Las diversas religiones han otorgado a la mujer el deber de propagar las creencias divinas | giuliana chiape
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Aunque esté a la sombra de una enorme cruz o detrás
de un hijab, en Oriente u Occidente, la mujer es siempre importante
en su religión. Su trascendencia se sumerge más
allá de lo visible, en las raíces más profundas
de la conservación de los valores de fe, que terminan
amarrados a los de la cultura y de la sociedad.
Según las últimas cifras poblacionales, 70%
de la población venezolana es católica. Además,
existe una importante comunidad cristiana no católica
e influyentes, aunque más pequeñas, comunidades
judías y musulmanas. Caracas es un símbolo de la
tolerancia tradicional -a pesar de pequeños episodios
antagónicos, pero aislados, de los últimos años-
de libertad de cultos. Muy cerca de Plaza Venezuela un triángulo
urbano, de pocas cuadras, alberga una gran mezquita, una sinagoga
y una iglesia católica. Por otra parte, la Iglesia
cristiana no católica también cultiva frutos en
el país: se estima que cerca de cuatro mil misioneros
extranjeros viven y trabajan en territorio nacional. Así
que, en Venezuela, mujeres de cualquier religión pueden
coincidir en algún espacio público sin traumas de
ningún tipo.
La mujer católica,
fundamental desde el principio
"Alégrate, llena de gracia, el Señor está
contigo". Lucas 1, 26-38
En la fe católica, la mujer ha tenido importantes roles
muy claramente definidos. Es María, la madre de Jesús,
la guía del Dios humano, y son mujeres del pueblo, entre
ellas María Magdalena, quienes reciben el encargo de
proclamar la resurrección.
El catolicismo actual impone la igualdad entre los fieles.
En los sacramentos, las obligaciones son las mismas.
Durante la ceremonia del matrimonio, los oficiantes son los
esposos. En el bautizo de un niño, padres y padrinos
conllevan responsabilidades similares.
María García de Fleury, socióloga, profesora
universitaria y licenciada en Teología, explica que el
catolicismo siempre le ha dado a la mujer un papel preponderante,
desde el momento en que le preguntan a María, rompiendo
todos los cánones de la época cuando no consideraban
la opinión femenina, si aceptaba la misión que se
le encomendaba.
"La mujer católica tiene un papel preponderante. Jesús
le da a los hombres el sacerdocio, pero a la mujer le entrega
una misión igual de importante, la de proclamar que ha
resucitado, que es lo que sustenta la fe, la religión",
explica.
Así, en el mundo católico, la mujer tiene la misión
de evangelizar: "La mujer es educadora de valores, es la encargada
de sembrar valores en la familia y sin ellos, no existe la
sociedad".
La mujer judía, una joya valiosa
"Déjame oír tu voz porque tu voz es dulce".
Cantar de los Cantares 2:14
En la vida judía, la madre es la base de su existencia
como pueblo. Es la responsable de transmitir sus valores de
generación en generación. Es ella la responsable
de transmitir la enseñanza del jessed, que es la
benevolencia, y que está intrínsecamente atada a
la Torá.
María de Fleury explica que la judía es una religión
patriarcal pues es el hombre quien cierra la alianza con Dios,
Yavé, a través de la circuncisión.
A la mujer se le asigna la misión de procrear, especialmente
hijos varones, y servir a su familia.
En las escrituras sagradas de esta religión, se encuentra
a la mujer en papeles protagónicos sólo en momentos
de difícil solución. Es entonces cuando ella, llámese
Rut, Esther, Judith, entre otras, toma el control de la situación.
Y en el mundo político y social, ha destacado una mujer,
Golda Meier, durante la creación de Israel.
La mujer judía es figura central de su hogar. Su papel
es "infundir ánimo religioso, llevar el mensaje de su
fe, respetar y cumplir las tradiciones, y mantener el hogar
y su familia", dice Fleury.
La mujer musulmana, una creencia
particular
"Y ellas tienen derechos sobre ellos como ellos sobre ellas".
Corán 2: 228
En la religión musulmana, la subordinación de las
mujeres se manifiesta en diversos niveles: en la estructura
inmediata de la familia y el parentesco, en los proyectos
de construcción del Estado y en el plano de la elaboración
de políticas internacionales aunque, como contraparte
a la invisibilidad aparente, le garantizan absolutamente sustento
económico por parte de sus esposos. No puede ejercer
ningún rol político ni social. Sin embargo, la función
de la mujer musulmana es muy importante para los creyentes
de esta fe: "darle hijos a Alá y educarlos en los principios
de Alá".
Fue en la época de la revelación cuando, según
su fe, se consolidó la sociedad islámica, se dice
que hombres y mujeres andaban unidos, ligados por la fe y
sometidos a Alá, el creador del mundo.
En el mundo de hoy, pese al hijab, que quiere decir literalmente
cortina, o en compañía de él, las mujeres islámicas
están profundamente comprometidas con su fe, con sus
principios y su espiritualidad.
En las tres religiones monoteístas, judía, católica
y musulmana, las mujeres tienen la enorme responsabilidad
de transmitir y mantener viva su creencia, sus principios
y sus valores en sus familias, bases de sus comunidades, de
manera que se fortalezcan mental y afectivamente, con equilibrio
armónico.
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