedio de participación de mujeres en este sector creció a una tasa anual de 6,6%, mientras que partir de 1990 el incremento está cercano a 8%.

Está claro que en cualquiera de los ámbitos formales en los que se desempeñen, las mujeres reciben una remuneración promedio 20% menor que los hombres, con una tendencia a ampliarse esta brecha. Si la lupa se pone en el sector informal, la remuneración es 40% menor.

Un poco de conciencia

"La vida está difícil. Tengo dos hijos y quiero darles buenas cosas, por eso no voy a tener más chamos. Sé que uno dice eso y la gente no le cree, menos a mi edad. Pero es cierto, me ligué. No quiero tener otro y que el padre me deje como lo hicieron los otros dos", explica Ivón.

En medio de estadísticas no del todo alentadoras surgen indicadores que evidencian importantes avances. Según los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística, entre 1971 y 1999 la tasa global de fecundidad disminuyó de 5,32 hijos por mujer a 2,88 hijos, es decir se ha reducido el promedio de hijos que tiene cada mujer en 46%. Aunque esta disminución no es tan significativa en las adolescentes, es un indicador de posibles mejoras en la atención a los niños dentro del hogar y en la capacidad de las familias para brindar educación a sus hijos y de este modo superar la pobreza.

Compromiso generalizado

La realidad de la mujer venezolana es una mezcla de avances y retrocesos. Ante esta situación, Paredes asegura que es evidente que "los esfuerzos desarrollados por la población femenina y los desplegados por las políticas públicas no han sido suficientes para disminuir las inequidades. Como consecuencia de estas inequidades, se puede afirmar que las mujeres constituyen el sector más pobre entre los pobres".

Pese a esta percepción, existen estrategias para superar el problema. Parten de un mayor esfuerzo del sector público en la aplicación de políticas sociales, y un mayor aporte empresarial en la generación de empleo bien remunerado para este grupo. Se espera además por el compromiso de la sociedad en el reconocimiento de los derechos adquiridos por las mujeres venezolanas.

"A mí me crió una mujer, y siento que me ha dado lo que necesito para brindarles a mis hijos una vida mejor que la que tengo. Sólo espero eso".


PLANETA FEMENINO | JUSTO DERECHO AL VOTO

Historia
El primer país que le permitió votar a la mujer fue Nueva Zelanda en 1983. Le siguieron Australia (1902), Finlandia (1906), Noruega (1913), Dinamarca e Islandia (1916). En 1929, Ecuador fue el primer país latinoamericano que reconoció el derecho que tienen las mujeres al voto.


Cargos públicos
En 1788, Estados Unidos le permite a las mujeres presentarse a una elección, aunque no podrán votar hasta 1920. El segundo país que permitió esto fue Noruega  en 1907.


Nacional
En la década de los cuarenta, las mujeres venezolanas se organizaron para exigir su derecho a sufragar. El 5 de marzo de 1945, les fue reconocido el derecho al voto a nivel municipal y en 1946 a nivel nacional. Además, en la Asamblea Constituyente de ese año consiguieron 17 escaños.


 

Ma. Corina Machado
Espíritu independiente

Ingeniera industrial de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), con especialización en Finanzas del IESA. Es vicepresidenta de la asociación civil Súmate. Fue fundadora y directora ejecutiva de la Fundación Atenea y directora de la Fundación Oportunitas. Ejerció la docencia en la Escuela de Ingeniería Industrial en la UCAB.

¿Cómo ve el ascenso a la mujer a puestos de poder?
Es un signo evidente de estos tiempos;. En el área profesional y gerencial evidentemente casi podemos hablar de igualdad de oportunidades y de éxito relacionado con los esfuerzos. En el área política es todavía excepcional, aunque hay muchos signos alentadores.

¿Hay diferencias en la forma de gerenciar masculina y la femenina?
Si hay diferencias en los modos gerenciales. En general la mujer es mucho menos autoritaria o jerárquica, es más conciliadora; es mucho mejor reconociendo "al otro" y eso define estilos gerenciales.

 ¿Cómo siente que es el trato de sus colegas masculinos?
Siempre ha sido muy cortés, respetuoso y amistoso; pero no por ello es totalmente igualitario al trato con sus colegas masculinos. 

 ¿Qué la impulsó a un campo tradicionalmente masculino?
Mi interés por los asuntos de orden público.

 Un consejo
Que estudien y trabajen con el mejor de sus esfuerzos y capacidades, y que cuando crean que merecen una determinada posición o reconocimiento no se dejen marginar.

 ¿Tiene tiempo para las labores del hogar?
Siempre me quedó tiempo para mis hijas y mi casa; pero tal vez ha sido porque nunca me involucré en trabajos que no pudiese interrumpir parcial o definitivamente.

¿Alguna heroína?
Indirectamente sí. Mi mamá siempre predicaba la igualdad de hombres y mujeres en mi casa.
¿Arrepentimientos?
Sí. Me arrepiento de no haber estudiado más historia y literatura.

 ¿Alguna vez quiso darse por vencida?
Cuando tuve posibilidades nunca pensé en cederlas o abandonarlas. Hoy día, ya no me interesan. Prefiero dejar los espacios a las y los más jóvenes.

 Debilidades de mujer
Hoy en día me encanta algo que antes nunca hice: tratamientos para la lozanía de la cara.

¿Envidia a los hombres?
Ninguna. Considero que, aparte de la fuerza física, las mujeres somos superiores en lo psicológico, en lo emocional, en lo afectivo, y que somos iguales en lo intelectual. Y en cuanto a lo físico, me gustaría tener , no la fuerza, sino la resistencia de los hombres

 ¿Somos superiores a ellos?
Sí…..aunque no hago de esta opinión una bandera a lo feminismo radical.

 

 


 

 

 
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