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CARACAS, lunes 24 de abril, 2006 | Actualizado hace
 
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“Sé que soy pobre y así vivo”

En medio de la urbe, Edelmira Perdomo sólo espera que su hija y nietos cuenten con más oportunidades

“Los datos de la Cepal indican que para el año 2002, en Venezuela, 48% de los hogares cuyo jefes eran mujeres vivían en situación de pobreza”.
  NUEVOMEDIA
lunes 24 de abril de 2006  02:25 PM

Raquel Barreiro

Las mujeres venezolanas han logrado avances en materia educativa y han tomado conciencia sobre su comportamiento reproductivo, pero se siguen enfrentando a un mercado que prefiere dar empleo a los hombres y pagarles mucho más, lo que les dificulta superar los límites de la pobreza.


"Sé que soy pobre, y bueno, así vivo. La plata no me alcanza y me la paso de sacrificio en sacrificio, pero ¿qué más le vamos a hacer?.. Ahora, para mi hija y mis dos nietos, espero algo mejor. Me imagino que sí, porque el mundo avanza y ahora las cosas son mejor que antes".


Edelmira Perdomo trabaja como empleada de limpieza en una institución universitaria, asegura estar conforme con eso, pues sólo llegó a tercer grado en la escuela de Zea donde se crió. Vive en Los Mecedores de Catia, en un "ranchito" propio, y ayuda en la manutención de sus nietos.


Desde que Edelmira cursó los primeros años de la educación básica, allá a principios de los años sesenta, la cobertura en educación en el grupo de las mujeres ha mejorado notablemente.


Rosa Paredes, consultora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, explica a través del estudio "Las mujeres en  Venezuela: estrategias para salir de la pobreza" que "la incorporación de las mujeres a todos los niveles del sistema educativo, incluidos los niveles medio, técnico y superior, representa un cambio importante ocurrido en materia educativa".


En 1981, 4,2% de la población femenina había alcanzado el nivel superior de la educación y a principios de siglo esta cifra aumentó hasta 13,7%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, a pesar del mejoramiento en los niveles educativos (en mujeres y hombres), los indicadores reflejan también que la mayoría no ha superado la enseñanza básica, formando alrededor de la mitad de la población. Muchos abandonan los estudios antes de culminar el noveno grado.

Más barreras
Con grandes esfuerzos Edelmira logró que Ivón, su hija, completara la educación diversificada, para que tuviera más oportunidades que las que ella tuvo. Sin embargo, la realidad es otra. Con 22 años Ivón ya tiene dos niños, Johnny, de cinco años y Karina, de tres años, quienes la acompañan diariamente al puesto de ropa que atiende en la avenida Baralt, y que representa el sustento de este hogar sin figura paterna.
Los datos de la Cepal indican que para 2002  48% de los hogares cuyo jefes son mujeres vivían en situación de pobreza.


 "No me quejo porque gano platica para los chamos", dice Ivón. "Pero claro, sí me doy cuenta de que ellos tienen que ir a la escuela, que no pueden estar aquí todo el tiempo. Johnny ha ido a la escuela pero este año lo saqué porque no podía ir a buscarlo en las tardes. Yo le trato de enseñar algunas cosas, pero eso no es lo ideal. No quiero pensar todavía qué voy a hacer con Karina".


La dificultad de acceder al mercado laboral formal es uno de los obstáculos más importantes que deben superar las mujeres venezolanas del siglo XXI. En los años setenta, una de cuatro mujeres accedía al mercado de trabajo formal, mientras que para 2001 la cifra había mejorado a una de cada dos mujeres. A pesar de ello, Rosa Paredes asegura que "el desempleo, que durante un largo período fue un fenómeno que afectó principalmente a la mano de obra masculina, desde la década de los noventa afecta en mayor medida a las mujeres".


El mercado informal, sin embargo, está dispuesto a recibir a aquellas mujeres que no consiguen un empleo de quince y último. Entre 1974 y 1981 el promedio de participación de mujeres en este sector creció a una tasa anual de 6,6%, mientras que partir de 1990 el incremento está cercano a 8%.


Está claro que en cualquiera de los ámbitos formales en los que se desempeñen, las mujeres reciben una remuneración promedio 20% menor que los hombres, con una tendencia a ampliarse esta brecha. Si la lupa se pone en el sector informal, la remuneración es 40% menor.

Un poco de conciencia


"La vida está difícil. Tengo dos hijos y quiero darles buenas cosas, por eso no voy a tener más chamos. Sé que uno dice eso y la gente no le cree, menos a mi edad. Pero es cierto, me ligué. No quiero tener otro y que el padre me deje como lo hicieron los otros dos", explica Ivón.


En medio de estadísticas no del todo alentadoras surgen indicadores que evidencian importantes avances. Según los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística, entre 1971 y 1999 la tasa global de fecundidad disminuyó de 5,32 hijos por mujer a 2,88 hijos, es decir se ha reducido el promedio de hijos que tiene cada mujer en 46%. Aunque esta disminución no es tan significativa en las adolescentes, es un indicador de posibles mejoras en la atención a los niños dentro del hogar y en la capacidad de las familias para brindar educación a sus hijos y de este modo superar la pobreza.

Compromiso generalizado


La realidad de la mujer venezolana es una mezcla de avances y retrocesos. Ante esta situación, Paredes asegura que es evidente que "los esfuerzos desarrollados por la población femenina y los desplegados por las políticas públicas no han sido suficientes para disminuir las inequidades. Como consecuencia de estas inequidades, se puede afirmar que las mujeres constituyen el sector más pobre entre los pobres".


Pese a esta percepción, existen estrategias para superar el problema. Parten de un mayor esfuerzo del sector público en la aplicación de políticas sociales, y un mayor aporte empresarial en la generación de empleo bien remunerado para este grupo. Se espera además por el compromiso de la sociedad en el reconocimiento de los derechos adquiridos por las mujeres venezolanas.


"A mí me crió una mujer, y siento que me ha dado lo que necesito para brindarles a mis hijos una vida mejor que la que tengo. Sólo espero eso".

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