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Muy cerca de Plaza Venezuela un triángulo urbano, de pocas cuadras, alberga una gran mezquita, una sinagoga y una iglesia católica. Por otra parte, la Iglesia cristiana no católica también cultiva frutos en el país: se estima que cerca de cuatro mil misioneros extranjeros viven y trabajan en territorio nacional. Así que, en Venezuela, mujeres de cualquier religión pueden coincidir en algún espacio público sin traumas de ningún tipo. La mujer católica, En la fe católica, la mujer ha tenido importantes roles
muy claramente definidos. Es María, la madre de Jesús,
la guía del Dios humano, y son mujeres del pueblo, entre
ellas María Magdalena, quienes reciben el encargo de
proclamar la resurrección. María García de Fleury, socióloga, profesora
universitaria y licenciada en Teología, explica que el
catolicismo siempre le ha dado a la mujer un papel preponderante,
desde el momento en que le preguntan a María, rompiendo
todos los cánones de la época cuando no consideraban
la opinión femenina, si aceptaba la misión que se
le encomendaba. La mujer judía, una joya valiosa En la vida judía, la madre es la base de su existencia
como pueblo. Es la responsable de transmitir sus valores de
generación en generación. Es ella la responsable
de transmitir la enseñanza del jessed, que es la
benevolencia, y que está intrínsecamente atada a
la Torá. A la mujer se le asigna la misión de procrear, especialmente
hijos varones, y servir a su familia. En las escrituras sagradas de esta religión, se encuentra
a la mujer en papeles protagónicos sólo en momentos
de difícil solución. Es entonces cuando ella, llámese
Rut, Esther, Judith, entre otras, toma el control de la situación.
Y en el mundo político y social, ha destacado una mujer,
Golda Meier, durante la creación de Israel. La mujer musulmana, una creencia En la religión musulmana, la subordinación de las
mujeres se manifiesta en diversos niveles: en la estructura
inmediata de la familia y el parentesco, en los proyectos
de construcción del Estado y en el plano de la elaboración
de políticas internacionales aunque, como contraparte
a la invisibilidad aparente, le garantizan absolutamente sustento
económico por parte de sus esposos. No puede ejercer
ningún rol político ni social. Sin embargo, la función
de la mujer musulmana es muy importante para los creyentes
de esta fe: "darle hijos a Alá y educarlos en los principios
de Alá". Fue en la época de la revelación cuando, según
su fe, se consolidó la sociedad islámica, se dice
que hombres y mujeres andaban unidos, ligados por la fe y
sometidos a Alá, el creador del mundo. En el mundo de hoy, pese al hijab, que quiere decir literalmente
cortina, o en compañía de él, las mujeres islámicas
están profundamente comprometidas con su fe, con sus
principios y su espiritualidad. En las tres religiones monoteístas, judía, católica y musulmana, las mujeres tienen la enorme responsabilidad de transmitir y mantener viva su creencia, sus principios y sus valores en sus familias, bases de sus comunidades, de manera que se fortalezcan mental y afectivamente, con equilibrio armónico. |



